El Presidente AMLO es un líder político con amplia sensibilidad y percepción política y puede entender que el tema de la inteligencia de Estado, la Seguridad y el combate al CTO, no es un tema exclusivo del gobierno actual al frente del Estado, y que puede abrir un flanco de deliberación para consensos mediante un foro de tipo institucional, no directamente con la alianza opositora a quien rechaza y de quien desconfía profundamente debido a su actitud destructiva permanente, sino a través del poder legislativo mediante solicitud expresa, para que los especialistas en el tema puedan deliberar y consensuar. Ser convocado un evento desde la jefatura del Estado no es lo mismo que al margen de ella en conexión con el Poder Legislativo. En verdad y dicho con absoluto criterio constructivo, es muy importante hacerlo. Hablo de una discusión muy seria y de altura en favor de nuestro país en los términos de un Parlamento Abierto.

Dice el Presidente AMLO que no es lo mismo hablar desde el escritorio o desde la academia que estar en los escenarios reales de los enfrentamientos con el crimen organizado. Claro que no. Pero a todos afecta la situación actual y todos tenemos o debiéramos tener un rol, aunque tratándose de un conflicto derivado a la modalidad militar las fuerzas armadas llevan la parte más pesada y delicada. Pero no por ello el rol de quien piensa desde el conocimiento y el estudio y propone alternativas y soluciones es menos importante.

En Colombia la intelectualidad democrática y de izquierda sostuvo durante lustros la necesidad de ir a un acuerdo de paz con los grupos armados de la izquierda colombiana, rechazando la doctrina contrainsurgente, y recibió estigmas y descalificaciones durante muchos años por ello, hasta que pactaron el apoyo a la candidatura del exministro de defensa Juan Manuel Santos en segunda vuelta a cambio de ir en firme a la pacificación con las FARC. Contra todos los pronósticos y oposiciones de dentro y fuera, el acuerdo se logró y hoy lo está retomando el Presidente electo Gustavo Petro para consolidarlo y ampliarlo a otros grupos armados de la izquierda nacional. A esa izquierda colombiana propositiva durante lustros completos le negaron la razón pero históricamente triunfaron al lograrse el acuerdo de paz que ella planteo como urgencia nacional, décadas atrás.

AMLO debe evaluar las medidas contra el crimen organizado

Es necesario que el Presidente AMLO se abra a otras valoraciones y conceptualizaciones sobre el problema actual que representa el crimen transnacional organizado, que pueden no implicar necesariamente -como parece pensar- un rechazo a la estrategia actual. Sólo una mente muy obtusa podría defender una estrategia basada en la guerra generalizada por todo el territorio nacional. Más aún con una experiencia de 25 años de estrategia fallida. La gran experiencia política que posee el Primer Mandatario mexicano le hace entender que ningún proceso de la vida política nacional puede enfocarse en blanco o negro. Los muy diversos tonos de gris predominan en la realidad y son los que cuentan.

El enfrentamiento con unidades delictivas aliadas del Cártel de Sinaloa en Altar, Sonora, el 2 de julio de los corrientes, es un evento lamentable por las muertes acaecidas y el pánico causado en la población, pero muy significativo por varias razones:

  • a) destruye abruptamente esa malsana versión de que el gobierno de AMLO tiene ligas con el Cártel de Sinaloa, uno de cuyos líderes de plaza fue capturado por el ejército mexicano. Las unidades delictivas aliadas del cártel (“los cazadores” y “gente nueva”) respondieron a la movilización militar con una táctica de propiciar el caos (con bloqueos viales y enfrentamientos armados intensos);
  • b) el ejército mexicano iba preparado y presentó combate para desbaratar la táctica criminal, a pesar de las bajas, entre ellas un oficial al mando;
  • c) se reportó la captura de un supuesto familiar de José Bibiano Cabrera Cabrera, “el Durango”, líder de “Gente Nueva”, brazo armado de “los Chapitos” (protagonistas del “Culiacanazo” cuando detuvieron a Iván Archibaldo Guzmán “el chapito”);
  • d) mostró los límites (que muchos entendimos desde el inicio de la estrategia actual) de la consigna (distorsionada groseramente por los opositores) repetida por el Presidente AMLO “abrazos no balazos”, que resume el cambio de enfoque: desde “ganar la guerra al narco” por “ganar la paz para México”. Cualquier otra interpretación es malsana y de mala fe, absurda;
  • e) pero muestra también las propias limitaciones del tipo de “pacificación” impulsada ante la cual las organizaciones criminales han respondido con una estrategia de expansión de su presencia territorial (dentro y fuera del país) y alianzas regionales, ocupación de mayores sectores en la economía formal, y la acumulación de recursos financieros al diversificar y ampliar su estrategia de blanqueo de capital, ante obstáculos en la infiltración institucional.

