25 de julio de 2021 | 20:12
Opinión

Defensora ejemplar de los derechos de la mujer en condición de víctima

El caso de Viridiana Molina, un ejemplo de violencia e injusticia para las mujeres que purgan una condena por un delito que no cometieron.
#ViridianaLibre
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Una gran vocación de defensora de los derechos humanos es el rasgo que identifica a Viridiana Molina, lo que es producto de su sensibilidad social, pero también de la dura experiencia que le tocó sufrir hace casi 20 años, cuando habiendo sufrido agresiones de quien fue su pareja, y después de denunciar tales hechos, inopinadamente un grupo de personas irrumpió en su domicilio con lujo de violencia, inició entonces una secuencia de hechos brutales, siendo inculpada por delitos cometidos por el padre de sus hijos, pero pudo obtener una declaración de inocencia. Una vez en libertad, integró un colectivo en defensa de los derechos de las mujeres en prisión, tarea para la que cuenta con la mayor calificación y mística, debido a su traumática experiencia.

Injusticia

En efecto, después de su arbitraria detención de 2014, motivada por las actividades ilícitas de su ex pareja, Viridiana Molina fue sometida, ultrajada e ingresada a prisión, siendo acusada de delincuencia organizada y de beneficiarse de dinero de procedencia ilícita, lo que la llevó a estar más de 4 años en prisión preventiva; a la postre fue absuelta de los delitos que se le imputaban; sin embargo su sentencia no tuvo el carácter de definitiva, ante lo cual la Fiscalía General de la República presentó apelación ante un tribunal de segunda instancia, obteniendo una nueva sentencia, ahora condenatoria por 9 años de prisión.

Lo anterior quiere decir que Viridiana tendría que pugnar una pena de más de 4 años para completar su sentencia, ello debido a una resolución hecha sin perspectiva de género, muy a pesar no sólo de la obligación constitucional de hacerlo, sino también por las claras evidencias del caso, que acredita una clara discriminación. Parece una paradoja que quien ha defendido a mujeres por prácticas discriminatorias, sea objeto, nuevamente, de sufrirlas de manera atroz.

Sin embargo, el Instituto Federal de Defensoría Pública ha impugnado la sentencia ante la Suprema Corte de Justicia, lo que abre una esperanza para que Viridiana obtenga una resolución, de carácter definitiva, que le sea favorable, y así pueda continuar con su destacada labor para bien de las mujeres que se encuentran prisión y que sufren trato inapropiado y vejatorio.

Viridiana con tres hijos no se rinde

El caso de ella no es uno más, se trata de uno que es emblemático por todos los padecimientos que ha sufrido como víctima y, frente a los cuales no se ha rendido por el carácter que tiene, así como por su perseverancia en obtener la justicia que se le ha negado. Viridiana ha sufrido un gran daño y puede, y debe lograrse que éste ya no continúe.

Su condición de ser mujer y haber tenido una pareja dedicada a las actividades ilícitas, ha victimizado de forma múltiple a Viridiana; no se debe permitir que el dédalo de esa historia abominable continúe. En las manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación está poner freno a esta tremenda injusticia; Viridiana está llamada a seguir siendo ejemplo de lucha y tenacidad a favor de las mujeres en prisión; su gran tarea no debe ser atropellada por los equívocos de la justicia; ella representa un caso de éxito de cómo una mujer puede salir avante de condiciones que le son adversas en extremo; no se debe interrumpir ese destino.