Muchos pensaron que la postura de Tatiana Clouthier sería un hecho aislado. Incluso, algunos dijeron erróneamente que la exsecretaria de Economía no lograría sumar liderazgos de peso a su causa. Siempre hemos dicho, por su capacidad, que no podemos menospreciar el poder de convocatoria que tiene Tatiana, mayormente ahora que su liderazgo se ha ido afianzando no solo en Nuevo León, sino a nivel nacional. Eso, de suma relevancia, está marcando un hito que la dirigencia de Morena no puede ignorar, mucho más ahora que se palpa un enorme bloque de resistencia. Por cualquier ángulo que lo veamos, por lo que puede representar en un futuro, es un tema que debe inquietar a quienes toman decisiones al más alto nivel. Un probable rompimiento —en serio— puede provocar un cisma que difícilmente se subsane, porque no es uno ni dos perfiles los que no están de acuerdo, sino todos los que participaron, ya que, de manera formal, podemos decir que se ha constituido una resistencia al interior. Algo así como un contrapeso que, por la fuerza con la que irrumpió, generaría una disidencia mayúscula.
Pertenecientes todos a la misma expresión o al proyecto de transformación, queda claro que este bloque puede generar un impacto mayor al que se ha presupuestado. Se confirmó, por ejemplo, que el perfil de Tatiana Clouthier sí puede influir en las decisiones de la sociedad. En otras palabras, es un referente de peso que, a lo largo de estos años, ha ganado terreno y arraigo entre los diferentes sectores sociales. De la mano de ellos, en un determinado momento, se puede crear una enorme estructura territorial, en particular cuando se echa mano de otros referentes que tienen la facilidad de persuasión. De hecho, el desenlace puede ser un punto de quiebre cada vez más profundo. Hasta ahora lo vemos con frecuencia: fluye un impasse que no debe echarse al saco roto. Por eso, la idea inicial, antes de cualquier otra cosa, debe ser entablar la comunicación con los inconformes por la designación de Clara Luz.
Por lo que vemos, en efecto, podemos decir que no son hechos pasajeros. Es, de verdad, un bloque de resistencia que, con el paso de los días, se está fortaleciendo más. Resulta bastante obvio, por ejemplo, que esa influencia llegue como parte de los temas dominantes de la agenda. Nuevo León, a comparación de otras entidades, vive un verdadero enigma. Algo así como un remolino que toma fuerza para impactar. Al parecer, esto seguirá a menos que los canales de comunicación comiencen a encontrar coincidencias. De hecho, se puede partir de que el futuro aún no se ha escrito; es decir, hay nombramiento oficial como coordinador, pero no como candidato. Con toda esta vorágine, efectivamente, la dirigencia nacional de Morena debe replantearse buscar una salida que no ponga en jaque la unidad, sobre todo ahora que los aspirantes se han armado de valor para hacer valer el derecho a disentir, que es letra sagrada en el proceso de transformación.
Una de las opciones de Morena, viendo los diferentes escenarios, sería reponer el proceso de la encuesta o, en su defecto, encontrar un coordinador o coordinadora por consenso. Eso es algo que no se puede recriminar, máxime ahora que lo más sustancial, como la unidad, no ha llegado a concretarse. Y como no se puede estar evadiendo este tema, dada la urgencia de encontrar un faro de luz, creo firmemente que tanto Ariadna Montiel como Citlalli Hernández maniobrarán rápidamente una operación cicatriz. Cumpliendo con esa encomienda, ante esas notables diferencias que están marcando el proceso interno, no hay otra solución más que ajustar el rumbo y no seguir fracturando esta intensa dinámica preliminar, que no cesará, creemos, hasta que no haya un acuerdo.
Esto es particularmente fundamental que lo retome la dirigencia nacional de Morena. Lo que pasó de ser una protesta de Tatiana se convirtió en toda una avalancha de resistencia que, por la magnitud, albergó a más figuras de la 4T que se lanzaron para pedir que se revierta la situación. Al parecer, así lo atestiguamos, todos y todas están en la misma sintonía y, por ende, han planteado lo mismo. De hecho, podemos decir que eso logró abrir nuevos frentes que, evidentemente, son una proporción enérgica que, sin exagerar, traerá cambios desde la parte oficial de Morena. Se puede plantear una nueva encuesta, como dijimos; sin embargo, creo que la mejor opción es sacar un coordinador por consenso. Si así lo determinara el CEN, créanme, sería una postura inteligente antes de que se desquebraje la estructura territorial en Nuevo León.
Por la capacidad de convocatoria y la experiencia en este tipo de procesos, está claro: la mejor propuesta sería poner en la cancha de juego a Tatiana Clouthier. Ella, al postularla como abanderada, generará más eco y conexión con la población por ese dinamismo que la ha logrado posicionar como una de las mujeres con mayor poder político en México. Recientemente —al no quedarse cruzada de brazos— observamos todo el eco que ha provocado una postura que, a nuestro juicio, está siendo muy crítica, mayormente cuando todos y todas se están levantando —no como un capricho, sino por una solicitud legítima que obliga a que el CEN gire la mirada con urgencia porque se avecina la mayor prueba de fuego.
La clave, creemos también, está en abrirse a un consenso antes de que esta corriente de opinión que se está gestando genere una mayor fractura al interior de las bases del lopezobradorismo.


