Columnas

Morena enfrenta dos grandes retos; las elecciones del 2021 y lograr su primera transformación.

Morena cumplirá su séptimo aniversario

El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) está próximo a cumplir siete años tras ser reconocido oficialmente como partido político por el Instituto Nacional Electoral (INE). Antes de pensar en el festejo de  su séptimo aniversario deberá enfrentar dos grandes retos; el primero, salir triunfante de la elección más grande de la historia de nuestro país y el segundo, lograr su “primera transformación”, la institucionalización.

La elección más grande de la historia

En junio próximo, se disputarán 21 mil 368 cargos de elección popular, entre los cuales destacan 15 gubernaturas, 500 diputaciones federales (será la primera vez que los legisladores podrán reelegirse), 30 congresos locales, es decir, más de mil diputaciones y al rededor de 2 mil alcaldías en 30 estados del país, además de juntas municipales, sindicaturas y regidurías.

Juntos Haremos Historia

Si bien, en 2018 Morena, de la mano de Andrés Manuel López Obrador, se convirtió en un referente de la historia de los partidos políticos tanto a nivel nacional como internacional; al ganar durante su segundo proceso electoral la Presidencia de la República y la mayoría en la Cámara de Diputados, en el Senado y en 20 Congresos locales, este año el partido en el poder no puede confiarse; el proceso electoral que se aproxima es la oportunidad perfecta para demostrar madurez política y darle continuidad al proyecto alternativo de nación o bajar la guardia y sepultar los logros -pocos o muchos- de la Cuarta Transformación.

Vale la pena señalar que en tres años Morena desde los gobiernos federal y estatales en coordinación con el Legislativo ha cumplido con las principales promesas que hizo en campaña, por ejemplo, el tener gobiernos austeros y sin privilegios, impulsar una nueva reforma educativa, crear la Guardia Nacional, convertir los programas sociales en un derecho constitucional, dar poder de decisión a los ciudadanos mediante la consulta popular y la revocación de mandado, así como convertir en delito grave la corrupción y los delitos electorales, entre otras.

No es aventurado pensar que los morenistas se lleven el “carro completo” en estas elecciones. Las encuestas publicadas por México Evalúa, Massive Caller, el Heraldo de México, incluyendo otros medios de comunicación dan a conocer que el presidente López Obrador, mantiene una aprobación por encima del 50% y Morena encabeza las preferencias en 10 de 15 estados de la república; mientras que para la elección de diputados federales cuenta con más del 40% de las simpatías.

Morena sigue siendo un partido joven que creció de manera tan acelerada que para muchos de sus militantes y simpatizantes ha sido complicado y hasta tortuoso el proceso de dejar de ser un movimiento de oposición y convertirse en el partido en el poder.

Es tiempo de que Morena se institucionalice como partido y no se quede estancado en la lucha del pasado. Necesita consolidarse como un instituto político con reglas claras y mecanismos transparentes que no tolere tribus de intereses particulares, debe ser un partido con capacidad de organización y con una estrategia clara que le permita ganar elecciones, sin perder esos valores (no mentir, no robar y no traicionar) que lo hicieron ser la “Esperanza de México”.

Morena tiene la obligación de potenciar su fuerza electoral, retener la mayoría en el Congreso y conquistar nuevos espacios para mantener la capacidad de acción y movilización que tiene este gobierno, pero también para demostrar que la izquierda es capaz de recomponer el rumbo del país sin egoísmos y sin despilfarros, poniendo siempre por delante a quien más lo necesita.

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