September 21, 2019 05:16


El gobernador de Jalisco y sus escapes de alto riesgo

ALFARO
El segundo traspié para el titular del Poder Ejecutivo se dio la semana pasada en torno a los devastadores incendios suscitados en el Bosque de La Primavera.Internet

No sabemos con certeza si lo hace por escapar de la realidad, por evadir sus responsabilidades o por simples ocurrencias (dirían en el barrio : ‘¡porque le da la gana!’), el tema es que ya han sido varias las ocasiones en que el gobernador de Jalisco  Enrique Alfaro Ramírez se ha ausentado inadecuadamente, y para decirlo en forma coloquial : ‘se ha dado a la fuga dejando sin hacer la tarea, y en el pecado ha llevado la penitencia pues ha sido socialmente crucificado’. 

Lo cierto es que esas escapadas se han convertido para él en las peores pesadillas en medio de sus administraciones, sin que al parecer haya aprendido de las lecciones.

Ya sea por la opacidad con la que se conduce o la irresponsabilidad en que incurre, el asunto de sus ausencias tiene que ver tanto con la legalidad como con la falta de transparencia, además que los momentos que ha elegido para ello resultaron ser los menos propicios.

En apenas cuatro meses de administración, el Gobernador ha tenido dos cuestionables ausencias que  le han provocado sendos dolores de cabeza; el primero, como se recordará fue aquel  provocado dentro de la gira que realizó con varios funcionarios de su gabinete y legisladores locales de Jalisco por ciudades de California en el vecino país del norte en medio del grave problema de inseguridad que vivía y sigue padeciendo la entidad, pero que resultó ser pecata minuta  en cuanto a lo que le esperaba, tras ser visto en televisión sentado en la mejor zona del Staples Center, durante un partido del equipo de basquetbol Lakers de Los Ángeles (el área identificada como sección 101, en la primera fila (A) justo la más relevante situada en la zona de cancha  atrás de la banca donde se ubican los jugadores del equipo local, un espacio privilegiado y bastante costoso además de complicado de adquirir  y que es utilizado por personalidades del ámbito empresarial y artístico de mayor connotación internacional, donde los boletos alcanzan hasta los 14 mil dólares.

En ese momento nos preguntamos cuánto habría pagado por ubicarse en ese sitio, pero en una inocente declaración la diputada Mirza Flores aseguró que un empresario tequilero les habría regalado los boletos y entonces lo que se veía mal siguió peor, pues el empresario, que después se conoció era Guillermo Romo Romero, resultó ser quien había ganado una licitación multimillonaria (cercana a los 3mil 700 millones de pesos) otorgada por el Gobierno de Jalisco, desencadenado una serie de presuntas ilegalidades que ya han dado paso a la presentación de tres denuncias sobre dicha adjudicación por presunto conflicto de intereses y corrupción, pues el empresario que “ganó” el concurso resultó pariente cercano del secretario de Administración -quien operó la licitación-; la empresa ganadora fue favorecida por los hermanos Carlos y Jorge Salinas Osornio; el primero trabaja en el despacho del secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, mientras el segundo es asesor del empresario y estuvo durante la gira del gobernador en Los Ángeles, además de que hubo empresas espejo concursando y la representante legal de ambas es la misma persona, quien tiene cercanía laboral en el entorno próximo al gobernador.

De tal manera que el argumentar su declaración había sido una broma no ayudó a la diputada a cambiar la situación en la que ya había hundido a su amigo el Gobernador al que de nada le sirvió mostrar su ticket de ingreso al juego que aseguró haber pagado de su bolsillo.

El segundo traspié para el titular del Poder Ejecutivo se dio la semana pasada en torno a los devastadores incendios suscitados en el Bosque de La Primavera. 

El viernes 12 abril, mientras miles de personas se organizaban a través de las redes sociales para ayudar de alguna manera a los brigadistas a combatir el incendio ofreciendo el agua de las albercas de sus cotos o casas ubicadas en la parte alta aledaña al bosque y otros huían de sus viviendas ante la cercanía del fuego dejando a merced sus patrimonios, el Gobernador, -que no es descabellado pensar ya no se encontraba en la cuidad para hacer acto de presencia en el lugar-, apenas si pudo escribir un texto en sus redes sociales para intentar cubrir su ausencia.

“Los equilibrios son importantes en la vida. Hoy me toca estar con mis hijas. Semana Santa y Pascua son días de mucho trabajo y estaré concentrado en ello, por eso estaré este fin de semana fuera con mi familia. El martes de regreso a seguir la chamba”, fue el mensaje que subió el Ejecutivo estatal a twitter, Facebook e Instagram en punto de las 15:00 horas del viernes, provocando el enojo y amplias críticas hacia su persona por lo que consideraron una irresponsabilidad de su parte al abandonar al estado literalmente en llamas.

Este par de episodios traen a la memoria aquel otro desafortunado viaje, cuando siendo presidente municipal de Tlajomulco,  Alfaro Ramírez se trasladó a Cuba con un grupo de amigos para, presuntamente, invitar al canta autor Silvio Rodríguez a tener una presentación en el municipio que gobernaba, y el cual por cierto nunca se dio.

En esa ocasión, según Proceso, siendo 26 de marzo de 2011 Enrique Alfaro viajó en un Lear Jet 25 con el entonces responsable del Instituto de Cultura y Deporte Willy Saavedra de Tlajomulco y su hermano el afamado pintor Waldo Saavedra.

Alfaro subió el 28 de marzo a sus cuentas de Twitter y Facebook una foto en la que departía con Rodríguez en un restaurante de La Habana, y la imagen hizo arder las redes sociales. Días después, el diario Mural, publicó en su portada que Alfaro voló sin permiso del cabildo siendo que debió pedir autorización a los regidores, porque su ausencia sobrepasaba las 72 horas, además, sus enemigos políticos adujeron que el viaje podría implicar tráfico de influencias y conflicto de intereses en razón de los patrocinadores.

Una vez más, Alfaro respondió ante la prensa que pagó el viaje con su propio dinero, y que no implicaba dilemas éticos porque según él, su ausencia no pasó de 72 horas y por eso no solicitó permiso, aunque más tarde se comprobó que no fue así.

El 7 de abril, el diario Público difundió que fue Antonio Fonseca Vaca, socio de la empresa de software CGI Consulting, quien le prestó el jet a Alfaro y compañía, pero que en los registros oficiales la matrícula XB-MBW aparece como propiedad de Elida Gabriela Rodríguez Beltrán.

Pero el caso dio otro giro. Mural publicó el 13 de abril que pilotó el Lear Jet Francisco Jaime Madrid Sánchez (licencia 200110328), quien en 2002 fue sentenciado por delitos contra la salud y purgó una condena por ello.

Lo cierto es que ni antes ni ahora, Enrique Alfaro ha dimensionado los impactos de sus ausencias, ha soslayado el tema mediático, ha sido víctima de sus propios yerros y en ello ha llevado la penitencia de ser objeto de severas críticas y escarnio de sus detractores quienes no han perdido oportunidad de crucificarlo. A sabiendas que Alfaro es un hombre inteligente, en el marco del llamado domingo de gloria, es de esperar se levante de la crucifixión y empiece a dejar de lado estertores, ocurrencias y evasiones, ya que Jalisco lo requiere gobernando con firmeza, buen tino y tiempo completo...

 

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