26 de octubre de 2021 | 21:45
Opinión

El retorno del DEAN

El DEAN mantendrá una estrecha comunicación y colaboración con el sector privado, la academia y la sociedad civil.
DEAN
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A finales del gobierno del presidente de Estados Unidos Barack Obama, el 8 de diciembre de 2016, su equipo hizo una recapitulación de tres años de logros del “Diálogo económico de alto nivel” (DEAN). Durante ocho años hicieron de la relación entre Estados Unidos y México una prioridad, porque tenía un impacto directo en la vida de la gente.

El DEAN era un mecanismo valioso para promover las prioridades estratégicas económicas y comerciales y un instrumento de cooperación en las prioridades regionales. Desde su creación, en 2013, fue copresidido por el vicepresidente de Estados Unidos Joe Biden y el secretario de Hacienda y Crédito Público de México. Incluyeron una amplia gama de asuntos económicos, comerciales, energía, fronteras modernas, desarrollo de la fuerza laboral, emprendimiento e innovación, cooperación regulatoria, liderazgo regional y global.

El retorno del DEAN se dio ayer en el “Indian Treaty Room” del antiguo Edificio de la Oficina Ejecutiva “Eisenhower”, junto a la Casa Blanca. Ahí estuvieron el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard; la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier; el embajador de México, Esteban Moctezuma; y el subsecretario de Hacienda y Crédito Público, Gabriel Yorio. Por parte de Estados Unidos, la vicepresidenta, Kamala Harris; el secretario de Estado, Antony Blinken; la secretaria de Comercio, Gina Raimondo; el secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas; la representante comercial, Katherine Tai; la administradora de USAID, Samantha Power; el embajador Ken Salazar; y el subsecretario de Economía, Energía y Medioambiente, José Fernández.

He estado en reuniones de trabajo, en ese edificio, en muchas ocasiones, primero, cuando fui ministro de información en la Embajada de México en Washington, de 1989 a 1993, luego, cuando fui Subsecretario de Relaciones Exteriores, de 1994 a 1998.

El “Indian Treaty Room”, o sede de los archivos de tratados con las naciones indígenas americanas, fue originalmente la biblioteca y sala de recepciones del Departamento de Marina. Lo terminaron de construir en 1879. Recuerdo que el diseño del salón incluye muchos motivos náuticos, estrellas para la navegación en el techo y una brújula en el centro del piso. El presidente Dwight D. Eisenhower celebró su primera conferencia de prensa televisada ahí, en enero de 1955. Los acuerdos de Bretton Woods, los tratados de paz con Italia, Hungría y Rumania después de la Segunda Guerra Mundial y la Carta de las Naciones Unidas se firmaron en ese salón.

De acuerdo con las autoridades mexicanas, el renovado DEAN busca articular las prioridades estratégicas económicas, sociales y comerciales de la relación bilateral que son centrales para el impulso del crecimiento económico regional, la creación de empleos, la inversión en la gente y la reducción de las desigualdades y la pobreza.

La vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, hablaron de la visión estratégica compartida que México y Estados Unidos mantienen respecto de las prioridades para el desarrollo económico sustentable de la región americana. Las secretarias Clouthier y Raimondo dijeron que el DEAN se convertirá en la plataforma para la recuperación económica post-pandemia mediante el impulso de acciones prioritarias puntuales, en el marco del T-MEC.

Los cuatro pilares de la visión estratégica son:

i) Reconstruir juntos.

ii) Promover el desarrollo económico, social y sustentable en el sur de México y Centroamérica.

iii) Asegurar las herramientas para la prosperidad futura.

iv) Invertir en nuestro pueblo.

Sobre el primer pilar, México y Estados Unidos crearán un grupo de trabajo sobre cadenas de suministro para mantener su correcto funcionamiento ante posibles disrupciones, incrementar la competitividad, atraer líneas de producción de otras regiones en el mundo y reducir vulnerabilidades en sectores críticos. También coincidieron en la importancia de contar con infraestructura fronteriza y procedimientos de facilitación comercial modernos, eficientes y seguros. Colaborarán para integrar a las pymes en las cadenas regionales de valor.

