LIBROS DE AYER Y HOY

Como última advertencia de que el problema climático ya in extremis se puede revertir, informes de la ONU llaman a un impulso de revire, muy difícil, pero que aún puede ser posible con la  voluntad mundial. En informes dados a conocer por el organismo internacional el 9 de agosto, desde el siglo XIX el calentamiento global llegó al I.I grados Celsus y la idea es impedir  llegar a los 2 grados previstos para 2050 y quedarse por abajo del no ideal 1.5 pero menos grave que los aumentos cruciales de nuestra situación en el orbe.

El 1.5 grados Celsus estaba previsto para el 2030, pero se adelantó desde el 2018. Estamos en  esos grados actualmente. Lo contrario nos acerca al infierno que para algunos países ya es una realidad. Moriremos por fuego, como en ese infierno que utilizan como amenaza  las religiones. Infierno que no llegaría del dedo flamígero de un dios vengador, sino a causa del propio ser humano. Lo cual no haría sino confirmar que es este el que crea a sus  dioses y que lo que consideró como un castigo eterno, lo atribuye a una de sus creaciones y no es sino la visualización de su desastrosa experiencia.

En este momento el ser humano sabe que camina a su propia destrucción, por fuego,  y que la opción que se le ofrece es limitada y tiene que tomarla si quiere vivir. No es una predicción sino una realidad terrible ya estudiada en 14 mil expedientes por los 234 expertos de la ONU, ratificado por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, en un documento que será enviado el año próximo a 195 mil países.  Pero desde hoy,  el planeta está advertido.

LOS BAMBOLEOS DEL VATICANO EN TORNO AL INFIERNO DESDE EL SIGLO 111

Las declaraciones del Papa Francisco en 2015 en torno a su teología del infierno causaron  escándalo en el conservadurismo vaticano, ya que dijo que el castigo de dios no es eterno. Con eso borraba la eternidad del infierno. La apertura del argentino lo ha llevado  a sostener que una persona puede ser honesta y cabal, sin  necesidad de tener religión, lo que no  ha gustado a la derecha que impera entre el cardenalato. La figura del infierno que es la amenaza de terror permanente que se infringe a los creyentes, se ha ido bamboleando desde que en el siglo III de la era, se empezó a manejar ese tipo de castigo. San Agustín lo consideró vigente, pero San Jerónimo según estudios especiales que se han hecho al respecto, consideró que puede no existir pero que debe  quedar expuesto para presionar a los fieles. Según  una información de El País de 2015, fue Juan  Pablo II, a quien no se consideraba de acuerdo a  Benedico XVI un gran teólogo, el que habló de desaparecer el infierno basado en documentos del Concilio  Vaticano 11. El Papa Francisco ha dicho en otras ocasiones que el castigo no es eterno en los pecadores si se arrepienten y al respecto suele usarse la frase del hombre de Nazareth quien dijo que vino a salvar, no a castigar. En tanto  los creyentes en dios se debaten en la lucha entre infierno y perdón, en su momento ya les desparecieron el limbo. Por su parte,  los no creyentes que aumentan anualmente a pasos agigantados, se enfrentan al infierno real del cambio climático  que ese si  puede no perdonar.

EL INFIERNO TAN TEMIDO Y EL MISOGISMO CELEBRADO

El Infierno tan temido, título  de una novela corta  de Juan Carlos Onetti publicada por Acir en 1962, retrotrae por su título, a la frase  que se le atribuye a San Juan de la  Cruz, contemporáneo de Santa Teresa de Ávila, El infierno de todos tan temido.  Llevado al cine en 1980 por Raúl de la Torre, se convierte en un juicio terrible de misogismo, en contra de la protagonista una actriz de teatro, que se venga del amante que la agredió. Artículos que se escribieron sobre la obra y el filme califican a la mujer como representación del mal, pero era la concepción desde el punto de vista masculino. Una actriz que ha vivido con un actor, se separa de él e inicia una relación con un periodista y ambos deciden contraer matrimonio. En una gira que hizo ella en la que el actor acompañante era su anterior marido ella  para convencerse de que ya no lo quiere, acepta pasar la noche con él.  A su regreso para ser honesta, se lo cuenta al periodista y la reacción de el es el acto central del filme. La golpea, la sobaja, la llama prostituta y la saca  de su casa. Ella, para vengarse, inicia una vida real de  desenfreno y empieza a enviar fotos desnuda con amantes al periodista y a sus amigos y amenaza con hacerlo a sus familiares. Considerando aquello como el peor infierno, él se suicida. Lo que fue una venganza  que equiparó la conducta del periodista en su agresión, fue vista por el machismo de la época como lo peor de aquella a la que  llamaron cortesana. Ella solo regresó lo que le habían hecho.

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