Siempre es sustancial rectificar el camino, mayormente cuando hay que corregir algunos errores que imposibilitaron que las políticas públicas aterrizaran en quienes tienen mayor necesidad. Siendo más específico, la gobernadora de Chihuahua ha contemplado —en este tramo final— un recorrido territorial para escuchar el sentir ciudadano. Es, a nuestro juicio, un hecho tardío que tiene muchos tintes políticos para tratar de cautivar a un electorado que, bajo una sola consigna, ha decidido inclinar la balanza hacia la causa de la izquierda.

De hecho, no existe un compromiso sólido con el gobierno de Chihuahua como para pensar que la gente cambiará el viraje. Es muy claro que, en este momento, de acuerdo con las encuestas de mayor credibilidad, Morena, en conjunto con los aliados, ha tomado la delantera. Incluso, conocemos a detalle la dimensión del margen.

No es poca cosa: hablamos de una ventaja de dos votos a uno en cualquiera de los escenarios. Hay, por decirlo de algún modo, muchos motivos y preocupaciones en el gobierno estatal de Chihuahua ante el eventual triunfo de la Cuarta Transformación. Una buena cantidad de esos porcentajes, en esta etapa previa, presagian una dolorosa derrota que le propinarán al PAN. Será el mismo fenómeno social que sucedió en Estado de México y Yucatán. Incluso, mucho antes de que las elecciones se celebren, se ha presentado esta oportunidad para afianzarse en la cima. Al ser una realidad a la que nos hemos adaptado todos —al menos quienes conocemos los pormenores de las metodologías—, nos ayuda a construir un panorama claro.

Chihuahua, como entidad, es uno de los puntos con mayor inseguridad en México. La gobernadora Maru Campos, desde que inició su gestión, ha ido desatendiendo las mesas de construcción de paz. No hay, desde hace tiempo, una coordinación ni un cruce de información que permita fortalecer los trabajos de inteligencia. Por ese simple motivo, vuelven a figurar las posibilidades de que la alternancia llegue en estas elecciones intermedias. De cualquier forma, aunque Acción Nacional lo minimice, eso lo nota el grueso de la población. Se trata de un faro de luz que, de plano, permite iluminar el cambio, a pesar de que, a estas alturas, se intente convencer a la gente con labores de gestión y programas de asistencia.

Tuvieron que pasar cinco años para que Maru Campos se diera cuenta de que hay necesidades en las localidades y municipios. Este tipo de acercamientos, que son giras de trabajo con tinte electoral, son un mecanismo para tratar de contrarrestar el terreno que ha perdido Acción Nacional desde hace mucho tiempo. Por eso, lo que observamos hoy, desde un punto de vista reflexivo, no es más que la intentona desesperada de aparecer y escuchar a la gente, especialmente en el último tramo de una administración; es decir, cuando no se pueden hacer proyectos a mediano y largo plazo por los tiempos de construcción, básicamente si se trata de obra e infraestructura, se actúa así.

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Aunque la ayuda llegue, por increíble que parezca, no abonará mucho. La decisión, como dijimos al principio, está tomada para el proceso electoral que habrá de celebrarse en menos de un año. De hecho, la ciudadanía ha decidido caminar bajo los preceptos de un proyecto de transformación que, sin tanta parafernalia, cumple lo que promete. Es ahí, sin lugar a duda, donde radica la auténtica esencia, que es la que une a ciudadanía y proyecto de nación. Al tener mucho sentido y lógica, no hay nada que pueda envolver ni confundir a los votantes que, con serenidad y conciencia, darán su voto de confianza a la coalición Seguimos Haciendo Historia.

En concreto: siempre es bueno salir a territorio a escuchar demandas y peticiones. Es, además de relevante, un deber irrestricto de un funcionario público que esté sujeto al mandato popular; sin embargo, es demasiado tarde una reacción como esta. Hablamos, ni más ni menos, de cinco años en los que el gobierno de Chihuahua estuvo ausente. Eso, tarde que temprano, tuvo un costo político muy elevado que, por si fuese poco, se manifestó en los bajos niveles de popularidad de Maru Campos. Fue, en resumidas cuentas, una administración que pasó sin pena ni gloria.

Morena ganará el proceso electoral del 2027. De hecho, ahora que muy pronto se aplicará la encuesta, será un buen momento para que la militancia y simpatía, en su inmensa mayoría, refrende el respaldo a Cruz Pérez, puntero de todos los estudios de opinión pública en la carrera por la gubernatura.