23 de septiembre de 2021 | 16:06
Opinión

Concluye la obra teatral

Las prioridades políticas de AMLO no se ciñen al enjuciamiento de los expresidentes, sino a alimentar su popularidad.
No hay puntos medios. Se cree, o no, en AMLO; se está, o no, de acuerdo en las decisiones y en las consultas populares realizadas (y por realizar)
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En medio de intercambios verbales entre Lorenzo Córdova y Beatriz Gutiérrez Muller, finalmente concluyó la costosa obra teatral popularmente conocida como “consulta democrática dirigida a conocer la opinión de los mexicanos sobre juicio a expresidentes”.

La pieza teatral, que haría enrojecer a Shakespeare o a Lope de Vega, contó como AMLO como protagonista; sus funcionarios como publicistas; actores de reparto como la primera dama y quizá algún personaje antogónico como Lorenzo Córdova.

Es una comedia (o tragicomedia, quizá) pues, a pesar del resultado, el procesamiento de expresidentes no derivará de la opinión de los mexicanos, sino de las prioridades políticas de AMLO y de quien le suceda en 2024; y aquello dejando a un lado momentáneamente el hecho de que la FGR cuenta con toda la legitmidad y competencias constitucionales para procesar a un individuo, con o sin referendo.

En este contexto, un sinnúmero de voces políticas han expresado su rechazo a semejante despilarro de recursos públicos en una perversión democrática que no busca más que ensalzar la imagen de AMLO como adalid de la lucha contra la corrupción y así distraer la atención de los verdaderos problemas nacionales.

Mientras México languidece ante el alza incontrolable de contagios, ante una inminente saturación hospitalaria y frente a una escasez inaceptable de medicamentos, el Estado mexicano destina valiosos y limitados recursos de la nación a una engañifa política.

Al momento de la redacción de este texto, se desconoce aún los resultados de la consulta. Poca importa. Las prioridades políticas de AMLO no se ciñen al enjuciamiento de los expresidentes, sino a alimentar su popularidad mediante la promoción de una imagen de supuesta lucha contra la corrupción del pasado, la cual, desde luego, se evaporó mágicamente tras su victoria en 2018

Las consultas populares no son, empero, una ocurrencia de AMLO, sino un instrumento de perversión democrática del cual echan mano los populistas latinoamericanos para “legitimarse” frente a una ciudadanía que sufre diariamente las consecuencias de malas acciones de gobierno.

Afortunadamente, la farsa ha terminado. Ahora nos toca escuchar diariamente de voz de AMLO y de sus seguidores cúan buen presidente es, y lo mucho que ha logrado su autoproclamada 4T en favor de los mexicanos. Otra farsa.