EL AJEDREZ HUMANO

Hace tiempo que el futbol mexicano dejó de tener contrataciones “bombas”, la realidad de la Liga no es la misma para todos los equipos, las diferencias económicas, estructurales y hasta de organización se recrudecieron más tras la pandemia, por eso, que no nos extrañe que más de un jugador se niegue a venir a México.

El más reciente desprecio fue el de Luuk de Jong, el neerlandés se negó a fichar por el Toluca, pese que la directiva de los Diablos Rojos y del Sevilla, a quién pertenece la carta del jugador estarían arreglados, ¿pero por qué no quiere? Dinero no es el problema, se cumplieron, en teoría, todo lo que estipulaba el contrato, pero el tema es más profundo, va más allá del rectángulo verde y más bien es a la imagen que como Liga y país se tiene en el extranjero.

Lo dijo Javier Aguirre, claro desde España, porque aquí no se anima, y si lo retomo no es por ser  el “Vasco”, no, sino porque juntar el desprecio de Luuk, las cortinas de humo que seudo promotores quisieron hacer creer sobre las posibles llegadas de los uruguayos Edinson Cavani y Luis Suárez, aunado a los siete años que recién cumplió Andre-Pierre Gignac a los Tigres, todo, en conjunto, al menos a mí, me hace reflexionar sobre la falta de referentes, de contrataciones no sólo rentables sino llamativas en palmarés que le hace falta a la Liga MX.

Hoy por hoy, ¿quiénes son las figuras en el futbol mexicano? Guillermo Ochoa, el mismo Gignac y ¿quién más? Ayúdenme a recapitular, porque no se me vienen más nombres y por lo que se viene, tampoco se vislumbra que en este mercado de fichajes venga alguna otra “bomba”, ojalá, pero lo dudo.

Razones varias, muchos de los jugadores con cartel, consolidados, les interesa más ver por la familia, la calidad de vida que tendrán y México no es precisamente un paraíso, la violencia que existe no atrae a las figuras, otro punto, es el nivel de la liga, por más que nos quieran hacer creer que es competida, más bien, por el formato, raya en la mediocridad, el repechaje que permita que el lugar doce aspire a ser campeón, no es bueno. El ascenso y descenso, en el entendido que busca blindar, sanear y evitar que dinero sucio se meta al futbol mexicano, ha frenado la sana competencia, porque así como se busca darle certeza a la Liga MX, la Liga de Expansión y la Premiere pagan los platos rotos, teniendo que adaptar sus proyectos a una realidad que no les permitirá crecer, igual y no todos puedan hacerlo, es cierto, aunque el espíritu propio de evolución se trunque.

En la Liga MX, la realidad de Tigres, Rayados, los nuevos burgueses, seguidos de América, Chivas, Cruz Azul, tal vez Atlas, Santos, Toluca a lo que proyecta Bravos de Juárez, Necaxa, Querétaro entre otros, es muy diferente, es un multiverso en el que no tiene la cabida una igualdad económica, ni estructural, que ni con un formato “barco” ayuda a igualar, aunque se enfrenten, todo eso, hace que al momento que a un jugador “bomba” se le quiera fichar, se niegue, desista o proteste, porque seamos honestos, las únicas bombas que hoy explotan en la liga, son los problemas legales de Cruz Azul, la delincuencia infiltrada en las barras o la falta de pagos en Juárez, por mencionar algunas, las otras, esas, son parte del pasado.

Luis Enrique Alfonzo en Twitter: @leadeportess