No, seguramente no son datos recientes publicados en El Financiero, en donde México aparece cómo el país con el menor desempleo en el continente americano, con apenas un 2.7%.

No, no es el éxito de la estrategia económica del presidente y sus titulares de Hacienda y Economía, que han logrado aprovechar el boom del nearshoring y friendshoring para impulsar la economía mexicana, al tiempo que se siguen manteniendo excelentes relaciones con la República Popular de China, país con el cual se acaba de reactivar nuevamente un vuelo comercial directo, el más largo del mundo en su tipo.

Seguramente tampoco es el fortalecimiento del tipo de cambio después de décadas de constantes devaluaciones (al tiempo de escribir esta columna, está a 16.69 por dólar).

Ni tampoco es el aumento en los salarios mínimos, pese a que los neoliberales decían que hacer eso era prácticamente imposible y otras tonterías.

No, seguramente no es por eso el alto nivel de popularidad del presidente López Obrador y altos números de la candidata de Morena a la presidencia, Claudia Sheinbaum. Seguramente es porque los chairos son unos “ignorantes, nacos” que solo esperan “dádivas”.

El primer paso, derechairos, para rectificar un error, es reconocerlo. Su campaña electoral ha sido una basura. Sabemos que como fachos, no tienen margen de maniobra en sus propuestas que se engloban dentro del trillado y fracasado orden neoliberal, pero de al menos inténtenlo.

Sin embargo, no lo harán. La debacle con Xóchitl Gálvez, pésima candidata y el antinatural PRIANRD será total y aplastante. Y no se ve como puedan salir del atolladero.