El epíteto encumbrado en el discurso de EU siempre será mostrar el lado más humanista de los países poderosos en materia económica, sin embargo, hay una clara exclusión que minimiza la relación con naciones para una integración con miras a mejorar, tanto las relaciones bilaterales, como tratados y propuestas para optimizar la política de estado que sean el motor para impulsar temas de educación, cultura, desarrollo y comercio.

El presidente López Obrador siempre ha insistido en tender puentes de comunicación a través de cumbres internacionales para alimentar propuestas, primero, de integración más allá de la condición ya que hay más circunstancias para enfrentar los retos si es que se coloca una propuesta de cohesión.

Por esa razón, es muy atinada la posición del mandatario federal. De hecho, los liderazgos del legislativo respaldaron la determinación al denominarla correcta a pesar de correr el riesgo de traer efectos negativos luego de que el presidente amagó en que no asistirá. No obstante, el jefe del ejecutivo federal sigue teniendo la esperanza de sumar esfuerzos ya que la postura es de tener siempre disposición para trabajar en colaboración con otros países.

Por tal motivo, la reunión de mandatarios debe tener condiciones idóneas para integrar a todos los países que constituyen la Cumbre de las Américas. Pero más allá de ese tema, hay que seguir el ejemplo del presidente López Obrador. Nuestra visión tiene que distinguirnos por la hermandad a través de esfuerzos por construir en una política de unidad, que permita mejorar tópicos significativos; empero, considero que, lo más trascendental, es erradicar la desigualdad sin prejuicios con todos los miembros que abanderan las naciones.

Ese buen ejemplo lo mostró el presidente en una gira por el sur sin importar el juicio que el vecino país del norte tenga encima de esas naciones. A raíz de ello, sigue manteniendo la postura y, nuevamente, lanzó un llamado a reflexionar sobre la invitación a los países que integran la cumbre como Cuba, Venezuela y otros más.

A pesar de esos intentos, el panorama luce incierto, más inclinado al desaire que nuevamente el país de los Estados Unidos le hará a distintas naciones al relegarlas de la Cumbre de la Américas que se celebrará en Los Ángeles, California el próximo mes.

Así pues, respaldamos la expresión del presidente. Si queremos mejorar la imagen del mundo con un eslogan de hermandad, se deben sucumbir los prejuicios y sobre todo los asuntos políticos o las viejas rencillas que ocasionan hechos del pasado.

Sin embargo, la Cumbre de las Américas sería, en términos políticos y sociales, el escenario perfecto para sanar heridas con mecanismos de comunicación que por fin den por terminado una relación crispada y volteemos a ver los grandes retos a futuro a través de una agenda de participación respetuosa e incluyente.

Por tal motivo, respaldamos la decisión del presidente de no asistir en caso de que suceda lo que inminentemente pasará: serán excluidos algunos países ya que para EU representan una incómoda relación no sé si porque alguna vez hayan desafiado el poder de la Casa Blanca al cuestionarse su forma capitalista de dominar.

Notas finales

Ya que hablamos de generar puentes de comunicación para mejorar el entendimiento, qué mejor manera de hacer valer la democracia a través de la participación social. Eso de efectuar audiencias públicas para conocer las inquietudes del colectivo en general- es el ejemplo más idóneo de lo que llamamos un buen ejercicio democrático. Por esa razón es importante señalar ya que, las demás entidades, habían de tomar el modelo de la administración del estado de Zacatecas que está teniendo encuentros periódicos con la ciudadanía no sólo para conocer- de viva voz- tanto las dudas, como las propuestas que salen de allí.

Darle voz a la ciudadanía reivindica que, la Cuarta Transformación, en distinto estados, se ha tomado muy en serio el ejemplo del presidente López Obrador donde el pueblo y la participación ciudadana organizada, puede aportar y tomar determinaciones en el que reine la armonía en coordinación con la autoridad institucional local.

Qué buen ejemplo de lo que, los gobiernos, tienen que construir. Por tal motivo, las Audiencias por la Transformación deben ser, hoy por hoy, el modelo a seguir ya que es allí donde los gobiernos deben poner en marcha el contacto directo con la población civil y, por supuesto, con las propuestas de mejora.