Alejandro Gertz Manero, titular de la Fiscalía General de la República (FGR), se va quedar con las ganas de meter a la cárcel a su archienemigo Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la Presidencia de la República.

Luego de una audiencia maratónica de casi 24 horas, el juez de control Felipe de Jesús Delgadillo Padierna resolvió “no vincular a proceso” a tres abogados y un asesor financiero señalados como responsables de extorsionar, por órdenes de Julio Scherer, al también abogado y empresario Juan Collado, quien se encuentra preso desde julio de 2019.

Para el caso contra Scherer, la FGR imputó a los abogados Juan Antonio Araujo Riva Palacio, César Omar González Hernández e Isaac Pérez Rodríguez, así como el asesor financiero David Gómez Arnau, por los delitos de:

  • extorsión,
  • tráfico de influencias,
  • asociación delictuosa y
  • lavado de dinero.

De acuerdo con la Fiscalía, los abogados y el asesor financiero extorsionaron y presionaron a Juan Collado para vender Caja Libertad a Banca Afirme a fin de gestionar un acuerdo reparatorio que le permitiera salir de la cárcel.

En la audiencia que concluyó la mañana de este jueves, el juez federal desestimó la mayoría de los 75 elementos de prueba presentados por los fiscales, al asegurar que carecen de toda fiabilidad, y declaró y declaró la invalidez del proceso y su sobreseimiento.

El triángulo tóxico de Julio Scherer, Alejandro Gertz Manero y Juan Collado

Alejandro Gertz Manero, Julio Scherer Ibarra y Juan Collado se han visto envueltos en un triangulo tóxico que involucra lo mismo denuncias formales que venganzas personales y exposición en medios de comunicación.

Todo empezó en 2019 con la detención de Juan Collado. El entonces reconocido como un “abogado prestigioso” y cercano al expresidente Enrique Peña Nieto, fue reducido a un vulgar criminal que, ahora sí, iba a pagar todas las que había hecho.

Los meses fueron pasando y Juan Collado se encontró con una realidad que no esperaba: no iba a poder salir de la cárcel ni con sus influencias ni con su dinero, le tocaba enfrentar la justicia como cualquier otro delincuente.

Fue entonces que Collado inició su peregrinar en búsqueda de ayuda. Fue a inicios de este 2022 que el diario Reforma reveló una carta de Juan Collado al presidente AMLO donde, a finales de 2020, el abogado solicitaba al presidente que Julio Scherer ibarra fungiera como un “intermediario” en búsqueda de un acuerdo reparatorio.

En esa carta, Collado se desvivía en sentimientos de esperanza y cariño por el todavía entonces consejero jurídico de la Presidencia de la República, a quien supuestamente sus hijos se encontraron “por casualidad” como el “ángel” necesario para ayudar en el caso de su papá.

“Mis hijos encontraron en él (Julio Scherer), una persona muy humana, empática y dispuesta a escucharlos. Somos conocedores de las capacidades jurídicas y de gestión que en la administración pública federal desarrolla, por lo que tenemos mucha fe en que el licenciado Julio Scherer Ibarra pueda ser el canal, si usted otorga su consentimiento, para encontrar una forma jurídica alterna para solucionar los diversos procesos que tengo en mi contra”.

Carta de Juan Collado

Julio Scherer pasó de ‘ángel en el camino’ a presunto extorsionador

Pues de ese milagroso encuentro del “angelito” Scherer con los hijos de Juan Collado, pasamos hasta finales de 2021 cuando el propio abogado presentó una denuncia formal en contra de los personajes ligados con el ya para entonces exconsejero jurídico de la Presidencia.

Supuestamente, el ahora exfuncionario federal habría tramado todo un plan para consumar la venta de Caja Libertad a Banco Afirma, propiedad de Julio César Villarreal Guajardo, considerado como un “amigo personal” de Scherer.

En la imputación contra los tres abogados cercanos a Julio Scherer y el asesor financiero David Gómez Arnau, la FGR acusó el pago de un cheque por 1.5 millones de dólares de Juan Collado al abogado Isaac Pérez, así como otros 10 millones de pesos entregados en efectivo en la CDMX a César González, otro de los imputados.

Ante los señalamientos en medios de comunicación y en la denuncia en contra de los abogados, Julio Scherer rompió el silencio y en marzo de este año publicó un artículo en la Revista proceso donde acusó una “persecución política” por parte del fiscal Alejandro Gertz Manero y Olga Sánchez Cordero.

Según la versión de Scherer, el fiscal Alejandro Gertz Manero se la agarró contra él por diversos artículos publicados en Proceso, publicación siempre ligada a los Scherer, y por negarse a gestionar el rechazo a un amparo solicitado por Alejandra Cuevas y Laura Morán, acusadas por el fiscal del homicidio “por omisión” de su hermano Federico.

Julio Scherer acusó que la justicia no puede ser una realidad en México mientras hombres como Gertz Manero estén a cargo de ella. Además, aseguró que el fiscal le hizo una amenaza: “usted pudo haber elegido entre un fiscal amigo o un fiscal enemigo”.

Desde entonces Gertz Manero ha sufrido golpe tras golpe: primero la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ordenó la liberación inmediata de Alejandra Cuevas tras otorgarle el amparo “liso y llano” por la acusación del homicidio de Federico Gertz Manero.

Después, diversos líderes de opinión comenzaron a cuestionar si Gertz Manero incluso debía seguir desempeñándose como fiscal al exhibirse su injerencia personal y con facultades en el caso en contra de Alejandra Cuevas y Laura Morán.

Gertz Manero vuelve a quedar en ridículo por el caso de Julio Scherer

Ahora Gertz Manero vuelve a quedar en ridículo con la “no vinculación proceso” de los abogados que supuestamente habrían extorsionado a Juan Collado por órdenes de Julio Scherer.

De acuerdo con el diario Reforma, el propio juez de control Felipe de Jesús Delgadillo Padierna cuestionó a los fiscales por insistir en una “imputación ficticia” en contra de Julio Scherer, quien no forma parte de los denunciados formales en el proceso, y que ni siquiera estaba citado para testificar en la audiencia.

Hasta ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha optado por mantenerse al margen de tremendo chisme de lavadero. Quizá por eso, y por el incuestionable carisma de los personajes involucrados, sí claro, es que el caso no ha explotado en interés para la mayor parte de los ciudadanos.

Pero este nuevo revés para Gertz Manero no puede pasar desapercibido. El caso contra Julio Scherer se ha derrumbado y nuevamente ha quedado en evidencia el carácter vengativo y caprichoso del fiscal. Es tiempo de que AMLO voltee su cabeza y haga un llamado al fiscal para detener su sed de venganza.

Gertz Manero fue designado para cumplir por un periodo de 10 años como fiscal y no vamos ni a la mitad de su gestión cuando ya quedó claro que el cargo le quedó muy grande y su resentimiento lo supera. ¿Hasta dónde llegará?