1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55? y así sumando siempre los dos últimos números para generar el siguiente. Esa es la sucesión de Fibonacci, seguramente la más famosa en la historia de las matemáticas. Lo sé porque me han hablado de ella recientemente.
Fibonacci era el apodo de Leonardo de Pisa. Uno de tantos casos en los que el alias es más conocido que el nombre. Le pasa lo mismo a Jaime Rodríguez, candidato independiente en Nuevo León. Así, como Jaime Rodríguez, nadie lo conoce. Por eso ha pensado con absoluta seriedad cambiarse su nombre antes de que se impriman las boletas electorales para ser oficialmente ?El Bronco?. Inteligente estrategia, sin duda. Antes de que la consideren absurda piensen si apostarían por Leonardo de Pisa en un concurso de popularidad entre matemáticos históricos. Yo no lo haría, ¿para qué? Perdería sin lugar a dudas. En cambio, Fibonacci puede ser una apuesta bastante segura.
Hay muchas sucesiones matemáticas con significados enigmáticos. Por ejemplo, resulta de lo más sorprendente que un caracol, el nautilo, cumpla con la sucesión de Fibonacci. En México, el año pasado, los matemáticos de Twitter descubrieron una sucesión todavía más misteriosa y desde luego maravillosamente esotérica, la del #YaMeCansé que creció hasta el infinito: #YaMeCansé2, #YaMeCansé3, #YaMeCansé4, #YaMeCansé5, #YaMeCansé6, #YaMeCansé7? y así para la mayor fama de Jesús Murillo Karam.
Los Fibonacci del Twitter mexicano saben que la sucesión que han inventado no los hará ganar la Medalla Fields, que es el Nobel de las Matemáticas, pero confían en que, como premio de consolación, vencerán en las elecciones presidenciales de 2018. Desde luego, se les desea suerte.
¿Si saben por qué no hay un Nobel de las Matemáticas? Dicen, pero no está confirmado, que todo fue cosa de un berrinche de Alfred Nobel cuando descubrió que una de sus novias le ponía los cuernos con un matemático. Qué cosas tiene la vida, dice por ahí una canción.
Ahora, para combatir a los malignos bots del PRI, aplican los Fibonacci tuiteros la sucesión del #YaMeCansé a la defensa de la siempre respetada, siempre querida y siempre admirada periodista Carmen Aristegui: #EnDefensaDeAristegui, #EnDefensaDeAristegui2, #EnDefensaDeAristegui3? ahí la llevan.
No sé en qué beneficie a Carmen que su asunto, estrictamente periodístico, lo politicen los mismos que con el #YaMeCansé se lanzaron contra Murillo Karam. Tampoco creo que le perjudique, pero la señora Aristegui no necesita que sus simpatizantes aporten a sus enemigos elementos para que la sigan considerando la punta de lanza de un proyecto político.
En el conflicto MVS-Aristegui hay dos verdades que están chocando:
1.- Aristegui, en su noticiero, tiene todo el derecho de hacer lo que se le pegue la gana sin consultarlo con nadie, siempre y cuando no incumpla las reglas del periodismo de investigación.
2.- MVS tiene todo el derecho de intervenir en cualquiera de sus programas informativos, siempre y cuando no exija a sus periodistas comportamientos ilegales.
El problema real, lo que tiene muy enfrentados a MVS y a la señora Aristegui es un contrato multimillonario. Habrá, por ello, un durísimo pleito legal. Ya las partes lo anuncian.
Carmen Aristegui ganaba alrededor de 1.5 millones de pesos al mes. Se trata de una cantidad elevada, pero de ninguna manera anormal en el mercado de la radio mexicana. Hay conductores de noticias que ganan inclusive más.
Si estamos ante una relación laboral, Carmen exigirá una indemnización por despido injustificado de alrededor de 10 millones de pesos.
Pero si, en términos jurídicos, la relación no ha sido laboral, sino de prestación de servicios profesionales, la señora Aristegui demandará una liquidación por la terminación del contrato que podría ser todavía mayor que los 10 millones de pesos mencionados.
Felipe Chao, vicepresidente de MVS, ha sido muy claro: (i) la empresa no violó la libertad de expresión de la periodista; (ii) si prescindió de las colaboraciones de Carmen se debió a una mala utilización de la marca principal de la compañía, y (iii) estamos ante un ?tema de abogados?.
No considero injusto que Carmen gane un millón y medio de pesos al mes o mucho más. Sí pienso que ella, más allá de los temas políticos o periodísticos, pasa ahora por una situación de desequilibrio económico, ya que las personas suelen adquirir compromisos financieros en la medida de sus ingresos. Y como esos honorarios o ese salario no los tiene ya y no los recuperará en mucho tiempo, entonces Aristegui debe estar muy preocupada.
Lo peor es que no parece haber, por el momento, ningún radiodifusor interesado en contratar a Carmen Aristegui, no por sus investigaciones periodísticas atrevidas, que todos los medios quisieran tener, sino por su idea de que ella, en un espacio que no le pertenece ,puede hacer exactamente su voluntad y solo su voluntad, sin permitir a los propietarios de las empresas intervenir para nada.
Es un problema ético complicado. La periodista tiene el derecho de hacer lo que quiera en el espacio que le corresponda en las empresas para las que trabaje. Pero los dueños también tienen el derecho de intervenir, que para eso son dueños, invierten, trabajan, sufren toda clase de presiones, no solo políticas, sino de costos, de la competencia, de financiamiento, etcétera.
Si MVS no quiere darle a Carmen los 10 millones de pesos que calculo le corresponden por el despido, o bien si se niega a pagar por la finalización del contrato de servicios profesionales con la periodista, se cumplirá el temor que externaba Lilly Téllez en su videocomentario: un terrible y desgastante juicio de años de duración, en el que creo que peleará en desventaja la señora Aristegui. Y es que ni los TTs ni las notas en la prensa extranjera ni las movilizaciones afuera de MVS servirán de mucho cuando el litigio, al finalizar el actual sexenio o incluso en el próximo, llegue a sus etapas definitivas. El día en que el asunto esté en manos de los tribunales colegiados o de la Suprema Corte los que van a hablar, nada más, serán los abogados, y mucho me temo que el ejército jurídico de MVS está mejor equipado, mejor abastecido y sobre todo mejor pagado que el de Carmen Aristegui.
Por lo tanto, suplico a MVS y a su principal o más conocido socio, Joaquín Vargas, que sea justo y generoso y rápidamente ofrezca a Carmen Aristegui el dinero que ella merece. No me parece que 10 millones de pesos sean una cantidad impagable, hoy mismo inclusive, para una empresa tan importante.
Con esos 10 millones de pesos podrá Carmen mantener su nivel de vida en lo que encuentra un nuevo empleo a la altura de su prestigio, o bien en lo que termina de organizar su propio negocio mediático, que desde mi punto de vista es su mejor opción. Talento le sobra para empezar una PYME ahora mismo y, claro está, para hacerla crecer muy pronto.