El sábado 18 de marzo, en el Zócalo de la CDMX, AMLO dijo ante miles de seguidores que con cualquiera de las corcholatas; Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard o Adán Augusto López Hernández, la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación estaba asegurada. Que no le pasaría como al General Lázaro Cárdenas, cuyo proyecto quedó trunco cuando su sucesor fue Manuel Ávila Camacho, no Francisco J. Mujica.

En diferentes momentos, los tres aspirantes morenistas punteros, incluido Ricardo Monreal, públicamente declararon que continuarán el proyecto lopezobradorista. Esto es verdad, creo que los tres son sinceros. La continuidad de programas sociales, de las obras de infraestructura, de la política de austeridad, del combate a la corrupción; de la recuperación del salario, está firme; pero aunque los tres son lo mismo, los tres profesan la misma lealtad al Presidente y el Presidente les llama hermanos, no son iguales y como dicen, en los detalles está el Diablo.

El tiempo avanza, el momento de la definición se acerca. Ninguna de las corcholatas ganará la encuesta haciendo Tik Toks o con entrevistas con el Escorpión Dorado. Para el movimiento de la cuarta transformación sería patético que las frivolidades recomendadas por los asesores externos de las corcholatas marcaran la diferencia. Algunos quisiéramos saber los planteamientos de las corcholatas en temas de trascendencia nacional y definiciones del gobierno y del Estado mexicano, porque en 2024 se supone que elegiremos a un presidente no a un influencer.

Hace unos días Marcelo Ebrard presentó su libro “El camino de México”. Una mezcla de autobiografía, anécdotas y propuestas. No termina de ser un proyecto político, pero algo es algo. La presentación del libro, le permite al Canciller conceder entrevistas, recorrer el país y hasta colocar espectaculares para “promover la lectura”, como lo hacen otros aspirantes.

Dicen que en unos meses podría haber debates entre las corcholatas presidenciales, pero mientras eso pasa, sería conveniente que fijaran su posición respecto a varios temas, porque es probable que una de las corcholatas sea el próximo inquilino de Palacio Nacional.

Preguntas: Por resolución de la SCJN, la Guardia Nacional regresa a la Secretaría de Seguridad Pública, ¿cuál sería la estrategia y ruta para el fortalecimiento de las policías estatales y de la propia Guardia Nacional, para que las fuerzas armadas salieran de las funciones de seguridad pública? ¿La SEDENA seguirá como el principal contratista del gobierno y constructor de obra pública? La estrategia de abrazos, no balazos no fue suficiente y aunque el rumbo es correcto, ¿cuál sería la política del nuevo gobierno hacia el crimen organizado? ¿Qué hacer con la violencia, con los miles de desaparecidos? ¿Cuál es su propuesta respecto a derechos y libertades, como el consumo lúdico de la mariguana o el aborto? ¿Cuál será su política fiscal? ¿Construir acuerdos con la oposición o seguirá la polarización? ¿Seguirá con su política hacia los más pobres o buscará un acercamiento con las clases medias?

La lista de preguntas es enorme. Lo importante sería que las corcholatas se decidieran a ser ellas mismas y no únicamente la sombra de AMLO. Ya es tiempo. Eso pienso yo, ¿usted qué opina?

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