No hay mañana para Argentina: hoy saldrá a la cancha a Matar o Morir pues la sobrevivencia en la máxima competencia mundial depende de un resultado positivo para ellos.

Por tal motivo, será un partido vibrante donde las emociones llegarán al máximo clímax al elevarse la efervescencia de dos países que los une la hermandad latinoamericana, pero que los divide la postura futbolística porque el gran enigma de los argentinos es, desde hace mucho tiempo, su narcisismo que habitualmente dejan al descubierto cuando menosprecian a sus rivales.

Muchos dan por hecho que -mañana- los argentinos ganarán el partido. No tengo duda que saldrán al campo a machacar y apretar desde el primer minuto siempre y cuando la Selección Mexicana se lo permita. De hecho, la mejor forma o manera de contrarrestar esa presión es que México diseñe una estrategia para salir a atacar al rival.

Sería un error atrincherarse en su propio campo porque eso sería un suicidio futbolístico que pondría a los mexicanos contra las cuerdas.

Por ello, quien mejor que el estratega argentino, Gerardo TataMartino, que conoce a la perfección el estilo de sus compatriotas. Seguramente tendrá algo en mente pues el rendimiento de algunos futbolistas dejó mucho que desear.

Esos ajustes permitirán -con las condiciones a su favor- planear un mejor diseño de partido. Y cuando hablamos de que las circunstancias pueden influir positivamente a la causa de México, me refiero a la desesperación o la frustración de la albiceleste sí las cosas nos les funcionan al principio.

Tienen oficio y mucha experiencia en partidos internacionales, aunque también debilidades que bien puede capitalizar la selección de México.

Hay que ser conscientes: el partido de hoy será durísimo para nuestro territorio nacional, sin embargo, México ha demostrado capacidad en momentos claves al sacar la casta. Por tal motivo, lo único que le queda a la selección del país es, hoy por hoy, salir a ganar el encuentro.

Si los nuestros le apuestan al empate o aguantan el partido, los argentinos pueden romper en cualquier momento ese esquema con su mejor exponente, el astro, Lionel Messi, al que solo le basta un espacio y una genialidad para resolver el encuentro.

Estoy seguro que México saldrá a proponer. Tiene con qué pelear de tú a tú a la selección de Argentina que bajo la atenuante de menospreciar siempre nuestro fútbol se puede llevar una sorpresa y quedar fuera del mundial.

Eso sería un cataclismo para los sudamericanos, pero, futbolísticamente, puede ser una lección de que muchos equipos progresan y se comportan a la altura de las circunstancias pese a la presión mediática que ejercen que, por cierto, empujan fuerte desde la prensa local de aquel país.

Tal vez México está destinado a sobresalir y los argentinos a fracasar. A la selección alemana le pasó hace cuatro años cuando se quedó en la fase de grupos. Suele haber sorpresas de esa latitud y, en este momento, la selección de Argentina no es la excepción.

Mientras tanto, hoy el campo será una batalla para medir fuerzas, aunque también de estrategias pues los partidos de igual forma se vencen con técnicas y un plan de diseño atinado, sin olvidar la estrategia y la pasión porque hoy, en punto de las 13:00 hrs, tiempo del centro de México, es a Matar o Morir que, en términos de fútbol, se emplea para ganar o ser derrotado.

No hay mañana, es hoy.