Así como todos los que criticaron que los resultados del mundial estaban amañados, yo quiero quedarme con la sensación de los minutos anteriores al tiro de penalti y con la sensación de lo que paso después de que se detuvo.

El penal comienza desde que Edson Álvarez se equivoca en una salida donde Polonia aprovecha y agarra mal parada a la defensa de México. El experimentado central, Héctor Moreno, contuvo de buena manera al delantero de Polonia, Robert Lewandoski pero en el forcejo le estiro la playera cosa que sirvió para que se marcará la pena máxima. Quizá en otro torneo no se hubiera marcado, pero en este cualquier cosa que parezca penal se marca.

Estaba viendo el juego con mi hijo mayor, le dije, “ya valió, ya perdió México”. Creo que en ese momento todos los mayores lo pensamos. Y como no pensarlo, Lewandoski es uno de los mejores delanteros del mundo. Se para frente al balón y el polaco la falla. Ochoa tuvo tiempo de “fintar” al 9 de Polonia y después se lanzó para el lado correcto donde se encontró con el balón.

Mi hijo y yo gritamos vituperios y frases de incredulidad cuando Ochoa detuvo el tiro y creo que al menos por unos minutos todo México, o la gran mayoría estuvo pensando lo mismo. Se acabo la polarización por un ratito, quizá los chairos y los derechairos no se abrazaron, pero en ese momento la mirada de la mayoría estaba dirigida al mismo lugar.

Después del bombardeo constante de los medios deportivos sobre la calidad del equipo mexicano y los últimos resultados, muchos pensábamos que Lewandoski y compañía nos iban a hacer pedazos, pero no fue así. Se puede decir que México “trajo de la cola” a los polacos una buena parte del partido. Falto que entrara el gol, pero el juego fue bastante bueno.

¿Cómo podemos transpolar la unión momentánea que trajo Memo Ochoa a nuestro país? No podemos dar cuenta que no es del pasado o del futuro sino del momento. Si pudiéramos trabajar en ir desapareciendo las diferencias entre todos los mexicanos, deberíamos tener un mejor país.

Lo que me da ilusión es que las generaciones más jóvenes, las que van a los colegios y los jardines de niños vieron con mejores ojos que los viejos. ¿Será que ellos llevaran mejor al país? Yo espero que sí.