De lo sublime a lo ridículo hay un solo paso.

Napoleón Bonaparte

Mel Gibson puede ser considerado uno de los mejores actores contemporáneos de la pantalla grande, desde que apareció en “Galípoli”, película que mostró al mundo una de las batallas más inhumanas del siglo XX, su interpretativa ha sido muy personal y única.

Como productor de cine también ha sido extraordinario, sus obras “Corazón valiente” y “El patriota” pueden ser consideradas de las mejores películas de temas históricos modernas, además de que su actuación en ambas es impresionante, Mel Gibson vive los personajes de una manera sumamente profunda.

Pero después de dirigir “La pasión de Cristo” su carrera se opacó de alguna manera, y no la recuperó tal cual ni dirigiendo la épica película histórica de la Segunda Guerra Mundial: “Hasta el último hombre”, en la primera Mel Gibson quiso representar la santidad de una época inentendible hasta ahora, y no lo logró.

Representar en una película la historia de la vida de Jesús para alguien como Mel Gibson, que a pesar de intentar demostrar con ella su devoción por el cristianismo, no fue suficiente para tener el éxito que esperaba, y sí para ganar, de alguna manera, desprestigio.

Después de lo descrito, yo personalmente le recomendaría a Mel Gibson que tenga mucha precaución al dirigir la película que tiene planeada sobre resurrección, que se asesore de personas que lo puedan orientar, hasta cabalísticamente al respecto, con el propósito fundamenal de que no vuelva a caer en críticas por contenidos religiosos, que intente que sea más histórica la narrativa de ese largometraje.

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No dudo que Mel Gibson en algún momento llegara a leer el presente texto, y si lo hace, reflexionará sobre lo que le recomiendo, estoy seguro.

Finalmente comparto que una de las mejores escenas que he visto en el cine en general, es la expresión de Mel Gibson interpretando a William Wallace en “Corazón valiente”, cuando desenmascara al noble escocés que intentó matarlo a caballo, a pesar de que antes ya se habían estrechado la mano como hermanos, muy pocos actores han logrado transmitir ese sentimiento de decepción de manera tan penetrante.