7 de diciembre de 2021 | 03:08

La realidad de la escasez de medicinas

Se han recibido 340 mil dosis de medicamentos oncológicos y este 2021 llegarán 125 mil más. En 2022l se tiene el compromiso de recibir, tan solo en el primer trimestre, 1.2 millones de dosis.
El presidente de México y el titular del INSABI
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Para entender, sin sesgos políticos, el problema del desabasto de medicinas, sintetizaré enseguida lo que afirman expertos en el tema que he podido consultar.

Para empezar, no es un problema nuevo. La escasez de medicamentos, específicamente los oncológicos, viene de tiempo atrás; se agudizó en la pandemia, porque países como China e India han sido los más golpeados por los cierres económicos de 2020. En esa región del mundo se fabrica el 75% de las API´sActive Pharmaceutical Ingredients; en español, Sustancias Farmacéuticas Activas—, que son las sales de los fármacos. Por haber tenido tanto tiempo tales naciones sus fronteras cerradas, actualmente hay retrasos de 2 años en cuanto a la proveeduría.

El hecho es que los mercados se abrieron abruptamente cuando el mundo pensó que la pandemia había sido superada, y hay ahora una saturación en la cadena logística. Los puertos y aeropuertos del mundo están atestados de toda clase de mercancías. Tal situación hizo que, en México, se creara la tormenta perfecta, sobre todo porque se sumó al cambio, nada sencillo, del Seguro Popular por el INSABI.

El Seguro Popular —esta es la verdad— sigue siendo defendido por una gran parte de las empresas que se enriquecieron por los contratos millonarios que ahí se daban y argumentan el clásico “funcionaba a pesar de lo que digan”, esto es, la tesis que en el fondo defienden es que resulta mejor mantenernos la corrupción y la opacidad en el sector salud que intentar cambiar las cosas.

Comprensiblemente, el INSABI, al ser una institución de reciente creación, tiene procesos lentos en la compra y en el pago a los proveedores. Es normal: sus sistemas y funcionarios apenas se están adaptando a la nueva cancha. Para que ello deje de ser un factor solo hay un remedio: dar tiempo al tiempo; no hay de otra. Pero el terreno de juego no es deportivo y ni siquiera comercial: es político. De ahí que haya recibido ataques de más el titular del El Instituto de Salud para el Bienestar, Juan Antonio Ferrer, quien, con notable resistencia, no ha sido derribado.

El anterior es un hecho digno de destacarse, ya que a Ferrer le pegan en los medios —y muy duro— un día sí y otro también. En realidad los golpes obedecen a que no se ha dejado corromper. Si participara en los clásicos negocios de la clase política con personas del sector empresarial, escasez o no escasez, a Ferrer se le dejaría en paz. Por hacer correctamente las cosas, hoy paga los costos de una estrategia que, sin duda, traerá beneficios en el futuro, afortunadamente ya cercano. La salida a la crisis es, en este momento, de corto plazo. Sí, ya se ve la luz al final del túnel. ¿Que esta expresión es cursi? Podrá serlo, pero evidentemente viene al caso.

La falta de medicamentos oncológicos, con toda razón, ha escandalizado a la sociedad mexicana. Para no complicar más las cosas hay que decir, después de esa verdad, otra también irrefutable: ya está en marcha una solución. El presidente López Obrador no ha mentido cuando dice que han llegado a nuestro país muchos de los pedidos y que ahí vienen los restantes. Al día de hoy se han recibido 340 mil dosis del cuadro de medicamentos oncológicos y en lo que falta del 2021 llegarán 125 mil más. El siguiente año, con el proceso mejor aceitado, se tiene el compromiso de recibir, tan solo en el primer trimestre, 1.2 millones de dosis. Este compromiso lo tiene el proveedor, Medimex, en conjunto con la institución, el INSABI, que dirige Juan Antonio Ferrer.

El reto del INSABI, que va a superarse, es asegurar el flujo de medicamentos de manera transexenal para así tener mejores tarifas y, sobre todo, el flujo de medicinas constante por los próximos 10 años, como mínimo.