Ni la guerra sucia ni acallar la libertad de expresión son los caminos adecuados para dirimir las diferencias políticas.

Una lucha que no termina

Indudablemente los tiempos han cambiado, sin embargo, la lucha no, las demandas son las mismas: elecciones democráticas, libre expresión de ideas, derecho de manifestarse y de reunión.

Ante los hechos ocurridos en los últimos días, lamento que el medio de comunicación donde colaboro y que me brinda total apertura para expresar mis ideas, haya decidido reproducir la información que de manera anónima le fue entregada acerca de un “chat” donde los que participan simplemente están haciendo uso de su libertad para opinar y que dicha “información” esté siendo usada como arma de ataque del régimen.

Quiero expresar toda mi solidaridad con Ana Lucía Medina y Laura Brugés y mi total repudio por su despido que entraña la reacción de Grupo Radio Fórmula.

De la misma forma sorprende el Reforma, que despidió de manera fulminante a una de sus mejores plumas, critica, consciente e informada, como la de Carlos Bravo Regidor.

Son tiempos convulsos donde la diversidad de voces ya no puede ser callada, como el agua, la verdad encontrará su cauce.

Organizaciones internacionales como Artículo 19 y la propia ONU han mostrado datos ubicando a México como uno de los países con más riesgo para la labor periodística. Reporteros sin Fronteras sostiene que “México se mantiene como uno de los países más peligrosos y mortíferos del mundo para los periodistas”. En 2022, según sus datos, fueron asesinados 57 periodistas en todo el mundo, 11 de ellos en México convirtiéndose en el país con mayores deseos.

México se convirtió en el país con mayor impunidad. Una revisión de los datos oficiales de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión reporta que desde el 2019 solo se han aplicado 7 sentencias condenatorias por homicidio en contra de periodistas. En contraste con los 43 asesinatos de periodistas registrados desde dicho año.

Todo indica que AMLO y su candidata ante una inminente perdida de poder y popularidad por la inocultable corrupción, ineficiencia, nepotismo, derroche de recursos públicos, inseguridad, perdida del sector salud, relación de prominentes funcionarios públicos y de Morena con el crimen organizado y las mentiras de AMLO en las mañaneras, ya no alcanzan a tapar la realidad, que es generalizada en todo el país y que importantes y destacados periodistas y líderes de opinión la muestran con toda claridad en reportajes inobjetables.

Así, desde Palacio Nacional lanzan toda una ofensiva y represión sobre estos periodistas y grandes ciudadanos y en algunos casos hasta en sus medios.

A todo esto, me permito retomar una cita que puso Carlos Bravo en su última colaboración con Reforma, que refleja a un presidente demócrata que defiende las libertades, la libre expresión y reconoce el valor del periodismo critico para hacer un mejor gobierno, frente a otro autoritario que solo busca disciplina, obediencia ciega y que solo exista la verdad de quien manda.

En 1962, el periodista Sander Vanocur le preguntó al presidente John F. Kennedy, que alguna vez dijo que la leía mucho y la disfrutaba poco, si pese a las críticas en contra suya seguía siendo un ávido lector de la prensa. Kennedy le respondió lo siguiente: “Creo que es invaluable. Nunca es agradable leer cosas con las que frecuentemente no estás de acuerdo, pero yo diría que es un instrumento invaluable para la presidencia, un verdadero control sobre lo que pasa en el gobierno, que me hace llegar información y llama mi atención sobre cosas que deben preocuparme. Yo pensaría que el señor Khruschev, operando en un sistema totalitario, tiene muchas ventajas en cuanto a poder hacer cosas en secreto y demás; pero hay una tremenda desventaja en no tener la cualidad abrasiva de la prensa aplicada diariamente sobre tu administración. Aunque nunca nos guste y aunque desearíamos que no lo escribieran, aunque lo desaprobemos, de todos modos no hay duda de que no podríamos hacer bien nuestro trabajo en una sociedad libre sin una prensa muy, muy activa”.

Carlos Bravo Regidor

Y describió al actual régimen: “El obradorismo desprecia la crítica, que a fin de cuentas no es otra cosa que una expresión de libertad, de disidencia y pluralidad, porque lo suyo son la obediencia, el respeto y la unidad -valores más propios de la milicia que de la política, por cierto-. Y lo que comunica con ese desprecio es que no quiere ciudadanos autónomos sino soldados de su causa”.

Antes de los mencionados arriba, desde que tomó el poder, AMLO a ordenado, sugerido o presionado para despedir a una serie de periodistas, articulistas y académicos de diversos medios.

1. Azucena Uresti salió de Milenio

2. Ricardo Alemán despedido de Televisa, TV Azteca, ADN40; Foro TV, La Mudanza; y Canal 11

3. Carlos Loret de Mola despedido de Televisa y Radio Centro.

4. Victor Trujillo (Brozo) despedido de Televisa

5. Carlos Alazraki despedido de El Universal.

6. Ángel Verdugo despedido de los medios propiedad de los Vázquez Raña

7. León Krauze despedido de Televisa y Univisión

8. Carlos González despedido de Televisión Mexiquense

9. Enrique Muñoz despedido de Radio Fórmula

10. Ana Paula Ordorica despedida de Televisa.

11. Rubén Cortés del Diario La Razón

12. Jorge Ramos Pérez despedido de El Universal

13. Carlos Ramos Padilla despedido de ABC Radio

14. Adela Micha despedida de Radio Centro

15. Ricardo Gómez de El Universal

16. Ángel Verdugo de Grupo Imagen

17. Ricardo Rocha despedido de TV Azteca, ADN40; de Radio Fórmula; y Canal de Congreso.

18. Fernanda de la Torre de Milenio

19. Roberto Blancarte de Milenio

20. Guillermo Valdes de Milenio

21. Federico Berrueto de Milenio

22. Javier Solorzano de Milenio

23. Sergio Sarmiento de TV Azteca, ADN40

Coincido

#NoSeMataLaVerdadCallandoPeriodistas y repruebo las acciones de este régimen de acosar, intimidar, difamar y atacar periodistas.

Abrazo a Ana Lu y Laura, lamento que mi medio publique notas que el régimen utiliza para amedrentar a estas dos fuera de serie.

X: @diaz_manuel