Sinaloa fue el lugar que los estadounidenses o, mejor dicho, su gobierno. Decidieron convertir en tierra de siembra y cosecha de distintas drogas que iban desde marihuana hasta cocaína y heroína ¿Para quién? Para sus soldados con el fin de nublar su mente, convertirlos en máquinas de matar sin importar su seguridad y la de sus compañeros. Eso empezó 15 años aproximadamente antes de la 2da Guerra Mundial donde esas drogas fueron utilizadas por el ejército americano con el fin de proveer a las decenas de miles de militares que se hicieron adictos principalmente a la morfina.

Hoy muchos de las familias de abolengo de todo el estado amasaron su fortuna en esa época y hoy son personas respetables en la alta sociedad de Sinaloa.

La guerra de Vietnam hizo crecer a Sinaloa en todos los ámbitos ya que se abrieron nuevas empresas que generaron empleos, se creó infraestructura, carreteras, puertos, universidades, supermercados, tiendas todo tipo. Desde ese momento se proyectaba que la capital de Sinaloa en 30 años aproximadamente le pelearía el puesto de centro de negocios a la ciudad de Hermosillo Sonora y finalmente lo logró.

Creo que aquellos que nacimos de 1986 hacia atrás vivimos en un Sinaloa distinto, donde podías salir a jugar, tener amigos en tu cuadra o colonia. El problema vino con las generaciones posteriores que tuvieron una vida más solitaria, con mucho más apego a la TV y a las consolas de videojuegos que nosotros.

Antes cuando iban a matar a un capo o alguien vinculado con el crimen organizado era sacado de su casa, vehículo y se le llevaba a otra parte a ser ejecutado y de ninguna manera se asesinaba a la familia. Existía ese pacto no escrito que todos respetaban.

Desde pequeño uno se va acostumbrando a vivir con la violencia. Se nos enseña a dónde ir y a dónde no ir. Aquí es normal que tus padres busquen la manera de saber un poco de quién es ese nuevo amigo que invitaste a comer o con el que empezaste a ir a andar en bicicleta.

Conforme vas creciendo se te va instruyendo a la par de tus nuevas responsabilidades. Aunque no lo crean hay kínder, primarias, secundarias, preparatorias y universidades que tienen un filtro tan bien elaborado con el fin de no dejar entrar a familias relacionadas con el crimen organizado o narcotráfico y me preguntarán ¿Por qué? Por la sencilla razón que al tener a un familiar de un capo pone en riesgo la vida de los otros estudiantes ya sea a una balacera o a un secuestro.

En Sinaloa los jóvenes de 13 años en adelante sueñan con trabajar para un narcotraficante ya sea como puntero o lo que sea y las mujeres de 13 años se visten de manera “provocativa” con tal de llamar la atención de un gato de un narcotraficante que las voltee a ver y les dé una mejor vida.

Hablando específicamente de Culiacán hay al menos dos o tres balaceras a la semana y no solo en la periferia de la ciudad sino en calles principales, en plazas, cines, centros comerciales, restaurantes, entre otros lugares.

Quienes no han vivido en otro estado no logran darse cuenta que en Sinaloa vivimos resignados al miedo, al terror, a salir, a no salir de casa, a reforzar cada vez más nuestras casas esperando llegar el momento en que uno se sienta seguro. Las funerarias y los cementerios trabajan 24/7 los 365 días del año.

Lamentablemente desde hace casi doce años México está acostumbrarse a la muerte, al terror, a la violencia como parte de la vida diaria. Los muertos, desaparecidos pasan ahora a ser solo una cifra, un número más. Nos estamos deshumanizando y en el momento en el que finalmente dejemos de ver a la persona como un ser humano estaremos acabados como país.