En un país donde el crimen organizado cobra cada día más fuerza y las cifras de desaparecidos son alarmantes, un país donde derivado los niveles de sobrepeso y obesidad los recursos asignados al sector salud se vuelven insuficientes para atender una población cada vez más enferma y vulnerable; es el mismo país que en esa sinergia de políticas públicas fallidas, mata y olvida a un elemento tan primordial, como lo es el deporte.

México está ávido de un programa nacional de deporte que pueda contener o resarcir gran parte de aquellos factores o desequilibrios que están repercutiendo en el grave problema de salud y seguridad; a nuestro país le urge renovar sus ídolos deportivos que inspiren a las nuevas generaciones, que motiven a crear hábitos saludables y reconstruir el tejido social, pero parece ser que lo único que estamos renovando son los peores momentos de la historia del deporte, aquellos implantados por el impresentable de Alfredo Castillo y que hoy están siendo retomados de manera irreversible mediante la inoperancia e invisibilidad programática de Ana Guevara.

El pasado sexenio terminó con la ausencia de una política gubernamental eficaz en materia deportiva y donde al inició del presente gobierno lopezobradorista todo arrancó desde la improvisación, una nula planeación y una amplia prepotencia nutrida por el influyentismo exultante de quienes acompañan las decisiones de Guevara.

Los resultados ya son visibles, los atletas y entrenadores están cada vez más en el olvido, la indiferencia, el menosprecio; todo ello se ve ya reflejado en los pocos o malos resultados deportivos de quienes tienen que recurrir con más frecuencia a recursos propios para poder salir a representar al país y que poco a poco ha venido asfixiando al deporte nacional. El daño será muy grande y puede ser irreversible, la soberbia y la ineficiencia de la mayoría de los funcionarios de CONADE están poniendo en riesgo todas las aristas del deporte, donde día a día puede palparse que ésta administración no ha contribuido, y si ha destruido a una actividad de gran relevancia social como lo es el deporte.

Destruir no es una palabra menor, cuando se llevan meses sin pagar a profesores, cuando hacen una reducción y condicionan a los atletas con sus becas, cuando federaciones y equipos acuden a pedir apoyo para boletos de avión, hospedaje y alimentación que son elementos primordiales para el desarrollo de su desarrollo deportivo y  son recibidos con rechazo, donde se les regatea el apoyo hasta el último momento y a costa de ello el deportista llega a su cita deportiva a destiempo o simplemente ya no llega. Se destruye el deporte de México cuando sin priorizar se ejercen gastos por más de 10 millones de pesos para festivales deportivos de playa o eventos en un plaza de toros y se niega el apoyo a equipos o delegaciones de federaciones no alineadas políticamente con la directora Guevara.

Hoy la ineficiencia es sinónimo de la dirigencia del deporte nacional, al ser una dirección general que ha sido cuestionada, señalada y abucheada por los malos manejos de los recursos públicos, es imperdonable que tengamos atletas de varias disciplinas con la angustia de conseguir dinero o recursos una vez más por boteo, rifas o tandas para simplemente quedarse varados por comprar desesperados con recursos propios boletos de bajo costo sin un solo apoyo o acompañamiento del gobierno.

Es preocupante también que la maestra Delfina Gómez precandidata al gobierno del estado de México y quien aún funge como secretaria de Educación, no haya tenido la voluntad como líder del sector deportivo de resolver el problema nacional del deporte, que cada día se hace más palpable cuando quienes cierran avenidas ahora son los propios deportistas, eso es algo que deja ver que la profundidad y gravedad del deporte nacional es aún mayor.

La carrera de la que fuera una gran velocista como deportista quedará manchada por su ignorancia, inoperancia y por ya una clara percepción como la funcionaria más corrupta; es lamentable que en una crisis, sanitaria, social y de seguridad, el deporte que ha demostrado ser un gran aliado, sea destrozado y devaluado sin que las máximas autoridades de este gobierno actual sigan sin hacer nada por poner orden en el sector.

Ojalá que los últimos acontecimientos de atletas varados, sin recursos buscando vuelos o simplemente sin poder viajar por no ser aliado de la Conade, haga que ahora sí, nuestro gobierno se sensibilice con las necesidades de atletas y entrenadores, quienes con orgullo y dignidad buscan poner en alto el nombre de México.

¿Y por qué no? ya se empieza escuchar cada vez más frecuente, que ahora sí podría servir el avión presidencial para el servicio de los que si quieren verdaderamente representar a nuestro país.

Felipe J. Pérez en Twitter: @pipemx