Los dos eventos criminales últimos de mayor importancia, el robo de equipo en plataformas de la Sonda de Campeche y el golpe táctico militar al CTO en Altar, Sonora, muestran la situación real actual, híbrida, de contrastes, de deterioro y luego de recuperación de la iniciativa táctica. El gobierno siempre tendrá de su lado la mayor fuerza y la ventaja estratégica que ello le da, pero en una guerra asimétrica el adversario concentra sus habilidades y fortalezas en los golpes tácticos de impacto lo más relevante posible.

Pero la conducción del conflicto por el gobierno y las fuerzas armadas y la convicción estratégica de dicha conducción, no puede nutrirse sólo con golpes tácticos exitosos, por importantes que sean, porque dicha alternancia de resultados no acerca al objetivo estratégico buscado, y el tiempo no juega a favor del gobierno, por lo menos del gobierno actual, sino de la estrategia criminal.

Urge una convocatoria con el Poder Legislativo para discutir temas de inteligencia, seguridad y crimen organizado

En tal medida, es importante convocar a quien pueda aportar como estudioso del tema y que se acredite como tal con estudios, obras, proyectos, programas, experiencia directiva en el sector, y otros. Una convocatoria desde la Presidencia pero desarrollada dentro del poder legislativo, la Cámara de Diputados o el Senado de la República. Pero todo indica que las próximas semanas estaremos ocupados con el debate de la Reforma Electoral propuesta por el Presidente AMLO, importante pero no de la misma talla que los temas de la inteligencia, la Seguridad y el combate al CTO.

Estos temas no son problemáticas a las que les sean propias o deban serle propias, ópticas partidistas o ideológicas, son temas de Estado, y no de cualquier tipo de Estado, contemporáneamente lo es del Estado Constitucional y Democrático, por ello, son temas que demandan ser despolitizados, desideologizados y plantear las reflexiones y propuestas bajo una perspectiva eminentemente de dicha óptica, porque frente a la emergencia del CTO como inmenso poder fáctico, son estos preceptos fundamentales del Estado Moderno los que han colapsado.

Debe prevalecer la óptica de Estado, porque atañe a todos los mexicanos por igual, de todas las clases y condición social. Las encuestas lo dicen desde hace muchos años: en primero o segundo lugar, los temas de la incertidumbre y el temor social que causa la inseguridad diversa es determinante en las valoraciones socio-políticas de los ciudadanos. Demandan altura de miras no circunspecciones limitadas. Debe predominar el análisis, pero sobre todo la reflexión propositiva.

Ello comporta retos muy amplios y complejos para el análisis y la propuesta que deben ser abordados de una manera altamente responsable, ante la posibilidad y necesidad de debates complejos. Debemos estar preparados para ello. No podemos mantenernos en la dinámica actual de triunfos y derrotas, debemos esforzarnos por romper la lógica de la guerra asimétrica y la lógica política confrontante, de apoyo irrestricto a una concepción y estrategia o su rechazo completo. Siempre con reconocimiento absoluto al esfuerzo del Ejército mexicano.

Tenemos que abrir el proceso a una reflexión más amplia con quienes han estudiado estas problemáticas por lustros y están en capacidad de aportar. Tienen derecho a ser escuchados en las altas tribunas del país. México puede ganar.