El segundo pilar promoverá que Estados Unidos brinde cooperación para atender las causas estructurales de la emigración en el norte de Centroamérica. Particularmente, colaborará con el Gobierno de México en los programas “Sembrando vida” y “Jóvenes construyendo el futuro” en la región. Desarrollarán las cadenas de valor, vincularán productores agrícolas y consumidores, crearán proyectos que atraigan inversión privada, fomentarán el comercio y promoverán la inversión en proyectos productivos para el desarrollo regional.

En el tercer pilar se mitigarán las amenazas cibernéticas a las cadenas de suministro de manera coordinada y también mejorarán el flujo de datos entre los dos países. En el cuarto pilar se enfocarán en las poblaciones vulnerables como mujeres, juventudes, indígenas y LGBTQ+ para brindarles capacitación en las habilidades necesarias para que sean competitivas en la economía del siglo XXI. Se insistió en la importancia del intercambio en educación financiera, científica y humanista y en la preparación y capacitación hacia los empleos del futuro.

El DEAN mantendrá una estrecha comunicación y colaboración con el sector privado, la academia y la sociedad civil. Se busca que sea un mecanismo en constante evolución. Con el DEAN, México y Estados Unidos reafirman el compromiso con la integración económica regional y reconocen la importancia de mantener una colaboración estratégica y estrecha que históricamente ha caracterizado a nuestros países.

El retorno del DEAN es una buena noticia. Es una oportunidad para aprovechar el T-MEC e institucionalizar la relación económica. Es un espacio en donde se pueden abordar los temas de desacuerdo de manera racional, colaborativa y eficaz.

A los funcionarios estadounidenses del Departamento de Estado les gusta la palabra “pivotar”. Lo que quieren con este diálogo es profundizar la cooperación en áreas estratégicas y pivotar hacia nuevas oportunidades. Lo que hicieron ayer fue acordar las prioridades que definirán el futuro de la cooperación económica entre Estados Unidos y México.

El DEAN evolucionará. Todo dependerá de los temas y crisis que aparezcan en el horizonte. Siempre hay un mecanismo de consultas, pero no de generalidades, sino estratégico, medible y orientado a objetivos, que se conecte con la estrategia más amplia de América del Norte. Eso es también una buena noticia.

Cuando hablaron de promover el desarrollo sostenible, económico y social en el sur de México y Centroamérica, eso es todo un cambio de juego. Es el elemento clave de la estrategia para atacar las causas raíz del problema de la migración. Esto realmente es cooperación para el desarrollo: mejorar las condiciones de vida y el bienestar de la gente.

Es pensar diferente. Aprovechar una alianza estratégica. Construir resiliencia. Minimizar las interrupciones de la cadena de suministro. Modernizar la infraestructura fronteriza. El retorno del DEAN significa algo a lo que la 4T no está acostumbrada: mirar al futuro.

La vicepresidenta Harris lo dijo bien: “confío en que nuestras naciones seguirán trabajando juntas, que nuestras empresas seguirán creando puestos de trabajo juntas y que nuestra gente disfrutará de una mayor prosperidad y una mejor calidad de vida”.

El secretario Ebrard concluyó la reunión con gran claridad: “este diálogo nos permite definir la visión estratégica común de nuestros dos países para el futuro, como la región de América del Norte que somos, y no sólo discutir temas de interés del día a día”.

El DEAN fue interrumpido durante cuatro años por la insensibilidad del presidente Donald Trump. Ojalá que todo este esfuerzo renovado no encuentre nuevas barreras en visiones peculiares del pasado. Por lo pronto el presidente de México ya fue disruptivo, envió una carta al presidente de Estados Unidos y dijo ayer en la mañanera que sus colaboradores presionarían al gobierno de Biden para que ofrezca visas de trabajo temporales a los centroamericanos. Cree que con ello se frenaría el flujo de migrantes y ayudaría a aliviar la escasez de mano de obra en Estados Unidos. Esperemos que ese tipo de iniciativas no pongan en peligro el retorno del DEAN.

Javier Treviño I Twitter: @javier_trevino