Antes de hablar del por qué Yosseline Hoffman, alias YosStop, debe recibir todo el peso de la ley por sus crímenes, repasemos los hechos comprobados.

√ La joven Ainara Suárez sufrió un abuso sexual en el 2018, cuando contaba con 16 años de edad, por parte de tres sujetos aún prófugos: Carlos ‘R’, Julián ‘G’, Axel ‘A’ y Nicolás ‘B’.

√ La violación (cómo se trata de una menor de edad, el material es pornografía infantil) fue grabada mediante un smartphone y el video fue difundido en redes sociales y en aplicaciones de mensajería como WhatsApp.

√ El video, de alguna manera, llegó a manos de Yosseline Hoffman, alias “YosStop”, popular Youtuber y TikToker que hace videos enfocados a un público de jóvenes de la mitad de su edad: niños y adolescentes.

√ Obviando cualquier sentido común, Yosseline, en aquellos momentos una mujer adulta de casi 30 años de edad, grabó un video de YouTube denominado “Patética Generación” en donde se mofó de la violación, misma que presuntamente le habría sido enviada mediante WhatsApp.

√ No solo eso, sino que, además de aceptar tener en su poder el video, durante las grabaciones, puede observarse en su mano un celular en donde durante algunos instantes pueden verse imágenes del video.

√ Hoffman, emparentada con la dinastía de actores que lleva su apellido, aceptó que recibió y reprodujo, además de tener almacenado, este video, verbos que constituyen el delito de pornografía infantil, tal cual lo define la ley.

“YosStop” también lucró con el video y el crimen contra Ainara, ya que monetizó sus videos en YouTube con dicho contenido criminal.

Es decir: Google, Alphabet y YouTube, son cómplices, junto con Hoffman, del calvario que sufre la denunciante desde 2018 hasta la fecha (YouTube se queda con una cantidad que ronda en el 40% de los anuncios que se difunden en su plataforma). Por cierto, por algún motivo, el canal de YosStop no ha sido retirado de YouTube, ni se le ha desmonetizado, pese a que este fue usado para difundir pornografía infantil.

Los hechos descritos arriba no están sujetos a discusión ni a interpretación

Son datos duros, fríos, que nos hablan de tres criminales prófugos, presuntamente protegidos por sus familias, de una joven que sufrió algo inenarrable e irreparable y una mujer adulta que debería haber tenido algo de empatía en lugar de dedicarse, a su edad, a mofarse y revictimizar a una niña que sufrió una agresión sexual.

El simple hecho de la posesión, la distribución y el lucro del material pornográfico con una menor de edad es suficiente para que “YosStop” purgue una condena de prisión. Si a esto le añadimos otras acciones, como el ciberacoso, que puede constituir un delito penal y las múltiples vertientes de la Ley Olimpia, a Hoffman, pese a su privilegio, su riqueza y su blanquitud, le esperan varios años de cárcel.

Esta discusión ni siquiera la tendríamos si Yosseline no fuera una mujer rica, blanca y privilegiada.

Incontables mujeres y hombres pobres y racializados se encuentran sufriendo torturas y privaciones en cárceles de todo el país, por crímenes mucho menos graves que los de Hoffman, o incluso por faltas que no cometieron. Para los desposeídos, la casta de los privilegiados pide siempre “todo el peso de la ley”. Para los suyos, trato especial. Yosseline Hoffman debe pagar por sus crímenes.

No es hora de “justicia restaurativa” ni cualquiera de esos otros eufemismos para disfrazar un poco el privilegio de casta y clase que existe en este país.

Yosseline es una mujer adulta que sabía perfectamente lo que hacía.

Yosseline Hoffman debe pagar por sus crímenes.