TENGO OTROS DATOS

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo hace unos días que podría pagar deuda pública anticipadamente con recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI) provenientes de la ampliación de la asignación general de 456.5 mil millones de Derechos Especiales de Giro (DEG) a los países miembros de esa institución financiera global. Esta cifra equivale a 650 mil millones de dólares, mismos que serán asignados el 23 de agosto a los 190 países miembros conforme a sus cuotas de contribución relativa.

La propuesta del jefe del ejecutivo para utilizar los 12 mil 200 millones de dólares asignados al país azteca por el organismo internacional que dirige Kristalina Georgieva para que estos recursos que serán depositados en el Banco de México (Banxico) como parte de las reservas internacionales sean utilizados para disminuir el saldo de la deuda pública y así bajar el pago de intereses por los pasivos, fue tachada de inviable, por algunos analistas.

El Subgobernador del Banco de México, Gerardo Esquivel, aclarara en su cuenta de Twitter que:

“Los Derechos Especiales de Giro (DEG’s) no son una moneda, son un activo de reserva internacional. En México, por mandato de ley, los activos de reserva internacional no se pueden usar para pagar deuda”.

El calificar la oferta del mandatario mexicano, de no ser factible, es precipitada y con falta de rigor analítico y lo primero que deberíamos hacer es saber que son los Derechos Especiales de Giro y cual es su función.

El Fondo Monetario Internacional define a el DEG de la siguiente manera: “El Derecho Especial de Giro es un activo de reserva internacional creado en 1969 para complementar las reservas oficiales de los países miembros. El DEG no es ni una moneda ni un crédito… representa un derecho potencial frente a las monedas de libre uso de los países miembros del FMI. El DEG se puede canjear por monedas de libre uso”.

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Las monedas de libre uso que reconoce el organismo internacional son el dólar estadounidense, el euro, el yuan chino, el yen japonés y la libra esterlina. De manera que el DEG es un “derecho potencial” para canjearlo por esas 5 monedas y no otras.

El objetivo que se planteó el FMI para aprobar “la asignación general de DEG a los países miembros de esa institución financiera fue la de apuntalar la liquidez mundial. Esta asignación de DEG (en vigor a partir del 23 de agosto de 2021) … aborda la necesidad de reservas a escala mundial y a largo plazo, ayuda a generar confianza, promueve la resiliencia y estabilidad de la economía mundial, y respalda a los países miembros que experimentan dificultades de liquidez para hacer frente al impacto de la pandemia de COVID-19”.

La cuantiosa e histórica asignación de Derechos Especiales de Giro que hace el Fondo Monetario Internacional es las reservas oficiales de los países miembros, permitirá apuntalar la liquidez de las naciones miembros de la institución financiera

Los países con debilidad en sus balanzas de pago tendrán un alivio relativamente barato con la llegada de Derechos Especiales de Giro ya que apuntalarán sus reservas internacionales. El FMI no puede crear circulante internacional (que no existe, por lo menos formalmente) y, sin embargo, sí puede influir en la liquidez internacional; esto Significa asegurar que en el mundo haya divisas y que en general los países individuales cuentan con ellas en grado suficiente como para que sus compromisos internacionales se puedan cumplir en tiempo y forma.

Asignaciones de DEG: Generales y especial

Las reservas internacionales del Banco de México es otro elemento que se tiene que evaluar frente a la propuesta del presidente López Obrador.

Según Banxico, las reservas internacionales son activos financieros que el banco central invierte en el exterior y que pueden ser fácilmente convertidos en medios de pago. Su característica principal es la liquidez; es decir, la capacidad de los activos que la integran para saldar rápidamente obligaciones de pago fuera de nuestro país” y la principal fuente de divisas que conforma la reserva internacional es Petróleos Mexicanos (Pemex).

El objetivo de contar con una reserva internacional es coadyuvar a la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional, mediante la compensación de la balanza de pagos, es decir, las diferencias entre los ingresos y egresos de divisas del país.

Las reservas también sirven para proveer de moneda extranjera, que a su vez se utiliza para el pago del servicio de la deuda externa y, en general, para apuntalar la confianza en el peso y en la economía del país. De hecho, este es uno de los argumentos que usan las calificadoras de riesgo para emitir la nota de una nación. Si se cuenta con un acervo amplio de reservas, esto puede ser un argumento para mejorar la calificación, y son una defensa de los movimientos especulativos a nivel internacional contra el peso.

El presidente Andrés Manuel López Obrador dice que son muy altas las reservas que están en el Banco central y por eso está proponiendo que los DEG que llegaran el próximo 23 de agosto pueden mejor servir como para anticipar pagos de la deuda.

El saldo de las reservas internacionales de México sumó 193,278 millones de dólares de dólares al 6 de agosto, lo que representa uno de los mayores de la historia del país.

Las reservas internacionales del Banco de México crecieron 8.18% en 2020 hasta sumar 195,667 millones de dólares pese a la crisis de la Covid-19.

Saldo semanal de la Reserva Internacional Neta.

La principal fuente para captar reservas proviene principalmente los ingresos obtenidos en el exterior por la venta de petróleo mexicano.

Petróleos Mexicanos (Pemex), que es la responsable de la producción y venta de crudo en el país, tiene la obligación de acuerdo con el artículo 34 de la Ley del Banco de México, de vender directamente a Banxico los dólares producto de sus ventas de crudo en el exterior, lo que implica que la petrolera estatal es la principal fuente de divisas que conforma la reserva internacional. De esta forma por cada barril de petróleo (70 dólares aproximadamente) que la compañía petrolera exporta obtiene 1,400 pesos, mismos que los utiliza internamente para todos sus gastos.

Por Ley, el Banco de México no puede otorgar financiamientos directos al Gobierno Federal ni a particulares; de modo que si el Gobierno Federal requiriera dólares sólo lo podría hacer comprándolos con pesos que debió haber obtenido como parte de sus ingresos (impuestos, derechos, productos, aprovechamientos, entre otros.); dicho de otra forma, el gobierno no puede adquirir dólares más que a cambio de pesos, por lo que el Banco central toma las divisas de la reserva internacionales.

El Fondo Monetario Internacional autoriza a sus miembros poder gastar los DEG pero estos activos tendrían que cambiarlos primero por monedas fuertes de base, lo que les obligaría a encontrar un país socio dispuesto a comprarlos.

Los países que mantienen DEG pueden utilizarlos cambiándolos por moneda de libre uso al valor que determina el FMI para la cesta de monedas sobre las que ese organismo financiero internacional calcula el valor del Derechos Especiales de Giro.

México puede usar una transferencia multimillonaria del Fondo Monetario Internacional para pagar por adelantado la deuda, como está considerando el presidente Andrés Manuel López Obrador, pero el Gobierno necesitaría comprar los fondos del Banco Central.

Las divisas que tendrá Banxico por DEG no tendrían por qué tener un precio de mercado para la venta para el gobierno federal ya que estos activos que están en poder del Banco central fueron adquiridos sin costo; por lo que, si el Gobierno de la Cuarta Transformación quisiera adquirir esos recursos para el pago anticipado de la deuda los tendría que comprar a un precio simbólico. El miembro del Fondo Monetario Internacional es el Estado mexicano, no el Banco de México.