El ajedrez humano

Nos quejamos que hacen falta jugadores mexicanos en Europa y cuando existe el interés real de un equipo, de una directiva, se le buscan mil pretextos para justificar para que no se concrete la operación, no entiendo a este sector del medio “especializado” que exige calidad en el futbol mexicano y más aún, en la selección misma, pero a la primera de cambio, pide que no vaya un jugador a otra liga.

Esa contradicción es la que he leído y escuchado en el caso de Santiago Gíménez, el joven delantero de Cruz Azul ha tenido una evolución futbolística que ha despertado el interés del equipo Feyenoord de Países Bajos y que quiere llevárselo desde ya a la llamada Eredivisie, la única traba que habría existido, es que la directiva celeste quiere realizar la venta pero que el “chaquito” se quede este torneo a jugar en México, situación que desaprobó el club holandés y hasta el propio jugador, quien quiere emigrar ya, obvio, esta insistencia del equipo cementero radica también en lo económico, dejar en pausa una transacción con un jugador que podría ser convocado a la selección, que de tener minutos en cancha en el Mundial incrementaría su valor en el mercado, entendible que La Máquina busque sacarle la mejor tajada a uno de sus activos, el futbol es negocio y están en todo su derecho.

Y es que tan mal es el presente en selecciones nacionales, que nos hemos encerrado en la necesidad del hoy y el ahora, que los convocados sean los que en teoría mejor rindan y listo, porque la planeación en el futbol azteca es nulo, no existe en un contexto amplio de la palabra, solo de dientes para afuera, ahí están los ciclos de los entrenadores que llegan, a lo mucho, un periodo mundialista y se van, por eso como Gerardo Martino, no proyecta para lo que vendrá, no le interesa, no le incumbe, de ahí que estén en la lista los mismos y los de siempre, pero poco o nada de los que serán parte en 2026.

Todo esto, sale a colación por Santiago Giménez, quien para muchos hoy es intrascendente su nombre y su papel en la selección, porque, como se dijo, estamos tan ensimismados en el hoy y en el ahora que esa miopía no nos permite exigir que algunos otros nombres más como el de Carlos Acevedo, Israel Reyes, entre otros, entren en una convocatoria de 26 jugadores.

Por lo pronto, dejen que se vaya, que el “Chaquito” haga maletas y que cambie de aires, que crezca, que mejore en una liga donde históricamente le viene bien a los mexicanos, que permite adaptarse, competir y después dar el salto a otro país con un nivel futbolístico de un mayor renombre, tanto se ha criticado la falta de mentalidad, de ganas de deseo, de empuje que tiene en ocasiones el futbolista mexicano, que cuando llegan este tipo de oportunidades, en lugar de cuestionarlas, deberían de ser apoyadas, si en nuestra propia liga, lleno de extranjeros de medio pelo, donde solo unos cuantos realmente aportan con calidad al mejoramiento del nivel del torneo, torneo donde un repechaje promueve la mediocridad de un campeonato en donde la comodidad prevalece al no haber descenso, una salida es emigrar, que el futbolista mexicano despegue y lo más importante que los propios equipos la apoyen, con todo lo que significa su negocio, o si no, seguiremos dando vueltas en un círculo vicioso que nos está hundiendo como industria torneo tras torneo.

Luis Enrique Alfonzo Muñoz: @LEAdeportess