Domingo político: marcha desairada, reparto de cargos en el Senado

Cuando, en un estadio de futbol, faltan 10 minutos para que el juego concluya y el equipo local va perdiendo tres a cero, la gente deja las tribunas. Es lo que ha pasado con las marchas de protesta. 

Leo en La Jornada: “Alrededor de la 13:40 arribaron a la plancha del Zócalo. De acuerdo con reportes del gobierno capitalino marcharon alrededor de mil 500 personas”.

La editora de SDPNoticias.com Elizabeth Flores, @majhadera, me dijo por teléfono que, cuando mucho, participaron 2 mil personas en la “marcha contra la imposición” organizada por el movimiento #YoSoy132 y el SME, entre otros grupos.

¿Se ha desinflado la protesta contra Enrique Peña Nieto? Eso parece.

No es una pregunta irrelevante si se considera que la próxima semana el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación decidirá, según toda la evidencia disponible, no invalidar la elección presidencial del pasado primero de agosto, lo que dará a Peña Nieto el cargo de presidente de México.

Cuando, en un estadio de futbol, faltan 10 minutos para que el juego concluya y el equipo local va perdiendo tres a cero, la gente deja las tribunas.

Es lo que ha pasado con las marchas de protesta. Como está claro que el Tribunal Electoral no invalidará el proceso en el que Peña Nieto superó por más de 3 millones de votos a López Obrador, los simpatizantes de la izquierda han perdido el ánimo y las ganas se seguir expresándose.

En internet vi el discurso de Epigmenio Ibarra pronunciado en el Zócalo de la Ciudad de México al finalizar la marcha contra la imposición.

Es admirable Epigmenio, destacado productor de películas y series de televisión. Pero él y otras personas que con mucha dignidad luchan para que se invalide la elección presidencial, como Paco Ignacio Taibo, empiezan a quedarse solas.

No hay ánimo de protesta tal vez porque Andrés Manuel López Obrador se comprometió a no salirse del marco de la ley, y lo ha cumplido. Ha hecho lo correcto.

Mientras al Zócalo llegaban los mil 500, cuando mucho 2 mil manifestantes, en el espacio de la política institucional, los líderes de los senadores electos negociaban que el panista Ernesto Cordero presida el Senado, el priista Emilio Gamboa la Junta de Coordinación política y el perredista Miguel Barbosa el Instituto Belisario Domínguez.

Ha sido una noticia más importante el reparto de cargos en el Senado que la “marcha contra la imposición”.

En los próximos días, cuando Peña Nieto sea presidente electo y el nuevo Congreso empiece a operar, México ganará bastante si las noticias institucionales siguen siendo más relevantes que las movilizaciones en las calles.

Es lo que pienso.

 

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