Según López Obrador, su gobierno es austero, pero ¿se sabe en realidad cuáles han sido los resultados de la “austeridad republicana” y a dónde van a parar los ahorros que supuestamente se tienen?

AMLO inició el año, como siempre, con buenos deseos ¿para quién? “Este año tiene que ser destinado a seguir fortaleciendo la política de austeridad republicana; no a la corrupción y no a los lujos en el gobierno”, aunque, como no se había visto desde hace un siglo, él vive en un Palacio, como ningún presidente de la época moderna lo había hecho.

El general Lázaro Cárdenas, un presidente realmente austero, mudó la residencia oficial, del Castillo de Chapultepec, a Los Pinos, pero AMLO regresó a la opulencia y dejó Los Pinos para vivir en un Palacio.

Los resultados de la austeridad

Para entender cómo funciona la austeridad republicana de AMLO, hay que analizar los resultados de su gestión.

Durante los primeros tres años del gobierno que prometió que con la austeridad republicana se solucionaría todo, no se han presentado resultados destacables y sus políticas públicas han sido un rotundo fracaso.

Hace décadas el presidente Zedillo realizó importantes reformas económicas con las que el país logró mantener un crecimiento sostenido hasta 2018. Con la llegada de AMLO y su austeridad republicana el país dejó de crecer, en 2019 la economía cayó a -0.1%, en 2020, con pandemia un -8.5% y en 2021, aún sin corroborar, tendrá un crecimiento de máximo 5%, es decir, por debajo del 2019, año prepandemia y mucho más debajo de como recibió al país en 2018.

Estos resultados se han traducido, entre otras cosas, en el desmantelamiento de la seguridad pública y la creación de un aparato caro e ineficiente: la Guardia Nacional y la construcción de cuarteles, sin que se sepa su objeto, ya que los niveles de inseguridad están por el doble de los periodos más violentos de Peña y Calderón.

La austeridad que AMLO promueve ha dejado en ruinas el sistema de salud, destruyó el Seguro Popular, generó el desabasto de medicamentos y lo peor, dejó a los niños con cáncer sin la esperanza de salir adelante al cancelar la compra de medicamentos.

Tiene en marcha tres obras faraónicas que son un monumento al derroche e ineficiencia. El Tren Maya, plagado de errores de diseño e ingeniería, cuyo proyecto tuvo que ser modificado a la mitad de su ejecución con costos de miles de millones de pesos, además, ha dejado hectáreas de árboles talados y manglares devastados.

La refinería de Dos Bocas, construida en un sitio totalmente inoperante con graves problemas de inundaciones, la cimentación se ha tenido que rehacer en dos o tres ocasiones y el costo pasó de ocho a más de 12 mmd.

También el costo del aeropuerto de Santa Lucía se disparó al doble de lo proyectado originalmente, esto sin considerar los costos por la cancelación del NAIM; quienes lo diseñaron “no vieron” un cerro que obligó a cancelar una de las tres pistas con las que contaría y, hasta hoy, ninguna línea aérea internacional ha confirmado que lo utilizará.

La facciosa austeridad republicana de AMLO

Eso sí, el manejo de las obras de AMLO ha generado otros negocios… pero entre sus colaboradores.

De acuerdo con un reportaje de Latinus, entre los contratos adjudicados por el Gobierno para la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), se encontraron empresas fantasmas y otras con otros giros comerciales no dedicados a la construcción, así como pequeños comercios beneficiados con contratos por 78 millones de pesos.

Otra de las simulaciones de AMLO fue la compra de medicinas más baratas a través de la ONU, una mentira, luego, debido a la mala organización y a las prisas del Gobierno federal, las instituciones de salud entraron en caos y salieron a comprar medicamentos con sobre costos exorbitantes, por una anestesia que se conseguía en 20 pesos cada pieza, pagaron hasta 7000% más, la supuesta compra consolidada fracasó, no lograron adjudicar ni la mitad de los productos requeridos y se generó desabasto en medicamentos oncológicos, de oftalmología, psiquiatría, anestesia y no se ahorró nada.

Para cubrir esta tranza, López Gatell llegó al descaro de acusar a los padres de los niños con cáncer de participar en un “golpe de Estado” en contra de AMLO. Cabe señalar, que el eminente doctor, está siendo investigado.

Y, hasta en la oficina de comunicación social del gobierno de AMLO, el SAT vinculó al vocero presidencial Jesús Ramírez con una empresa “fantasma” denominada Benefak, S.A. de C.V., que en 2016 dio servicios a Morena para la impresión de Regeneración, el periódico de su propiedad que sirvió y sirve como medio propagandístico de AMLO.

La austeridad republicana ha permitido que el SAT condone 7.9 millones de dólares al documentalista de AMLO, Epigmenio Ibarra quien, además, con el aval de AMLO, recibió un crédito de Nafin y Bancomext por 150 MDP.

Hasta la no Primera Dama aparece en el Presupuesto de Egresos de la Federación al asignarle 32 millones de pesos a la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México.

La austeridad republicana ha pasado por René Bejarano y los billetes de Carlos Ahumada; por los que Nahle recibía de la recaudadora, Eva Cadena; por la lana entregada a Pio y Martin López Obrador y los descuentos impuestos por Delfina Gómez a los trabajadores de Texcoco, todos fueron a dar a la causa de AMLO.

El gobierno de la austeridad ha dejado un saldo muy negativo para el pueblo de México, pero no así para la causa de AMLO, sus familiares y sus cuates.