Vaya noticia lamentable: el Instituto Nacional Electoral persigue a la jefa de gobierno de la Ciudad de México. Esto es gravísimo.

El INE, con muy mala intención —hasta con perversidad— le ha preguntado a Claudia Sheinbaum, mediante un oficio, si quiere ser candidata presidencial. ¿De qué se trata? ¿De eliminarla, con trucos legaloides, de la carrera por la sucesión presidencial en Morena?

Lo anterior sería una puntada burocrática irrelevante si no fuera porque, en realidad, es un acto de infame hostilidad política dirigido a solo una de las personas que han manifestado interés por buscar la candidatura presidencial de Morena.

Ella, en efecto, porque es su derecho constitucional ha dicho que, lógicamente, le interesa llegar al cargo más importante que puede alcanzar alguien dedicado al oficio de la política en México, la presidencia de la república. Pero lo mismo han expresado con absoluta claridad Marcelo Ebrard, Gerardo Fernández Noroña, Adán Augusto López Hernández y Ricardo Monreal.

¿Por qué el INE solo molesta a Claudia? ¿Por qué a los otros no? ¿Misoginia? ¿Es el inicio de algo así como un proceso de desafuero contra la jefa de gobierno capitalina? ¿Es únicamente vulgar grilla para favorecer a alguien más? ¿Por qué el diario Reforma presenta como noticia importantísima algo que, si existe —y sí existe— el Estado de derecho en México, no llegará a ninguna parte, ya que no hay modo legal ni legítimo de sancionar a la jefa de gobierno por simples y sencillamente expresar su punto de vista, normalmente porque le preguntan reporteros y reporteras?

Claudia Sheinbaum Pardo debe estar haciendo muy bien su trabajo para que la autoridad electoral la acose de esa manera.

Qué pena con el INE. Se vio bien en la organización de las recientes elecciones en seis entidades del país, con lo que refutó a algunos de sus críticos. Pero no había necesidad de que el instituto presidido por Lorenzo Córdova, con el ataque a Sheinbaum, diera la razón a quienes lo ven como un órgano autónomo que no es imparcial, sino que tiene intereses políticos. ¿Córdova trabaja para perjudicar a Claudia y ayudar a alguna otra corcholata de Morena?