Ayer inició formalmente el juicio en una corte federal en Nueva York contra Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón. Es acusado principalmente de narcotráfico, de tráfico de influencias y de haber participado en actos de negociación con el cártel de Sinaloa.

No hay duda de que este ex funcionario gozó de toda la confianza del ex presidente. Por ello, y ante la eventual revelación de información sensible relacionada con el gobierno de Calderón y su lucha contra el crimen organizado, los principales críticos del panista han aprovechado la coyuntura para acusar al ex mandatorio y recordar a los mexicanos que durante su gestión se desató la violencia entre el Ejército y los narcotraficantes.

Sin embargo, en mi opinión, lo que revelará el juicio contra García Luna trasciende el panismo y la administración de Felipe Calderón. Si bien pondrá contra las cuerdas al michoacano, pues sacará a la luz una posible complicidad del régimen con los principales capos del narcotráfico, y servirá, a la vez, como arma de Morena contra el futuro candidato de la alianza tripartita en 2024, también empapará al PRI, y si se quiere, al propio AMLO y al partido gobernante.

Para desgracia de nuestro país y del Estado de Derecho, el crimen organizado ha penetrado profundamente en todas las capas del gobierno y de la sociedad. Mientras los narcotraficantes negocian con altos funcionarios del Estado, gobernadores, alcaldes o funcionarios de menor rango, las autoridades legalmente constituidas permanecen achicadas, impotentes y atadas de manos para actuar en favor del interés público.

Más allá de la voluntad política del gobierno en turno, o mismo, de la estrategia de combate contra el crimen organizado, el narcotráfico le ha ganado la partida al Estado mexicano con su compleja red de corrupción que ha tocado a políticos y legisladores. Ello ha hecho imposible que cualquier estrategia de seguridad tenga éxito. Así como fracasó con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, ha colapsado bajo AMLO.

El juicio contra Genaro García Luna revelará no únicamente una posible complicidad de Calderón y de miembros de su gobierno con el cártel de Sinaloa, sino que evidenciará toda una articulada red de corrupción que toca a políticos y funcionarios en todos los niveles del Estado. El riesgo está latente. El proceso en Nueva York podría conducir a la conclusión de lo que algunos creen, otros no aceptan y muchos tememos: que México está en vías de ser calificado como un narco estado.

En suma, el veredicto del juicio no será únicamente un arma política de Morena contra el PAN y la oposición, sino una radiografía de la profundidad de la penetración del narcotráfico en el Estado mexicano y en la sociedad, lo que inhibe el desarrollo y entrega a los delincuentes el futuro de las próximas generaciones.