Y es que desde el pasado viernes el gobierno de los Estados Unidos por órdenes del presidente Barack Obama –Premio Nobel de la Paz 2009- inició una serie de ataques aéreos en territorio iraquí en contra de las fuerzas del Estado Islámico para garantizar la seguridad del personal consular en la región.
Hay que recordar que el presidente Obama en el año 2009 fue distinguido con el Premio Nobel de la Paz por sus “esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos”; quizá la parte que habla de cooperación sea cierta, puesto que su gobierno ha sabido cooperar con otros países en la compra-venta de material bélico, sanciones económicas a demás naciones –Rusia- y en ataques simultáneos a otras regiones de Oriente Medio específicamente.
El asunto está en que el pasado viernes nos encontramos con la noticia de que aviones de guerra estadounidenses habían bombardeado posiciones yihadistas en el norte del país iraquí puesto que amenazaban al personal diplomático norteamericano, al Kurdistán y a miles de cristianos hoy desplazados hacía las montañas y que suman aproximadamente 120 mil personas.
Está claro que el presidente Obama gusta de utilizar la fuerza militar de su país para realizar intervenciones inclinándose por diferentes causas según sus intereses, puesto que la justificación que se dio para este ataque –el primero después de retirar las tropas en Irak en el 2011- es que no se lucha contra un simple grupo terrorista sino que se combate un estado terrorista con armas avanzadas y sumamente peligrosas.
Tampoco es nada nuevo que la Unión Americana sienta un deber democrático y universal de defender a los pueblos que considere en peligro, lo preocupante es que la única vía que dicho país conoce para la solución de los problemas es la vía armada. Más preocupante es el hecho de que sus servicios de inteligencia y espionaje han detectado que combatientes de Al-Qaeda se están uniendo a las filas de las fuerzas del Estado Islámico apoderándose de armamento y municiones.
Esto puede desencadenar un conflicto mayor puesto que Estados Unidos se encontraría de frente con un grupo terrorista que le ha causado verdaderos conflictos y crisis políticas; y que a su vez ha desencadenado terribles guerras. Aunado a esto encontramos que los grupos armados del Estado Islámico se han desplazado más allá de las fronteras de Irak; encontrándose diseminados en Siria, Líbano, Jordania y Turquía.
Ahora el presidente Obama debe enfrentarse a las críticas diplomáticas y de sus ciudadanos así como de la clase política; muestra de ello el hecho de que el Senador republicano John McCain afirma que la estrategia utilizada en Irak es muy ineficiente y que lo adecuado sería una más amplia e integral. Aunque no sabemos si con “amplia” se refiere a un mayor número de efectivos en territorio iraquí o a más ataque aéreos.
Estamos a la espera de que lleguen las verdaderas soluciones pacíficas y diplomáticas por el bien del ya muy lastimado, mutilado y saqueado pueblo iraquí. Qué desgracia que Obama donde pone el ojo también pone la bala.