Ya es realmente grotesco, de caricatura, pero a la vez debe causarnos pavor el gobierno que tenemos. Un presidente como Andrés Manuel López Obrador, que como dijera en esa frase que hizo popular el finado Paco Stanley, se la pasa “una tras otra”, y francamente ya raya en lo patético advertir cómo día tras día, semana tras semana, mes a mes desde que inició la administración pública federal de este sexenio ha venido ejerciendo el poder entre ocurrencias, caprichos, dislates, torpezas, tonterías, obnubilaciones, y decisiones producto de un posible desequilibrio mental derivado quizá de las medicaciones a que es sometido para atender sus diversos padecimientos físicos. Pero aquí no voy a abordar ese tan preocupante tema, sino lo que ocurre en su conflictiva relación con el titular del Poder Legislativo.

El asunto es que cada vez su soberbia y su altivez lo conducen a tener actitudes ofensivas hacia con el Poder Legislativo, al que al parecer no se cansa de mandar, atropellar, humillar, y retar.

AMLO actúa como si hubiese perdido completamente la brújula en cuanto a lo que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que enmarcado en el Supremo Poder de la Federación sentencia claramente la división de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Y me permito hacer esta referencia para recalcar que ninguno de los tres poderes está por encima del otro, aunque López Obrador, de manera conveniente parece no querer entender que aunque no le guste, los titulares del Legislativo y Judicial, son sus iguales y no sus subalternos.

Las fricciones con el Poder Legislativo han ido en aumento a partir de que el experimentado diputado panista Santiago Creel Miranda rindió protesta como presidente de la Mesa Directiva para el Segundo Año de Ejercicio de la LXV Legislatura, luego de ser electo por el Pleno, con mayoría calificada de 455 votos a favor, cero en contra y 2 abstenciones.

Hasta antes del arribo de Creel, se podría decir que Andrés Manuel había tenido una Cámara ‘a modo’ bajo la presidencial de Morena, que prácticamente se dedicó a seguir instrucciones del presidente, y salvo la votación de la reforma a la Ley Eléctrica -que requería de mayoría calificada- y fue rechazada al no contar con los votos necesarios, el resto de los temas, las iniciativas y propuestas del Ejecutivo habían pasado de forma tersa y sin mayores complicaciones.

Sin embargo, Creel Miranda, ya le dejó saber a López Obrador, que si bien cuenta con una mayoría con los diputados de su partido y los aliados, le será muy difícil que pase por encima de nuestra Carta Magna.

En días pasados, el panista utilizó sus cuentas oficiales en las diferentes redes sociales para compartir un video de 4 minutos con 44 segundos, en el cual respondió a la propuesta del mandatario mexicano de someter a consulta popular que las Fuerzas Armadas continúen en tareas de seguridad pública, misma que rechazó, ya que consideró que se trata de una “intromisión” al proceso que marca nuestra Constitución.

“En medio de este proceso constitucional y cuando en el Senado se impidió conformar una mayoría calificada para aprobar la reforma que usted apoya, anunció la realización de una consulta pública para, de esta manera, buscar por otros medios, apartados de la Constitución, presionar socialmente a las y los legisladores para lograr su aprobación. Promover una consulta cuando el proceso legislativo aún no concluye es una indebida intromisión a las funciones de la Cámara de Diputados”, expresó el panista.

“Respetar nuestro trabajo es respetar la voluntad de México y no la de unos cuántos. Representamos a todo el pueblo de México, a quienes votaron por nosotros y a quienes no lo hicieron”, añadió.

“Señor Presidente de la República, evitemos confrontar a dos poderes, que las facultades y responsabilidades de cada uno se respeten, de acuerdo a lo que dice la Constitución. Lo convoco a que busquemos la colaboración recíproca, mediante el diálogo democrático, que respete la pluralidad de opiniones críticas, diversas y, sobre todo, las decisiones que se adopten por cada una de las cámaras en este proceso constitucional, eso es lo que realmente fortalece a nuestra democracia”, instó.

“La violencia que hoy impera en el país, señor presidente, es el mayor problema que afecta a todas las familias mexicanas y que más produce dolor entre ellas, su solución requiere que todos nosotros nos involucremos y que nuestras competencias se respeten”, enfatizó Creel.

Pero después Santiago se equivocó, y digo que se equivocó porque no era lo procedente que utilizara un intermediario para solicitar una entrevista con el presidente. Y aquí regreso a la igualdad sustantiva en la división de poderes, toda vez que lo que el diputado debió hacer en su calidad de Presidente de la Mesa Directiva del Congreso de la Unión, fue dirigirse directamente al titular del Ejecutivo no para ‘solicitar’ sino acordar, establecer, y/o fijar la reunión.

AMLO ‘lo bateó’ -como dijeron algunos medios-, porque, justamente si hablamos en términos beisboleros, Santiago le puso una bola a modo para que el presidente la sacara del parque.

Sin embargo, insisto, el presidente López, está obligado a respetar la División de Poderes, y por ello es de reconocer la valiente actitud del panista.

Y es de reconocer también en Creel que no se inmutó tras el bochornoso episodio en que se vio involuntariamente involucrado durante el desfile del 16 de septiembre pasado, cuando de acuerdo a los videos que circularon, quien sabe con qué autoridad, motivo o circunstancia, la esposa del presidente Beatriz Gutiérrez Müller, quien rechazó ser primera dama, parece instruir que se le retire del acompañamiento que hacía en la caminata del presidente.

En conclusión, AMLO está embriagado de poder; desgraciadamente se subió a un ladrillo, o en este caso, se sentó en la silla presidencial, se encerró en un palacio y se mareó. Está perdido. Se mal acostumbró a solamente atender como verídico lo que él piensa aun teniendo enfrente evidencia de que es distinto. La terquedad, la tozudez, la impertinencia, las escasas acciones adecuadas, todo esto se tendría que revisar. Pero todos sabemos que tampoco se deja asesorar o escucha consejos.

Quizá sea muy tarde para que Andrés Manuel entienda de respeto siendo que sólo sabe de imponer su voluntad. Pero este ha sido apenas el primer round.

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