El diputado del PT Gerardo Fernández Noroña, en un acto sin precedente en la memoria reciente, aseguró el lunes pasado en el Senado, ante una pregunta formulada por Lilly Téllez, que Vladimir Putin era un demócrata.

Con esos aires de soberbia y petulancia que le caracterizan, Noroña declaró: “Cuando algún dirigente europeo es elegido hasta que decide retirarse, como Ángela Merkel o Margaret Thatcher, si es de derechas se les considera un demócrata… pero cuando alguien con posiciones de izquierda logra el apoyo de sus pueblos se les llama dictadores… yo creo que Putin ha acreditado una enorme capacidad de liderazgo… y ha llegado al gobierno a través de mecanismos democráticos”

La admiración del impresentable diputado del PT hacia los regímenes autocráticos no es una sorpresa para la opinión pública mexicana, pues el lector seguramente recodará la reiterada defensa a ultranza hecha por el legislador de Nicolás Maduro o de Miguel Díaz-Canel.

Sin embargo, Noroña parece haber cruzado el umbral de lo aceptable. Si bien Noroña no es ningún despistado, y conoce bien la historia de los movimientos de izquierda en el mundo, sabe también  que la Rusia de Putin no es democrática.

Por lo contrario, el régimen dirigido por Vladimir Putin ha sido señalado internacionalmente por la violación sistemática de la integridad física y moral de periodistas y opositores. Son igualmente bien conocidos los casos de los asesinatos de personajes políticos como Aleksei Navalni, Anna Politkovskaya,  Boris Nemtsov, entre otros.

Sumado a los numerosos escándalos de corrupción política, atroces casos de asesinatos y encarcelamientos, la Rusia de Putin dista enormemente de acercarse a los valores de la democracia liberal. Sí, ha sido electo mediante el sufragio universal, pero en unas elecciones donde no participan candidatos con la mínima posibilidad real de triunfo. Eso no es una democracia.

La guerra iniciada en Ucrania en 2022, si bien ha sido justificada por la propaganda rusa como un conflicto de liberación de las minorías rusófonas, ha significado muerte y destrucción para millones de familias. En adición, la contravención flagrante del derecho internacional ha sido el principal detonante de una crisis que amenaza la paz mundial.

Y sí, a pesar de los múltiples crímenes cometidos por Putin y su régimen, el radical Noroña, frente a la Cámara Alta mexicana y con micrófonos y testigos presenciales, alzó la voz en su defensa.

Con sus hechos, Noroña ha puesto nuevamente de manifiesto el talante de un grupo de radicales que apoyan a la 4T; un puñado de individuos que, lejos de aspirar a abanderar una izquierda liberal que mire hacia el mejoramiento de la calidad de vida de las mayorías, añora el rancio autoritarismo socialista representado hoy por dictadores como Nicolás Maduro y Vladimir Putin.

El bochornoso acto que tuvo lugar en el Senado de la República resultaría anecdótico si el protagonista no fuese un personaje que participa activamente en la campaña de Claudia Sheinbaum, que es seguido y sorprendentemente “admirado” por muchos mexicanos y que pretende convertirse en senador de la República. Es, en todo caso, una advertencia para los votantes.