Es un hecho que —por más estrategias de campaña que ponga en marcha la oposición— sigue sumergida en un agujero profundo. La propia Xóchitl, quien personifica los intereses de los grupos conservadores, es el mejor ejemplo de la decadencia política que viven. Su principal talón de Aquiles, en definitiva, es la incapacidad para hilvanar una concepción clara. Además de ello, no tienen noción de lo que la sociedad piensa y siente. Sin ir más lejos, no tienen ni la más mínima idea o empatía con las causas del pueblo de México. La muestra más evidente son las encuestas que a diario circulan ante la opinión pública. Todas ellas, por cierto, demuestran el paso imponente de Morena para ganar todo lo que se jugará.

En ese intento por conquistar a la población, el Frente Amplio ha entrado en una especie de desesperación o enfermedad crónica por ver lo inalcanzable que resulta la ventaja que ha tomado la coalición “Seguimos Haciendo Historia”. O sea, la oposición sigue en detrimento. Hace poco, de hecho, justificamos la alternancia que habrá en la capital del estado de Michoacán, sobre todo por la crisis que vive el PRIAN. Y, por si eso fuese poco, las declaraciones que acabamos de escuchar del propio Alfonso Martínez, contradicen el esquema de seguridad en la ciudad que él mismo gobierna. Resulta que, ante la opinión pública, ha dicho que solicitará seguridad para hacer campaña en Morelia. Se vale, es parte del protocolo, sin embargo, deja al descubierto que, en medio de todo ello, acepta —en otras palabras— que su estrategia en la ciudad de la cantera Rosa es un fracaso. Es paradójico, ¿no?.

Desde luego, eso acelera el paso contundente que Morena viene mostrando en la capital del estado de Michoacán. Es claro: la izquierda conquistará Morelia y, con ello, la mayoría de distritos locales que se disputarán a la par. A su vez, queda claro, se llevará la mayor parte de las alcaldías, particularmente las más importantes. Todos los candidatos y candidatas, en su gran mayoría, son liderazgos consagrados en la política estatal y, de paso, son activos que saben movilizar a la población civil. Se notó esa capacidad de organización con la visita que hace unas semanas hizo Claudia Sheinbaum. Eso, naturalmente, es lo que está marcando la diferencia entre un proyecto y otro. Me atrevo a decir que, para el próximo dos de junio, Morena arrasará en tierras purépechas. Dicho de otro modo, el lopezobradorismo coronará el “Plan C” que diseñó el presidente.

La oposición, de manera paradójica, está apresurando más el proceso de continuidad del proyecto de la 4T. En efecto, el comportamiento del PRIAN es considerado y evaluado por la población como muy pobre. Recuerdo que, en pleno arranque de campaña. Xóchitl manipuló algunos datos de seguridad cuando abrió su ejercicio en Fresnillo, Zacatecas. Para sorpresa de ella, la propia Secretaría de Seguridad, con información precisa del mes de marzo, circuló su evaluación y, hasta este momento, la entidad que gobierna David Monreal es, ni más ni menos, uno de los 10 territorios más seguros de todo el país. Eso habla del buen trabajo que se está llevando a cabo en el despacho de gobernación que encabeza Rodrigo Reyes, pues, además de ello, hay toda una agenda común en Zacatecas para seguir construyendo la pacificación.

Esos buenos resultados son los componentes que ahora alimentan el espíritu de la población civil para seguir confiando en la causa lopezobradorista. Ayer, por ejemplo, El Financiero confirmó el paso contundente de Morena en el camino por la silla presidencial. La mala noticia para el Frente Amplio por México es que, con el paso de las semanas, han llegado al tope de la intención del voto. Es decir, el techo que han conservado, al menos así lo muestra el estudio de Alejandro Moreno, se ha estancado. Habrá que revisar otras metodologías que, a su vez, concuerdan en el mismo escenario. Lo cierto es que, todas ellas, coinciden en el triunfo inminente de Claudia Sheinbaum en la elección presidencial.

Al no ser efectiva la guerra sucia que ha puesto en marcha la oposición, podemos hablar de un fracaso del Frente Amplio por México. Xóchitl, en ese sentido, tiene todo en contra. De entrada, sus limitantes le han impedido tener elocuencia en cada acto público en el que se presenta. De igual forma, carga con los negativos de tres fuerzas partidistas que, sabemos, han perdido toda credibilidad por la decepción institucional de gobiernos anteriores (Fox, Calderón y Peña Nieto). De hecho, lo más fácil para ellos —que dejó de ser útil— son los mecanismos perniciosos y la guerra sucia que, de paso, han dejado de tener impacto e importancia. Las benditas redes sociales, en definitiva, son un muro de contención ante la ofensiva que lanzan los grupos conservadores. Dicho de otro modo, es la desesperación por verse rebasados por el movimiento que encabeza López Obrador. El mandatario federal, de hecho, ha ganado todas las partidas en una agenda que tiene totalmente bajo su control.

El triunfo de Morena en la mayoría de posiciones será mérito de Claudia Sheinbaum, lo mismo que de su equipo de colaboradores y, de paso, del pueblo de México. A su vez, queda claro, abonará el detrimento que vive el Frente Amplio por México. Eso, desde cualquier perspectiva, abona a la victoria inminente.

Por eso ganará Morena.