17 de enero de 2022 | 18:34

Andrés, el propagandista

Todas las mañanas manipula la realidad y la adapta para repetir la misma mentira, hasta convertirla en verdad.
AMLO
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“Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento… Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”.

Joseph Goebbels

Cada día es más evidente la falta de conocimientos en historia, conceptos básicos de la ciencia política y de simple cultura general del compañero, presidente y camarada Andrés.

Asimismo, cada día es más evidente que las conferencias mañaneras son el instrumento de manipulación y parte de una estrategia propagandística encaminada a darle una falsa imagen de líder o buen gobernante.

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Él mismo lo dijo, citando a Joseph Goebbels:

“Entonces, todo esto lo tenemos que aclarar porque la manipulación mayor se lleva a cabo a partir de la repetición de mentiras, es Goebbels, una mentira que se repite muchas veces, decía el propagandista de Hitler, puede convertirse en verdad, y como los ciega el coraje -para no decir odio- hacia lo que representamos, hacia la transformación, hay sectores que se tragan todo y dan por hecho cualquier noticia falsa”.

Mañanera del 22 de septiembre.

Como lo sugiere Goebbels en su Decálogo, todas las mañanas, sin excepción, AMLO repite que la situación del país es culpa de los de antes; repite que todo es culpa del neoliberalismo, de la prensa maligna, de la corrupción -de todos menos de él- es decir, todas las mañanas manipula la realidad y la adapta para repetir la misma mentira hasta convertirla en vedad.

Las mentiras

De acuerdo con el informe de la consultora política SPIN, hasta el primero de septiembre el presidente emitió 61 mil 079 afirmaciones falsas.

Según el estudio divulgado por Luis Estrada, socio en SPIN, hasta el 31 de agosto, en las 684 conferencias mañaneras que ha dado, el presidente ha sido impreciso 89 veces en promedio en cada una de ellas.

Siguiendo la estrategia de Goebbels ha podido escabullirse de la ruda e ingrata tarea de gobernar. AMLO evita tocar temas como la tragedia de la Línea 12 del Metro, el fracaso de sus políticas en seguridad, rubro en el que su administración ya supera la cifra de homicidios dolosos de Felipe Calderón y Peña, entre ambos, alcanzaron 81,212 y AMLO, solito, ya tiene 94,741; la crisis y corrupción en Pemex, los apagones provocados por CFE, la corrupción que supera a la del sexenio de Peña, la caída del empleo y de la inversión nacional y extranjera; el fracaso en el manejo de la pandemia y el proceso de vacunación, que nos coloca como el cuarto país con peor atención; la falta de generalizada de medicamentos y particularmente de tratamientos para los niños con cáncer.

Estos y muchos otros asuntos de la vida nacional, quedan ocultos por la manipulación de la información oficial.

Ya se entiende por qué tardó más de 13 años en cursar su carrera de Ciencias Políticas, porque, según asegura, la política no es una ciencia.

La manipulación de la historia

El compañero presidente no entiende el concepto de Estado Nación y ni siquiera del país que dice gobernar, en una ocasión aseguró: “Cuando este país se creó hace miles de años y florecieron grandes civilizaciones, grandes culturas”. México nace como Nación en 1824, después de la consumación de la Independencia.

Tampoco entiende que México es producto del mestizaje y que, según el último censo del INEGI, sólo el 6.1% de la población es o habla una lengua indígena. Le guste o no al compañero presidente, la mayoría de los mexicanos tenemos apellidos como López, Obrador, Hernández, González, Díaz, Sánchez, Pérez, Álvarez. Todos, producto del mestizaje.

Entre las premisas torcidas que nos recita en las mañaneras, está otra terrible, que tiene que ver con la religión. Cuando trata de imponer su religión y ponerse en manos del “creador”, se olvida de decir que las comunidades prehispánicas eran politeístas y que, de acuerdo con el censo del 2020, el 77.7% de los mexicanos son católicos y solamente el 11.1% son de la iglesia evangélica, religión que él profesa.

En otras palabras, trata de manipular a más del 77% de la población para que se adapte a sus creencias y obsesiones

El colmo de la manipulación se vio este 22 de septiembre, cuando, para señalar un culpable del fracaso de su gobierno en materia de atención médica y vacunas, se le “ocurrió” señalar a la conquista española:

Ahora que se generó esta polémica es cosa de decirle a los que defienden las invasiones: ¿qué adelanto tuvimos? Sí la universidad, sí la imprenta, sí otras cosas, desde luego… porque se trajo la viruela, y en tres siglos ni siquiera fueron capaces de crear una vacuna; lo que ahora llevó un año en aquel entonces consumió tres siglos. Entonces ¿dónde está el adelanto?”

Acaso no hay alguien dentro de su equipo de trabajo que le pueda decir, 1) Que no puede comparar la ciencia del periodo de la conquista con el desarrollo que se ha tenido en el siglo XXI; y 2) Que la vacuna de la viruela la descubrió Edward Janner en 1796, dos siglos y medio después de la conquista y que a México llegó en 1804.

AMLO ha llegado a un punto en el que ya no se sabe si realmente solo se trata de una estrategia de manipulación al estilo Goebbels, es realmente ignorante o, quien le pasa las tarjetas de las referencias históricas, se quiere burlar de él.