La opinión pública nacional, inserta en la vorágine de los acontecimientos políticos en el pais, habla sobre Rubén Rocha Moya, sobre su presunta participación con el crimen organizado, sobre su regreso, sobre sus corruptelas, y parecen privilegiar las noticias estrictamente relacionadas con el gobernador, a la vez que dejan de lado a la población sinaloense.
Sinaloa es un bello estado de la República Mexicana. Su gente es muy cálida y valiosa. Sin embargo, su situación ha empeorado radicalmente desde la captura de la entidad por el Cártel de Sinaloa. Aquellos que han tenido ocasión de viajar a Culiacán habrán sentido el clima de incertidumbre, miedo y zozobra que reina en las calles. Los turistas que vacacionan optan por no salir de sus hoteles, a la vez que evitan acudir, por miedo a la violencia, a restaurantes y sitios públicos.
Es bien sabido que la presencia del narcotráfico en Sinaloa no llegó con Rocha. Sin embargo, la violencia se ha exacerbado notoriamente, especialmente desde la escisión del Cártel de Sinaloa entre las facciones de “Los Chapitos” y “Los Mayos”.
Sumado a ello, los delincuentes se apoderaron de los destinos de los ciudadanos en las elecciones de 2021. Se han reportado, y el caso figura como una de las principales imputaciones contra Rocha por parte del Departamento de Justicia, los múltiples eventos de sobornos y extorsión contra políticos de oposición por parte de miembros del cartel.
De igual manera, el número de homicidios ha superado la cifra de 4 mil, lo que apunta hacia una descomposición del tejido social, la ausencia de gobernabilidad y la presencia de grupos criminales que se disputan el territorio, dejando a la población inerme y a merced del narco.
Los sinaloenses no encuentran salida a la crisis que les azota. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum resta importancia a la crisis en el estado, otros como Ricardo Anaya “exigen” la desaparición de poderes. Todo, como siempre, cae en el campo de la política. ¿Y los sinaloenses? ¿Cuándo será capaz el Estado mexicano de ofrecerles las mínimas condiciones de seguridad? ¿Cuándo podrán vivir en paz? Ellos esperan una respuesta.
