En las legendarias instalaciones del Auditorio Dr. Eduardo García Máynez de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, se desplegó una escena que parece resonar con la urgencia de nuestros tiempos: la presentación del Capítulo México de la Fundación Gandhi Mandela. Entre las sombras de guerras externas que azotan al mundo y la batalla interna que todos libramos en un país que diariamente rompe paradigmas, se erige la necesidad apremiante de construir la paz, ese es el mensaje que retoma los ejemplos de Mahatma Gandhi y Nelson Mandela desde la no violencia.

En este acto protocolario, donde convergieron personalidades del ámbito cultural, político, deportivo, artístico y activista, se gestó una esperanza palpable. El ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Dr. Juan Luis González Alcántara Carrancá, guio la toma de protesta de una estructura destinada a liderar los trabajos por la paz en México. El Dr. Manuel Granados Covarrubias, académico, abogado y ex consejero jurídico del Gobierno de la Ciudad de México, asumió la presidencia con un llamado al cambio y la acción, haciendo énfasis en la defensa a las libertades, a la democracia así como a la construcción del camino para lograr justicia para todas las comunidades.

Rigoberta Menchú, destacada activista guatemalteca y Premio Nobel de la Paz en 1992, emergió como la Presidenta del Consejo de Honor y Justicia. En su discurso, que inició en maya cargado de espiritualidad y conexión con la tierra, encomendó a los ancestros la sabiduría para construir un camino hacia la paz. Reconociendo la mística de los pueblos, abogó por la inclusión, el diálogo y la armonía, así como el respeto a la naturaleza.

“Hoy ante las energías del sagrado día 1 Aj, tuve el honor de participar en la presentación de la Fundación Gandhi Mandela Capítulo México, y recibir de la mano de su Presidente Manuel Granados Covarrubias la Presidencia del Consejo de Honor y Justicia. La misión y el legado de estos dos grandes líderes inspira a seguir luchando por las causas justas, por la paz, la convivencia armónica, la resiliencia y el profundo respeto a nuestra naturaleza humana. Todos somos agentes de transformación y podemos aportar desde nuestra propia comunidad.”

Rigoberta Menchú a través de su cuenta de Facebook.

Rigoberta Menchú abraza el mensaje de paz con Manuel Granados al frente

El evento brilló con la presencia de Stephen Murray Kiernan, Presidente de la Fundación Gandhi Mandela en Latinoamérica, quien resaltó el legado de Mahatma Gandhi y Nelson Mandela. Recordó cómo Gandhi logró la independencia en la India mediante el pacifismo, mientras que Mandela, enfrentándose al apartheid, impartió lecciones profundas de justicia, derechos de las comunidades, inclusión y libertad.

Desde su sede central en Nueva Delhi, la Fundación Gandhi Mandela expande su presencia en México, en 19 entidades con vicepresidencias estratégicas. Su objetivo es claro: conectar con mujeres, feministas, generales, médicos, profesionales, estudiantes, líderes comunitarios, defensores de la tirra y el campo, jóvenes, académicos, artistas, productores, locutores, actores y la comunidad LGBTTTIQ así como con la ciudadanía como agentes de cambio.

Los Premios Gandhi Mandela, instituidos durante el 150 aniversario del nacimiento de Gandhiji, destacan a aquellos que continúan el legado de Mahatma Gandhi y Nelson Mandela. El liderazgo de Swami Avdheshanand Giri Ji Maharaj, líder espiritual hindú de la India y Presidente de Hindu Dharma Acharya Sabha y Miembro del Consejo Mundial de Líderes Religiosos, promete un camino iluminado.

En medio de estas reflexiones, la ganadora del Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú, reconoce que la misión y el legado de líderes presentes “inspiran a seguir luchando por las causas justas, por la paz, la convivencia armónica, la resiliencia y el profundo respeto a nuestra naturaleza humana. Todos somos agentes de transformación y podemos aportar desde nuestra propia comunidad”.

Al momento de la celebración, Maya Menchú se integró en la vinculación con comunidades constructoras de paz y como especialista en migración, su simple presencia me recordó un mensaje profundo: somos las hijas y nietas de todas las mujeres que lucharon antes, esa batuta que hoy permite un tiempo de mujeres ha llegado gracias a las que nos antecedieron en vivir batallas propias de su tiempo, con mensajes universales como construir desde el humanismo, el amor y la no confrontación.

Desde este rincón del mundo, se alza la voz por la paz, la justicia y la construcción de un futuro donde la guerra, sea esta interna o externa, se disuelva en un eco lejano de tiempos pasados.

Durante la ceremonia, tuve el honor de ser nombrada vicepresidenta de vinculación con colectivos feministas debido a los trabajos que tejemos desde la Coordinadora de Alianzas por los derechos de las maternidades e infancias, una entidad no gubernamental que integra a más de 30 colectivos de mujeres en todo el país, concentradas en la construcción de un marco jurídico igualitario para las mujeres a la que llamamos Reforma Judicial Feminista.

Enhorabuena a todas y todos los nombrados integrantes honoríficos, que sea transformadora la palabra que se pronunció al ritmo de “sí, protesto”.