Percepciones. Prohibidores

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 Prohibir vender cuetes no impedirá que los adquieran en cualquier otro lugar y los truenenCristian Hernández / Cuartoscuro

 Un 4 de julio en la Unión Americana es la locura en cuanto a pirotecnia en todos los rincones del país. Todos truenan cuetes.

 

“Prohibir algo es despertar el deseo”Michel de Montaigne

 

Tercos, tozudos, aferrados, empecinados, amachados, emperrados en seguir haciendo lo mismo: prohibir.

El prohibir nada resuelve, el prohibir no atiende el fondo de las cosas.

Sí, la contaminación en el área metropolitana es un problema que debemos atender, pero no será dejando de tronar cuetes en las fiestas decembrinas como vamos a disminuir o a resolver el asunto.

El fin de semana estuve en Houston y al ver una tienda de pirotecnia me quedé pensando en cómo lo atienden nuestros vecinos del norte. Y más me puse a pensar cuando acudí a un supermercado y vi que siguen repartiendo bolsas plásticas de un solo uso sin que nadie se escandalice.

Un 4 de julio en la Unión Americana es la locura en cuanto a pirotecnia en todos los rincones del país. Todos truenan cuetes.

¿Dónde está la diferencia?

En que allá las autoridades enfocan sus esfuerzos en buscar formas, métodos, mecanismos y procedimientos para TODO EL AÑO, no la última semana de diciembre, empresas y fuentes de contaminación cuenten con filtros y equipos que aminoren la cantidad de partículas que liberan en el aire.

Hay construcción de obras, centros comerciales, casas y edificios por doquier, pero cuidan que no se levante polvo y aún así en las demoliciones de infraestructuras mayores o rascacielos sucede y nadie se vuelve loco.

Tenemos la mala costumbre de centrarnos en la punta del iceberg y no en la base.

¿De quién es realmente la culpa de las bolsas de un solo uso? ¿De quien las produce, de quien las reparte, de quien las utiliza y las desecha sin conciencia o también de una autoridad que no crea conciencia y busca maneras de que la gente las envíe a un solo lugar para darles un tratamiento adecuado?

Suena muy bonita la declaración del alcalde Adrián de la Garza, pero no pasa de ser una golondrina de esas que no hace verano.

Prohibir vender cuetes no impedirá que los adquieran en cualquier otro lugar y los truenen y, lo que es mucho peor, la cantidad de contaminantes en la atmósfera por este tema es bastante relativa.

Busquemos entre todos atender el fondo de las cosas y encontremos formas de prohibir que se prohíba, porque lo único que se consigue con medidas así es incentivar lo que se busca impedir.

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