Peña Nieto y la ilegitimidad

El caso de que AMLO haya ganado la batalla mediática, y de cierta forma, sembrado la idea de que Peña Nieto obtuvo la presidencia a través de un fraude que le arrojó 5 millones votos comprados, parece no incomodarle ni al mexiquense ni a la cúpula priista. Aun cuando algunas declaraciones de Pedro Joaquín Coldwell –presidente nacional del PRI- como las vertidas contra Honestidad Valiente y la triangulación de recursos con el gobierno capitalino de Marcelo Ebrard parecían responder los embates del tabasqueño, parece que tanto Peña como sus cercanos han delineado como estrategia dejar sólo a AMLO el espacio mediático y con ello restarle importancia a sus dichos. La importancia no radica en la batalla mediática que pretenda o no dar Enrique Peña y su equipo, sino en la idea de que se le ve más apresurado porque el TEPJF valide la elección y lo declaren presidente y no por aclarar las acusaciones por el rebase de tope de gastos de campaña, la compra de votos, la utilización de encuestas como propaganda política y la triangulación de recursos públicos para apoyar los gastos de sus campaña.      

Las consecuencias que hoy vivimos por la instauración de un gobierno deslegitimizado,  se pueden palpar en los resultados de un combate frontal contra el narcotráfico que han dejado como saldo 60 mil muertos y 10 desaparecidos, cárteles fragmentados que aumentaron los niveles de violencia, el desgaste de instituciones policiacas y militares, y el grado de penetración que existe de la delincuencia organizada en los tres ámbitos ý niveles de gobierno, así como un gobierno débil que no logró los cambios y transformaciones que México necesita en las diversas materias del ámbito nacional. Si como todo parece indicar, -una vez que el tribunal lo declarara ganador- Peña Nieto se empecina en levantar su mandato con las condiciones imperantes ¿le alcanzará para enfrentar las acusaciones de un gobierno de facto con el aval institucional del TEPJF, el IFE y la Fepade?

De Ribete

Emilio Gamboa, quien coordinará a los senadores del PRI en la futura legislatura, se declaró listo para trabajar en torno a la figura de Peña Nieto. Preocupantes las intenciones del PRI de regresar a gobernar con las viejas estructuras. La  cuestión de tratar de convertir al presidente en turno en el primer priista y la subordinación hacia éste tanto del partido como del Poder Legislativo son alarmantes y de mucha atención. A México le ha costado mucho transitar hacia un sistema democrático y de contrapesos de poderes, sin embargo al PRI parece importarle poco y hará lo imposible por perpetuarse, una vez más, en el poder.

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