Columnas

Los nuggets de pollo sin pollo, igual que Alfredo Adame

Redes Sociales ProgresistasRogelio Morales / Cuartoscuro

Adame es como los nuggets, un amasijo de pellejo sin sustancia, envuelto en una mezcla de masa y grasa listo para freírse.

«Adame dice que fue un montaje de la CIA lo de su grabación y por eso si llega a diputado propondrá una ley para acabar con el cerro de la CIA en Monterrey.»
Antonio Garci Monero, @Garcimonero
Juntáronse el codicioso y el tramposo.
Refrán

Al más puro estilo de “es mi voz, pero no es mi voz”, espetado por el gobernador poblano Mario Marín, tratando de defenderse hace ya bastantes años, hoy tenemos nuggets de pollo sin pollo y candidatos a políticos que son igual de transas que el susodicho “alimento”.

Estimado lector: vivimos una época que nada es lo que parece. Los siervos de la nación se sirven a si mismos, al personal de salud —los verdaderos héroes de toda esta odisea por la que atravesamos— se les hace a un lado y el “estratega” y demás autoridades de salud, en lugar de enfrentar la pandemia, pareciera la impulsan.

El secretario de Relaciones Exteriores declara “misión cumplida” solo para tener que seguirse desempeñando como el comprador no oficial de lo que se ofrezca en la 4T; los militares son constructores, transportistas, vacunadores (y lo que se le ocurra al presidente); ya no sube el precio de la gasolina, solo para seguir incrementándose; ya no hay huachicol, pero siguen las pérdidas de Pemex; y así, la lista es interminable, tanto en política como en la vida diaria.

Tenemos, entonces, que la Profeco analizó 11 marcas de nuggets de pollo congelados, verificando su aporte nutrimental, la información de la etiqueta y los ingredientes contenidos en los empaques de pollitos que no son pollitos.

No me malinterpreten, ¡qué bueno que lo haga! Gracias a ello ahora sabemos que el mejor producto contiene solo 65% de pollo. Hay una marca que simplemente no tiene pollo. NADA; cero.

Pues bien, Alfredo Adame, candidato a diputado federal del partido Redes Sociales Progresistas por Tlalpan se parece a esos nuggets. Se le escuchó en un audio decir que, de los 40 millones de pesos para la campaña, se quedaría con 25 porque “así son los negocios”. Eso sin olvidar que también afirmó —así textual— que dicho partido le pertenecía a Elba Esther Gordillo, Marcelo Ebrard y AMLO.

Un día después salió a arreglar su enredo, diciendo que el partido “es de todos los ciudadanos”… si bien es sabido, incluyendo al INE, que quien promovió y dirige el partido en cuestión es el yerno de “la Maestra”.

Pero hay más: Adame aseguró que los “25 millones que se chingarían" eran de la comisión por la venta de las mascarillas. Acto seguido, y con justa razón, salió la compañía 3M, que produce los cubrebocas, a desmentir lo dicho el candidato a diputado por RSP.

Alfredo Adame se desempeñó en algún momento como actor; últimamente, ya de algunos años, para acá, se le reconoce únicamente por sus pleitos, ya sean verbales o de puño, nunca indemne de su falsa bravuconería.

Pero el punto central es que, más allá de la chunga y guasa que ha causado su video y su poco creíble defensa, Adame ha mostrado lo peor de la política. No en balde tantísimos ciudadanos no creemos en los políticos.

Casos como la de este personaje abundan: solo buscan lograr un enriquecimiento audaz, contrario, si no a la ley, sí a toda ética. Y encima se fanfarronean en la falsa diatriba de ser “oposición”.

El señor dice ser empresario, pero más bien estamos frente a un tramposo cuyo “negocio” le va a dejar más del 60% de utilidades netas. Ese es el tamaño de escamotear 25 millones de un presupuesto de campaña de 40.

Al final, Adame es como los nuggets, un amasijo de pellejo sin sustancia, envuelto en una mezcla de masa y grasa listo para freírse. Parece pollo, sabe a algo parecido a pollo, pero el cuerpo humano simplemente no lo procesa como pollo, pues no lo es.

Nos hemos acostumbrado a la mediocridad. A la falsedad. A tener representantes que se les paga por nunca estar presentes; candidatos a diputados que solo piensan en robar, jamás en legislar. A nuggets que no tienen pollo.

Y aunque nada es lo que parece, es momento de que exijamos que, al menos en la política, tan tremendos charlatanes no lleguen al poder para dedicarse a aparentar lo que nunca podrán ser.