Sonora Power

Es curioso y vamos, por momentos, hasta interesante a nivel psicológico como quienes militan en la oposición, esa que se agrupa en el PRI, el PAN y el PRD, se mienten a sí mismos y tratan de convencernos de que estábamos mejor cuando ellos ostentaron el poder.

Llama la atención que su contra campaña se desarrolle evocando un pasado glorioso que nunca ocurrió, excepto en su imaginación y claro para ellos y su interés.

Mire, los priistas cuestionan que se entregue el dinero directamente a las personas más necesitadas a través de los programas de bienestar y hasta argumentan que esto es aprovecharse de la necesidad de la gente, cuestionan hasta la nausea que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador haya decidido distribuir los recursos de los llamados programas sociales, pretendiendo que cuando ellos gobernaron realmente había resultados en el combate a la pobreza.

Por favor, los gobiernos del PRI se convirtieron en fábricas de pobres y marginación, los cinturones de miseria casi son invento de ellos.

Recuerdo por ejemplo a la vieja Secretaría de Desarrollo Social, la Sedesol, que año con año se gastaba cientos de miles de millones de pesos en burocracia y en corrupción, pero ese dinero nunca de los nunca iba a los más necesitados.

Las sesudas tesis de quienes operaban los programas sociales se sustentaban entonces en la idea de que los pobres no sabrían que hacer con el dinero y terminarían malgastándolo, por lo que era necesario enseñarles como salir de la pobreza, sin entregarles claro los recursos justificados como estrategia de combate a la pobreza.

Los neoliberales decían en aquella época que era mejor enseñarle a un pobre a pescar, en lugar de darle un pescado.

El detalle es que nunca pensaron en que esas personas eran pobres, gracias a la corrupción y saqueo que emanaba justamente de esa filosofía.

Los panistas, que hoy cuestionan el efecto de la inflación sobre el ingreso de quienes menos ganan, los que ganan por ejemplo el salario mínimo, llegan al colmo del absurdo y el cinismo. Cómo es posible que digan que hoy el salario alcanza menos por la inflación, que se desató al calor de las crisis postpandemia, cuando ellos heredaron a los trabajadores un país en el que se consideraba justo pagar un salario mínimo de 78 pesos.

Entonces claro, el salario no alcanzaba para nada y de todos modos había inflación.

La realidad es que los ideólogos y asesores de los partidos agrupados en la revisitada alianza “Va por México”, parecen odiar a sus hoy asesorados, que cuestionan todos los días los avances que logra el plan de transformación que emprenden Andrés Manuel López Obrador y su gobierno.

Se mofan por ejemplo del sistema de salud y se refieren a un mundo idílico, en el que supuestamente el Seguro Popular, daba condiciones de acceso a la salud a la población abierta, y yo me pregunto si es en serio, porque con ellos el sistema de salud quedó en crisis, sin hospitales, sin medicinas y sin médicos y si la pandemia no tuvo peores efectos en la población mexicana, es justamente porque se actuó con responsabilidad.

El sistema de salud estaba en ruinas y ellos lo saben, el detalle es que ninguno de ellos se atendió jamás en una clínica del IMSS o el Seguro Popular, siempre lo hicieron en clínicas u hospitales privados, o en el extranjero, y así es muy difícil entender las diferencias que hoy se hacen patentes.

Es verdad que no existen los gobiernos perfectos, también es realidad que hay situaciones que atrasaron la ejecución de planes y proyectos, sin embargo tiemblo solo de pensar cómo nos hubiera ido con una pandemia como la de Covid-19 y con una crisis económica como la que se desató después como efecto de la guerra Rusia - Ucrania, si en este momento nos gobernara una administración de corte neoliberal.

Los resultados realmente serían desastrosos, la economía estaría en ruinas otra vez, la inflación que hoy está controlada gracias al plan contra cíclico aplicado, que frenó primero el aumento en los precios de los combustibles y de la energía y que ahora frena el alza en alimentos, fue la respuesta.

Créame si le digo que México bajo las fórmulas neoliberales, de dejar el control de las cosas a la pretendida “mano invisible del mercado”, hubiera llegado al desastre económico, con inflación desatada, devaluación de nuestra moneda y endeudamiento.

La fórmula de la 4T funcionó, México hoy sale adelante y esto es gracias a la ejecución de un plan y un proyecto, es por fortuna a partir de la implementación del modelo de “economía moral” que se ideó a partir de la visión de López Obrador de que por el bien de todos, primero los pobres.

México hoy está de pie, gracias a estos procesos, México es fuerte y atractivo y se está relanzando al mundo a partir de una visión fresca, que incluye la ampliación del mercado interno y la recolocación del país como destino seguro para la inversión.

Claro, no se espera que la oposición lo reconozca, así como tampoco se espera que entiendan que tienen el repudio de la mayoría de los mexicanos por hipócritas y por cínicos.

Sin embargo esa es la realidad, su realidad

Correspondencia a demiandu1@me.com