La policía no supo “si el ciclista era un participante perdido del Tour de Francia o si se trataba simplemente de un atleta recreativo sobremotivado”.

Curiosa situación se presentó en un municipio alemán, Ratingen, en el estado de Renania del Norte-Westfalia, distrito de Mettmann.

La policía se sorprendió bastante cuando los radares detectaron —cito a Der Spiegel— a “un vehículo de dos ruedas no motorizado al doble de la velocidad permitida”.

Era un ciclista que circulaba a 62 km/h cuando el límite era de 30 km/h. Creo que no era cuesta abajo, sino en una calle ligeramente ascendente.

El pasado jueves, entre las 8:30 a.m. y las 11:30 a.m., en el sitio en el que el incidente ocurrió los agentes policiacos del distrito de Mettmann habían medido la velocidad de 389 vehículos: 90 de ellos superaban los 30 km/h. Llamó la atención uno en particular: el conducido por el ciclista que ahora es buscado para ser multado.

Será difícil encontrar al ciclista para que lo sancionen porque ninguna autoridad exige placas a las bicicletas —a diferencia de los coches y las motos—.

No creo que el caso aquí comentado vaya a servir para que los gobiernos decidan dar el paso de obligar al registro de las bicicletas, pero es un hecho que mal conducidas pueden ser peligrosas.

En las ciudades mexicanas particularmente preocupante resulta el hecho de que abunden ciclistas que no respetan los semáforos y circulen por las banquetas.

En Alemania ya buscan al ciclista que iba al doble de la velocidad permitida. Si lo encuentran pagará una multa de más de 200 euros —4 mil 100 pesos mexicanos—.

Alguien deberá empezar a multar a los ciclistas que en la Ciudad de México no se detienen ante los semáforos en rojo y que, sobre todo en la colonia Polanco, circulan por las banquetas poniendo en riesgo a la gente que camina.

Si a los ciclistas les da miedo pedalear entre automóviles, que se bajen de la bicicleta y se vayan a pie, empujándola; no es justo que molesten y aun agredan a las personas que utilizan las banquetas para sus cotidianas actividades.

No creo que sea mucho pedir a la policía de la CDMX que baje de las banquetas a tantos ciclistas irresponsables. Y que multe a quienes no se detengan en los semáforos en rojo.

María Elena

No sé de quién fue la idea, pero ¡qué gran idea! la de invitar a La saxofonista María Elena Ríos —atacada con ácido en 2019 por su expareja— a estar con la Maldita Vecindad en el Zócalo capitalino.

“¡Es el tiempo de las mujeres y de la energía femenina!”, dijo Roco Pachukote al presentar a la joven oaxaqueña tan salvajemente agredida por un tipo miserable.

Totalmente de acuerdo, vivimos el tiempo de las mujeres.