Aprovecho la oportunidad para saludarlo y para hacerle un comentario con toda la intención de que sea útil y propositivo.
A muchos mexicanos nos sorprendió que varios Sanborns comenzaran a cerrar, el del Ángel, por ejemplo, además de haber estado en una de las esquinas de Avenida Reforma más importantes de la Ciudad de México, era un punto de reunión y referencia social importante.
El Sanborns de la calle de Durango, también de la Ciudad de México, que ahora ya forma parte del Palacio de Hierro, era un lugar con muy grandes recuerdos para mí, ahí nos llevaba mi padre a comer los domingos, hace más de 40 años, y frecuentemente nos encontrábamos al actor infantil de sobrenombre “Cachirulo”, y a Mario Moreno “Cantinflas”, ambos con sus respectivas familias comiendo, también alguna vez vimos a Xavier López “Chabelo” en el restaurant de ahí un domingo con sus acompañantes.
Recuerdo que en el Sanborns descrito de la calle de Durango había un mural en la pared sobre una feria, y tenía una leyenda escrita muy interesante, que, si no me falla la memoria, así decía:
“Eres el arquitecto de tu propio destino”.
El Sanborns de “El triángulo” de Tecamachalco, Estado de México, personalmente me gustaba bastante por la luz natural que recibía, ahora ya es Chedrahui; en el Sanborns de Avenida La Paz en una ocasión desayuné con el periodista Ricardo Rocha, que en paz descanse, recuerdo que platicamos del 2 de octubre, del escritor Andrés Henestrosa que él admiraba, y de su amiga, la periodista: Lydia Cacho.
Si a mí me hubieran preguntado, que, si por la situación económica por la que pasaba nuestro país -muy difícil de entender- tendría que cerrar algunos Sanborns, como sucedió, hubiera aconsejado que se mantuvieran los restaurantes de todos ellos, y que las tiendas y farmacias, si no cumplían con las ganancias requeridas, rentarlas, o venderlas o subarrendarlas, pero dejar los restaurantes, repito, para todas aquellas personas amantes de las enchiladas, de los desayunos y buffets, o de los famosos tecolotes.


