Gracias a que lleva muchos días en la palestra, para nadie resulta desconocido -o ajeno- el tema de la saturación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Sin embargo, que “todo el mundo hable del tema” no nos convierte en expertos y peritos.

Hay muchos detalles y circunstancias precisas. ¿El AICM está saturado?, sí, desde los años noventa la terminal aérea de la capital se encuentra colapsada, motivo por el que se ha buscado migrar las operaciones a otros aeropuertos para que ésta tenga un respiro.

Por eso que a lo largo de los años se trabajaron diversos proyectos para combatir la saturación, hasta que llegó la propuesta del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el fallido NAIM, que ni siquiera iba a ser construido en la CDMX, sino en el Estado de México. Ese gran aeropuerto que se iba a construir en lo que era el lago de Texcoco, el vaso regulador para que la gran metrópoli no se inunde en épocas de lluvia.

El actual Gobierno Federal tomó la determinación de cancelar una obra que iba al 30% de su construcción, y que ya traía severos retrasos para su entrega y puesta en funciones, que estaba proyectada, “si bien nos iba” para el 2024. Esto es, en caso de no haberse cancelado el magno proyecto, hoy por hoy todavía no estaría en funciones, y estaríamos peor que ahora, con un aeropuerto saturado y una terminal 2 que se hunde y cae a pedazos.

Gracias a la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y a la reactivación del Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT) es que en este momento podemos desahogar las operaciones del AICM, para mayor seguridad de los pasajeros.

Ayer durante su conferencia mañanera, el primer mandatario de este país anunció que se limitarán los vuelos en el AICM, a la par que se le dará mantenimiento urgente a la Terminal 2. Expresando que:

“Ya nos reunimos y se acordó que se va a reforzar, de todas formas ya también se tomó la decisión de limitar el número de vuelos, no hay mucho riesgo de que se esté trabajando en reforzar terminal y que al mismo tiempo estén operaciones aéreas, se van a limitar vuelos porque está saturado”

Andrés Manuel López Obrador

En honor a la verdad, esta noticia ni siquiera debería sorprendernos; se trata de dos puntos que son necesarios tanto para la seguridad aeroportuaria como para la aeronavegabilidad. Para el caso de la Terminal 2, anunció una inversión de 600 millones de pesos, ya que dicha terminal se hunde.

Y tal como lo manifesté en mi columna, en este mismo espacio, titulada “Es hora de hablar de la Terminal 2 del AICM” del 29 de julio, desde su construcción esa terminal presentó deficiencias y errores. No podemos “no darnos cuenta” de la realidad y de dónde estamos parados.

El punto que hay que destacar es que se llevarán a cabo los trabajos necesarios para que dicha terminal aeroportuaria sea segura, tanto para trabajadores como pasajeros, y que no represente un riesgo; estamos ante un gobierno que se está haciendo cargo y tomando cartas en el asunto, a diferencia de los anteriores que dejaron de hacer, o de plano volteaban para otro lado.

El tema de la falta de mantenimiento al AICM, en su conjunto, se viene arrastrando desde el año 2014, cuando Peña Nieto anunció la construcción del NAIM. Hoy sabemos que los terrenos que hoy ocupa nuestro aeropuerto capitalino se iban a entregar al mercado inmobiliario.

Y no es cosa menor, el tamaño de los terrenos del AICM (746.46 hectáreas) es más grande que todas las secciones del bosque de Chapultepec juntas (686 hectáreas). ¿Saben lo que esto significa para el gran cartel inmobiliario de esta ciudad? Por eso están tan enojados con la actual administración, pues les quitaron el negocio del siglo.

Sí, se canceló el NAIM, un aeropuerto que iba a requerir año con año de carretadas de dinero para mantenerlo y evitar su hundimiento; quiero que tomen en cuenta este dato: ya llevaban 20 metros de tezontle y el piso seguía hundiéndose. Supuestamente iban a utilizar solo 16 minas para rellenar el piso de ese nuevo aeropuerto, y terminaron utilizando más de 180, todas en el Estado de México. Por cierto, el 30% de estas minas son ilegales, de acuerdo con un extenso reportaje publicado en 2018 por “Sin embargo” y escrito por Daniela Barragán.

El daño ecológico causado a las poblaciones cercanas es de magnitudes apoteósicas; tan solo en el poblado de Tepetlaoxtoc, contabilizaron cerca de 60 minas, de las cuales 24 de ellas están en una zona de uso de suelo forestal, y de plano 6 de ellas son clandestinas. Esto con la complicidad de autoridades del Gobierno de Peña Nieto. Sin olvidar la franca violación a la NOM- SERMARNAT 2010, sobre la fauna del Lago de Texcoco.

Una realidad es que los que estamos dentro de la industria aeronáutica, llevamos años pidiendo que se ponga orden y se trace una verdadera política aeronáutica transexenal, ajena a los colores del partido en turno. A raíz de la cancelación del NAIM, se han empezado a dar los primeros pasos serios para solucionar la saturación del AICM.

Un ejemplo: dejar de concentrar, erróneamente, todas las operaciones en el aeropuerto capitalino; diversificando los vuelos, saliendo desde otros puntos para evitar la saturación del AICM, terminará siendo favorable al pasajero, que ya no tendrá que tomar un vuelo de conexión en el AICM para llegar a su destino final.

El AIFA y el AIT serán cruciales para migrar las operaciones del AICM y se comenzará con los vuelos de carga; ya varias aerolíneas han anunciado que pronto comenzarán operaciones saliendo del AIFA: Avianca, Aerounión, Copa, Mas Cargo y DHL.

Es viernes, déjenme parafrasear a José José, que dijo “lo que no fue no será”, y el NAIM ya no fue. El AIFA y el AIT están aquí, listos para coadyuvar al desahogo de operaciones del AICM, que como dije, tiene más de 20 años saturado.