¡Sin duda alguna la renuncia de Carlos Urzúa como Secretario de Hacienda cimbró a seguidores y detractores de la 4T! 

Por supuesto que la renuncia de alguien a una cartera tan importante en cualquier gobierno genera reacciones de todo tipo y muchas especulaciones. En este caso aún más por el tono de la carta de renuncia. 

Pero dejando a un lado la política de estufa o grilla de café en torno a la renuncia de Urzúa lo que sigue es más importante aún porque estamos hablando de quién se hará cargo de la hacienda pública del país. 

El elegido  es Arturo Herrera. Un hombre al cual tengo la fortuna de conocer pues me tocó negociar el presupuesto de egresos con él y puedo decir que es un hombre inteligente y comprometido con el país. 

Arturo no la tendrá fácil. Los mercados internacionales y las calificadoras siguen de cerca el desempeño económico de México y a juzgar por los hechos el plan de  austeridad implementado por órdenes del Presidente cuenta con detractores incluso dentro del propio gobierno. 

Aún así auguro éxito para Arturo Herrera en su nuevo encargo. Me queda claro que tiene la capacidad para afrontar el reto y sobre todo cuenta con el respaldo del Presidente, lo cual debe darle margen de maniobra para sortear los nubarrones que que muchos pronostican en el horizonte cercano. 

Quizás su mayor reto será  lidiar con una oposición que le apuesta a que México fracase. Un cálculo siniestro al que Arturo y su equipo ya deben haberse acostumbrado y, espero, aprendido a blindarse.