El conflicto AMLO-Yunes

Yunes y  AMLO
AMLO y Yunes Linares... el conlfictoInternet

En el mes de diciembre del año 2005, la activista, periodista y escritora mexicana, Lydia María Cacho Ribeiro, publicó un libro titulado “Los demonios del Edén” en donde denunció públicamente los delitos de pederastia, pornografía, y prostitución infantil en México practicados por el entonces millonario hotelero pedófilo con intereses en Cancún, Jean Succar Kuri, solapados por la clase política mexicana. En dicha obra, Cacho Ribeiro dio a conocer un impresionante trabajo de investigación en el que revela testimonios de algunas de las víctimas con las cuales tuvo oportunidad de conversar, así como también da nombres de varios de los responsables de una inmensa red de explotación sexual; muchos de ellos promotores y poderosos protectores de la perversión, que hasta el día de hoy se localizan en el interior de la clase política mexicana.

Como era de esperarse, el mismo mes en el cual la escritora dio a conocer su polémica obra fue arbitrariamente detenida por elementos de la policía judicial poblana en Cancún, Quintana Roo, y trasladada en automóvil por más de diez horas sin descanso a lo largo de mil 500 kilómetros de carretera hasta la ciudad de Puebla. Afortunadamente, horas después de la detención fue puesta en libertad después de pagar una fianza de 70 mil pesos. Pese a esto, el hostigamiento hacia la activista no cesó en los meses posteriores a su publicación, por lo que en reiteradas ocasiones tuvo que recurrir a los medios de comunicación para denunciar al público las amenazas de muerte de las cuales era víctima. Pero, de seguro usted se ha de preguntar, estimado lector, ¿De qué manera se relaciona lo anterior con el conflicto entre Obrador y Yunes? Permítame explicarle.

En el mes de febrero del año 2006, Lydia Cacho ratificó en una conferencia de prensa para el semanario Proceso que el entonces Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Seguridad Pública, Miguel Ángel Yunes, estaba vinculado en el escándalo Succar Kuri, de acuerdo a varios de los testimonios de las jóvenes víctimas por ella entrevistadas: “Las niñas dijeron a la PGR sobre Yunes, lo describieron físicamente, lo refirieron como un político, como amigo cercano de Succar” (Proceso, 18/II/06). Pero no únicamente en palabras de la periodista este político se encontraba involucrado en este tenor, de igual manera señaló al empresario poblano Kamel Nacif Borge, al entonces gobernador de Puebla, Mario Marín, mejor conocido como “el gober precioso” y hasta al senador priista, Emilio Gamboa, en ese entonces Secretario de Comunicaciones y Transportes, quien llevó a cabo negocios con el acusado en el Aeropuerto Internacional de Cancún.

Pero no es la primera vez que figuras públicas y políticas se ven envueltas en escándalos de esta naturaleza, así como tampoco es la primera vez que, pese a la veracidad de las evidencias, dichas figuras salen impunes de este tipo de delitos en nuestro país. Hasta este punto, por el momento, dejemos de lado este delito y vayamos al preferido por la clase política mexicana para ejemplificar esta situación; el enriquecimiento ilícito. Según el portal periodístico sinembargo, ocho ex gobernadores acusados de corrupción sumaron una deuda aproximada de 186,535 millones de pesos, endeudando de manera crítica a sus respectivas entidades: “La suma de todos los incrementos arroja que son 186 mil 535.7 millones de pesos, cantidad superior al recorte al gasto que hizo para 2017 el Gobierno federal” (Sinembargo, 20/XI/16). Tales gobernadores son:

1)               El priista Roberto Borge Angulo (Quintana Roo)

2)               El priista César Duarte Jáquez (Chihuahua)

3)               El priista Jorge Herrera Caldera (Durango)

4)               El priista Egidio Torre Cantú (Tamaulipas)

5)               El priista Rodrigo Medina de la Cruz (Nuevo León)

6)               El priista Humberto Moreira Valdés (Coahuila)

7)               El panista Guillermo Padrés Elías (Sonora)

8)               Y el priista aún prófugo de la justicia, Javier Duarte de Ochoa (Veracruz).

Es importante recordar que éste último inició su mandato en el puerto con una deuda calculada en 21 mil 499.9 millones de pesos, y antes de concluirlo huyó del país endeudando al mismo con 45 mil 775 millones de pesos, o sea, duplicando tal cantidad.

Y ya que acabamos de mencionar a éste último ex gobernador, expondré el principal motivo que dio inicio a las mutuas acusaciones entre estos dos personajes. El pasado miércoles 15 de febrero del año en curso, durante una visita a Veracruz, López Obrador acusó a Yunes de hacerse “propaganda” con anuncios en los que asegura haber decomisado bienes de Duarte, así como también adjudicarse el título de “paladín de la honestidad” por tal acción, sin que hasta el día de hoy se haya logrado su captura. Lógicamente, tales acusaciones provocaron el enojo del gobernador, dando inicio a una disputa entre los dos políticos, por lo que al hacer uso de su derecho de réplica, el panista publicó en su cuenta de Twitter que el tabasqueño había recibido una gran cantidad de dinero por parte de Duarte: “Se enojó porque di a conocer la bodega donde Duarte guardaba información, seguramente le preocupó que ahí hubiera información que involucre a Morena con los hechos de corrupción de Duarte, Duarte le daba dinero a López Obrador” (Animalpolítico, 23/II/17). La cantidad que en palabras de Yunes ha recibido Obrador mensualmente por parte del ex gobernador prófugo es de 2.5 millones de pesos. Además, según fuentes del gobernador, no sólo el ex Jefe de Gobierno aceptaba sobornos de Duarte, sino también se apropiaba de 400 millones de pesos anuales por parte del Instituto Nacional Electoral (INE) y de 76 millones de pesos más proporcionados por el órgano electoral del Gobierno del Estado.

Así, al darle seguimiento a las múltiples acusaciones en su contra, el presidente nacional de MORENA retó a Yunes a presentar las pruebas que sustenten tales aseveraciones a las instancias legales correspondientes: “Es cosa nada más de que él demuestre que Duarte me dio dinero y yo renuncio a la política, me retiro de la política si Yunes demuestra que Duarte me dio dinero. Les adelanto que nunca vi a Duarte, no lo conozco” (Proceso, 22/II/17). Y aprovechando la oportunidad, Obrador acusó al gobernador veracruzano de impulsar a otro de sus hijos, en este caso Fernando Yunes Márquez, como candidato a la presidencia municipal de Veracruz, ya que anteriormente lo hizo con su hijo Miguel Ángel Yunes, quien hoy es alcalde de Boca del Río.

De esta manera se ponen las cartas sobre la mesa en una contienda de acusaciones que pretenden desprestigiar al contrincante en su carrera política. Por un lado encontramos a un fuerte candidato presidencial que desde que estuvo a cargo del Ejecutivo en la ahora Ciudad de México ha sido acusado en múltiples ocasiones de diferentes delitos que hasta la fecha no han podido ser comprobados. Y por el otro nos encontramos ante un gobernador que si bien logró ocupar su cargo de manera legal, legítimamente puede tambalear ante el resurgimiento de fantasmas del pasado que involucraron delitos sumamente graves mediante amistades vergonzosas. Ahora sólo queda esperar las pruebas de ambas partes, porque de algo sí puede estar seguro; en tiempos de elecciones, cualquier tropiezo del adversario resultará de gran ayuda para labrar un camino sustentado en la aceptación pública hacia el poder.

Gracias por su lectura.

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*El autor es licenciado en Sociología por parte de la Universidad Autónoma Metropolitana.

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