22 de septiembre de 2021 | 03:39
Opinión

Tengo otros datos: CELs injusto instrumento que favorece a privados frente a la CFE

AMLO tiene un plan para incrementar la producción de energía en 14 plantas hidroeléctricas de la CFE con lo que habría más oferta de electricidad.
Trabajador de la CFE
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Cuando no hay Sol no hay electricidad

El director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) Manuel Bartlett Díaz, señaló durante la conferencia mañanera del pasado 26 de marzo, que los Certificados de Energías Limpias (CELs) son otra jugosa ventaja para los generadores privados de energía eléctrica, ya que estos títulos tienen un valor en el mercado y que la institución que actualmente dirige está obligada a pagar esa energía limpia (eólica y solar) a los particulares además de que a la hoy empresa productiva del Estado que genera el 55 por ciento de energía de fuentes renovables no se le concede esta canonjía.

El funcionario agregó que "a las centrales privadas sí (les pagan los títulos); y con ello, la CFE Suministro Básico ha pagado hasta ahora seis mil 159 millones de pesos por concepto de CEL a los privados, a los mismos que no pagan el transporte ni el respaldo porque es clarísimo que, y lo hemos dicho una y otra vez, que las intermitentes cuando no hay Sol no hay electricidad, cuando no hay viento no hay electricidad”.

La Reforma Energética del 2014 se refiere a los Certificados de Energía Limpia como un instrumento que busca promover una mayor generación eléctrica a partir de fuentes de energía limpia que, en la mayor parte de los casos, se refieren a energías renovables.

La Ley de la Industria Eléctrica (LIE), elaborada en la administración del presidente Enrique Peña Nieto define en su artículo 3, fracción VIII, los Certificados de Energías Limpias como aquel título emitido por la Comisión Reguladora de Energía (CRE) que acredita la producción de un monto determinado de energía eléctrica a partir de Energías Limpias y que sirve para cumplir los requisitos asociados al consumo de los Centros de Carga.

El principio de los Certificados de Energía Limpia se basa en que: por cada megawatt-hora generado se otorga un CEL. La idea de estos instrumentos es impulsar el desarrollo de las energías renovables con el objetivo de hacer atractiva la inversión. De esta forma se exige a los consumidores que adquieran una determinada cantidad de CELs y que ésta sea proporcional a su volumen de consumo.

El precio del Certificado de Energía Limpia no es fijo, por ser un instrumento de mercado y depende de la oferta y la demanda; los Participantes del Mercado pueden presentar ofertas para vender CEL a cualquier precio, así como presentar ofertas para comprar CEL a cualquier cotización. La compra-venta podrá realizarse a través del Mercado de CEL que organizará por lo menos una vez al año el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), de igual manera también podrán comercializarse libremente mediante Contratos Bilaterales o Subastas de Largo Plazo.

Ley en materia de CEL

La Ley en materia de CEL establece un porcentaje mínimo de generación de energía a partir de fuentes limpias cada año, el cual debe ser cubierto por generadores o distribuidores. De este modo, si los generadores o distribuidores no lo cubren deben comprar el número de Certificados que les permita cumplir con tal obligación. De no hacerlo, el productor o el distribuidor (según se especifique en el mercado) deberá pagar la multa que impondrá la autoridad, la cual representará el precio máximo de los títulos.

Esta legislación de Certificados de Energías Limpias favorece a los grandes corporativos como Iberdrola en dos vertientes, por un lado, las empresas poseedoras de estos títulos pueden vender su energía generada a la red o a algún otro consumidor fuera de la red eléctrica y por otro lado los certificados que representan los derechos ambientales y sus beneficios, son materializados en bonos comerciales, es decir, en los CELs.

Las modificaciones a la LIE, impulsadas el sexenio pasado en materia de Certificados de Energía Limpia, pareciera llevar nombre y apellido de los participantes que podrían verse favorecidos con un gran negocio y estos han sido los corporativos privados que construyen plantas eólicas y fotovoltaicas y sin bien es cierto la legislación reconoce como energías limpias a la generada en las plantas hidroeléctricas y geotérmicas de la CFE, estas no son tomadas en cuenta para recibir estos títulos porque se construyeron antes del 2014 y es requisito de la Ley que estas generadoras se hayan hecho después de ese año.

Un plan para incrementar la producción de energía en 14 plantas hidroeléctricas

Hay que recordar que las plantas eólicas y solares, no producen energía continua es decir que cuando no hay viento o sol estas no generan electricidad, por lo que tienen que entrar como respaldo las producidas por CFE en sus plantas hidroeléctricas, las de ciclo combinado, termoeléctricas o las de carbón y combustóleo y esto no la cobra la empresa estatal; además la energía generada por los particulares con fuentes renovables no les cobran o pagan muy poco por la transmisión y distribución de su energía a través de la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad.

El presidente Andrés Manuel López Obrador  tiene un plan para incrementar la producción de energía en 14 plantas hidroeléctricas de la CFE con lo que habría más oferta de electricidad limpia y continua, y con esto la empresa productiva del Estado cumpliría los requisitos para ser acreedor a CELs.

Tal como esta diseñada la Ley de la Industria Eléctrica impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto en lo que se refiere a los Certificados de Energía Limpia estas solo favorecen a los grandes corporativos en detrimento de la CFE. Esto no lo podemos considerar libre competencia ya que esta forma de favorecer a los generadores privados, distorsiona el mercado.