23 de septiembre de 2021 | 07:51
Opinión

Ayuda directa a los damnificados

Los apoyos llegarán directamente a los hogares y a la población que lo requiera.
Compartir en

De acuerdo con las versiones del secretario del Bienestar, Javier May, la ayuda directa a los damnificados del huracán Grace, se efectuará a partir del día 14 de septiembre, y finalizará el 21 del mismo mes.

De hecho, fue desde la propia tribuna de la mañanera en Palacio Nacional– donde se informó– de la situación; llegará un apoyo que se entregará en las propias manos de la población que sufrió algún efecto negativo y, que al final de cuentas, será canalizado para reparar algunas viviendas y, en el corto plazo, reactivar la economía a través de la producción del campo en algunos sectores.

Por ello, quizá en estos días, se intensificó una crítica muy severa al presidente de la República ante la desaparición en materia legislativa de los Fideicomisos de prevención y reconstrucción (Fonden). Hasta ahora, esos señalamientos se han tenido que acotar debido a las acciones que, desde un principio, emprendió el mandatario López Obrador para atender la problemática de carácter natural que se registró en Veracruz, Puebla e Hidalgo.

La entrega de los apoyos en efectivo se realizará del día 14 al 21 de septiembre, sin intermediarios, sin corrupción y sin tardanzas”, dijo el mandatario, Andrés Manuel López Obrador.

Con esto, se transforma o se modifica el esquema de ayuda; ya no será a través de las instituciones que, durante años, fungieron como el vehículo de ayuda y protección ante cualquier desastre natural.

No dudo de la capacidad y el alcance, al igual, de las buenas intenciones de resarcir los daños naturales del extinto Fonden, aunque, en tema de carácter político, fue una buena determinación eliminar porque, en todo caso, el propósito de fondo se cumple: ayudar ante la vulnerabilidad de cualquier condición o desastre.

Ahora se asume esa responsabilidad del estado, pero de forma directa. Desde esa perspectiva, estoy convencido de que, mucha de esa ayuda, era canalizada a otros espacios o, simplemente, surgían apoyos chuecos. En palabras políticas, actos de corrupción o desvíos que, en este primer periodo del sexenio, han sido desnudados por el gobierno federal sobre la base de un fundamento de las instituciones encargadas de examinar y revisar minuciosamente la operatividad financiera.

Qué mejor que, el respaldo a la sociedad, se realice con transparencia y con una propuesta que llegue directamente a las manos de los beneficiarios. Quizá lo que muchos señalan son los mecanismos y el canal de cómo llegará esa ayuda a los damnificados. Esa reacción es, hasta ahora, la misma que ha descubierto la animadversión que tienen contra el presidente; simplemente algunos columnistas y politólogos no están de acuerdo con su política pública y, de alguna u otra forma, justifican la crítica.

Aunque, en el fondo de los hechos, el valor más significativo es apoyar frente a las pérdidas patrimoniales y económicas. Esa importancia, en la actual administración, ha representado un auténtico reto, eso sí, fue la mejor decisión haber hecho la propuesta de desaparecer el Fonden.

De hecho, el propio legislativo, en su momento, fundamentó la acción porque se trataba de muchos elementos o juicios de corrupción; lo mismo clientelismo de aquellos que, sin escrúpulos, desviaban el recurso a otras áreas. Por fin se concretó el decreto de extensión y, todo parece indicar que, el problema de fondo, se resolvió.

La ayuda llegará directamente a los hogares y a la población que lo requiere.

Y por si eso fuese poco, el propio legislativo en el Senado de la República, acordó, a través del presidente de la Junta de Coordinación Política, un esquema de auxilio que será organizado por medio de un respaldo voluntario de los legisladores que depositarán en una cuenta bancaria para, de manera puntual, hacerlo llegar a las propias manos de la ciudadanía que padeció el efecto natural del huracán Grace.

Fue una buena decisión. Siempre es fundamental más allá de las diferencias y el derecho a disentir, de fortalecer todo tema que esté vinculado con la filantropía para todos aquellos que lo necesiten ante la vulnerabilidad. Enhorabuena.

Por cierto, el acuerdo estuvo sellado por todos los legisladores de las corrientes de oposición. Por tanto, no solo hubo empatía, sino sincronización ante una causa común de ayuda. Así, el recurso aterrizará puntual y eficazmente a todos aquellos que lo necesiten y que tengan que atender una acción inmediata de reconstrucción patrimonial o, en su defecto, laboral.