23 de septiembre de 2021 | 07:26
Opinión

Mi 15 de septiembre mudo

No planeo hacer nada ni tengo ganas. Sin embargo, en mi mente está la esperanza de que de nuevo vuelvan a mi esas sensaciones y olores de cuando amaba los 15 de septiembre .
AMLO en un Grito anterior
Compartir en

Quizá a nadie le importe saber de mí y de lo que significa en mi vida el 15 de septiembre. Tengo un genuino amor por mi país. Siempre tuve claro que jamás me iría de él ni me iré. Y, particularmente, en días como hoy había una fiesta en mí que empezaba el primero de septiembre viendo en cada esquina los puestos de banderas y las casas adornadas de manera tricolor. El orgullo de ser mexicana se respiraba mucho más que en otros días.

Al llegar el 15 de septiembre de mi niñez no tengo recuerdos de haber asistido a reuniones ni nada de eso. Sintonizar los canales de televisión donde transmitían el “grito” era más que suficiente. No había más motivos que ese. Y en mi inocencia de la niñez creía que verdaderamente aquel hombre que se asomaba al balcón de Palacio Nacional nos amaba, amaba a su país y amaba su trabajo. Conforme llegó la madurez, en mí la visión de las cosas alrededor de este día fue cambiando, fui descubriendo hechos, desilusionándome, pero aún preservando la esperanza y la alegría por celebrar. Ahora ya asistía a reuniones, el tequila, la comida, el pozole y todo aquello era una atmósfera que me ponía muy feliz. Se respiraba en el ambiente, en el aire, que era 15 de septiembre.

Esta vez, como nunca antes, para mí será un 15 de septiembre mudo. Hay sombras, hay desencanto, pena por los difuntos, por las familias rotas, por darme cuenta de qué manera han usado el nombre de México para saquear, para engañar, para manipular.

Hoy es un 15 de septiembre mudo, que no grita, que no vibra… apenas sobreviviente.

No planeo hacer nada ni tengo ganas. Sin embargo, en mi mente está la esperanza de que de nuevo vuelvan a mi esas sensaciones y olores de cuando amaba los 15 de septiembre .