¿Usted se imaginaría que, al igual que en un hospital de enseñanza e investigación de una escuela de medicina, se pudiera capacitar a estudiantes y profesionales para trabajar en políticas eficaces de desarrollo económico? El “Laboratorio de crecimiento” de la Escuela Kennedy de Harvard, encabezado por Ricardo Hausmann, está diagnosticando problemas económicos y ayudando a desarrollar soluciones para los países.

Es verdaderamente interesante descubrir que la mentalidad experimental no se debería limitar sólo a las ciencias naturales. En el complejo mundo de hoy es indispensable poner la indagación, la investigación y los problemas del mundo real al frente de las tareas de los gobiernos.

El “Laboratorio de crecimiento” del Centro para el Desarrollo Internacional de Harvard ha perfeccionado su trabajo de campo, investigación académica, herramientas tecnológicas y enseñanza en el aula en una combinación única de análisis y acción.

Me encanta la metáfora que utiliza su fundador, Ricardo Hausmann: el “Laboratorio de crecimiento” es como un hospital de enseñanza e investigación para una facultad de medicina, que capacita a estudiantes y profesionales sobre cómo trabajar con políticas. Los “pacientes” del “Growth Lab” son gobiernos que necesitan diagnóstico y tratamiento para curar profundas dolencias económicas”.

Los componentes de investigación y enseñanza se entrelazan con la habilidad de evaluar problemas y de identificar y probar soluciones viables. Además, decenas de estudiantes y ex alumnos de la Escuela Kennedy de Harvard están aprovechando una mezcla heterogénea de aprendizaje y oportunidades profesionales del “Laboratorio de crecimiento”.

Hay un efecto multiplicador. Los investigadores de Harvard trabajan en un país y el gobierno de ese país envía a algunos de sus funcionarios a estudiar en Harvard. Se les equipa con herramientas sobre cómo abordar los problemas económicos.

El profesor Hausmann llegó a la Escuela Kennedy en 2000, después de siete años como economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo. Anteriormente se desempeñó como ministro de planificación en su natal Venezuela. Trabajó junto con los profesores Dani Rodrik, Robert Lawrence, Lant Pritchett y Andrés Velasco y juntos descubrieron una forma diferente de analizar las cosas.

Hausmann, Rodrik y Velasco escribieron en 2005 un extraordinario artículo titulado “Diagnóstico de crecimiento” (Growth Diagnostics https://bit.ly/3d2D82x). El Banco Mundial utilizó su metodología. Hausmann se sumergió de tal manera en las ideas sobre la complejidad económica y el diagnóstico del crecimiento que evolucionaron hasta convertirse en las dos metodologías del “Laboratorio de crecimiento”.

El laboratorio les ha permitido atraer a más becarios postdoctorales. Y el componente de educación ejecutiva para funcionarios se ha convertido en una parte intrínseca del modelo de laboratorio de crecimiento.

Hausmann comenta que a veces usa una analogía del juego de Scrabble para transmitir una idea clave de la complejidad económica: “En ese juego, tener un conjunto diverso de letras te permite construir más palabras y palabras más complejas. En el léxico de Growth Lab, un país con capacidades productivas más diversas puede desarrollar industrias más diversas y complejas que uno con menos capacidades. Ampliar el conjunto de capacidades permite que las ubicaciones encuentren nuevas industrias y mejores oportunidades de crecimiento y, por lo tanto, generen más riqueza, a través de estrategias como la atracción de talento y empresas de otros países”.

Hausmann presenta su metáfora del hospital universitario de esta manera: “La política pública es para la economía lo que la medicina es para la biología o la ingeniería para la física. La física y la biología estudian la naturaleza del mundo en el que vivimos. La medicina, la ingeniería y las políticas públicas tratan de cambiar el mundo. El progreso en biología y física es muy útil para la medicina y la ingeniería, pero los biólogos no son médicos y los físicos no son ingenieros. La Escuela Kennedy necesita avanzar en el conocimiento de las políticas públicas y enseñarlas”.

Hausmann continúa con su analogía: “Los estudiantes de la escuela de medicina pasan sólo un año en el aula y los siguientes tres años en hospitales docentes que trabajan con pacientes. En el aula, puedes explicar una enfermedad o un modelo económico y estudiar sus implicaciones. Pero los médicos no saben qué es lo que aqueja a sus pacientes y deben averiguar qué enfermedad les está afectando. Esto sólo se puede enseñar observando a pacientes reales. Lo mismo ocurre con las políticas públicas”. En su opinión, el “Laboratorio de crecimiento” aspira a ser el hospital docente de la Escuela Kennedy para los problemas de crecimiento económico de muchos países del mundo.

Al mismo tiempo, al igual que algunos médicos se enfocan en la investigación clínica para avanzar en la biología subyacente de la medicina, los becarios posdoctorales de Hausmann en el “Laboratorio de crecimiento” están produciendo la investigación académica central sobre el crecimiento económico. Los equipos de investigación aplicada llevan ese aprendizaje académico al campo, a los países, para informar sus planes de tratamiento personalizados y específicos del contexto.

“Lo que estamos tratando de avanzar es la tecnología con la que estudiamos los problemas”, dice Hausmann. “Diagnosticamos cosas, curamos cosas, ése es nuestro trabajo principal. Ésa es nuestra misión. Y en el proceso de hacer nuestro trabajo, desarrollamos tecnologías para analizar problemas y arreglarlos; y queremos hacer esas tecnologías accesibles al mundo en general”.

En Harvard han desarrollado instrumentos de diagnóstico para el crecimiento. Construyeron su “Atlas de Complejidad Económica”, una herramienta para rastrear los flujos comerciales globales, producto por producto y país por país. Otra herramienta reciente es “Metroverse”, que profundiza en las regiones y ciudades de los países para ver los datos de desarrollo de más de mil ciudades en todo el mundo.

El “Laboratorio de crecimiento” ha llevado a cabo proyectos de investigación en más de 30 países desde su fundación. Actualmente, trabajan en Colombia, Etiopía, Jordania, Kazajstán, Namibia, Sudáfrica y los Emiratos Árabes Unidos. Son expertos en cambiar modelos fallidos a modelos de crecimiento exitosos.

Casi todos los investigadores del laboratorio son graduados de la Escuela Kennedy, en su mayoría con títulos MPA/ID y muchos con raíces internacionales y experiencia en tareas del gobierno. Ayudan a que los funcionarios de los países atendidos puedan hacer luego el trabajo por su cuenta. Los investigadores están capacitados para colocarse rápidamente en situaciones de apoyo a verdaderos tomadores de decisiones.

Hausmann y su equipo han desarrollado la tecnología de “conocimientos prácticos” accesibles para los investigadores y los encargados de formular políticas públicas en todas partes del mundo. Desarrollan “bienes públicos”. Quieren que se prueben esas herramientas en la práctica, en el campo, con los pacientes de la nación, y las perfeccionen constantemente.

Hausmann es contundente cuando se compara con los economistas tradicionales: “Estamos en el negocio de desarrollar conocimiento, ciencia y tecnología para hacer política pública. Y eso es diferente de avanzar en la frontera del conocimiento en economía pura, de la misma manera que hacer investigación médica es diferente de hacer biología”.