Julissa, una madres de familia, acusó al DIF de Yucatán de discriminarla y quitarle a su bebé por ser lesbiana, argumentando que la recién nacida y su hermano de seis años estaban en peligro.

Fue el 26 de octubre que la mujer ingresó al Hospital General Dr. Agustín O’Horán de Mérida, para dar a luz a su bebé. Ese día fue la única vez que la pudo ver; el DIF de Yucatán se la quitó de inmediato.

Según narra la víctima, una trabajadora social le preguntó desde antes del parto si tenía esposo y el por qué no, señalando que no estaba bien ser lesbiana, pues podría ser un mal ejemplo para los niños.

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Julissa muy confiada le contó que cuando era adolescente consumía marihuana, pero ahora ya no. No obstante, para quitarle a sus hijos, el DIF de Yucatán manejó el asunto como si la madre fuera drogadicta.

Asimismo, el personal del hospital reportó que la bebé (con apenas dos días de nacida) y el niño de seis años presentaban evidencias de malos tratos y, por tanto, no estaban seguros en su casa.

En tanto, la abogada de Julissa acusa a las autoridades de inventar motivos para separar a la mujer de 30 años de sus dos hijos, únicamente por ser lesbiana.

Pide ayuda para recuperar a sus dos hijos; DIF de Yucatán se los arrebató por ser lesbiana

Una residente de Mérida ha denunciado al DIF de Yucatán de arrebatarle a sus dos hijos sólo por ser lesbiana.

Para recuperarlos, presentó una prueba toxicológica con resultados negativos, así como testigos de vecinos en donde afirman que es una buena madre.

Sin embargo, el DIF de Yucatán sostiene que debido al supuesto riesgo que corren los menores, pasaron a estar bajo tutela del Estado y actualmente se encuentran en albergues.

Esto, mientras decenas de personas solicitan a las máximas autoridades del Estado una revisión del caso, dado que el albergue al que los niños fueron enviados tiene varias denuncias de abuso sexual.

Lo peor es que el DIF de Yucatán, aún cuando no hay una denuncia que fundamente practicarle exámenes al niño para descartar que haya sido víctima de abuso, los llevó a cabo.

“Julissa habló conmigo de esto y llorando me dijo que no puede ni imaginar cómo la pasó su hijo porque siempre lo educó para que no permitiera que extraños tocaran sus partes íntimas”

Abogada de la víctima.
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Los exámenes, empero, arrojaron que el menor no ha sufrido ninguna violación, pero la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Prodennay) argumentó que Julissa no lo ha registrado ante el Registro Civil.

El requisito puramente administrativo es absurdo para la abogada de Julissa, quien ya está preparando todo para registrar al niño, y hacer creer que el DIF de Yucatán quiere a los niños por otra razón.

Ello, porque insiste en que se acreditaron varias omisiones en el cuidado del niño, pues además de no estar registrado, no acude a la escuela y muestra signos de violencia.

La madre desafortunadamente no tiene familiares en Mérida y sólo está siendo apoyada por su abogada, mientras la investigación continúa y sus hijos permanecen en albergues.

“Julissa está devastada; ingresó al hospital con la ilusión de salir con su niña en brazos y ahora le niegan la oportunidad de ver crecer y cuidar a sus dos hijos”, declaró la abogada.